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Tuesday
Apr182017

Odebrecht

En la nota que reproducimos aquí, el periodista dominicano Edgar Moreno hace ciertas preguntas que me parece debemos hacernos también en Panamá, casi literalmente. 

Por ejemplo, escribe que "el grupo Odebrecht admitió a la justicia brasileña que al menos 6 de los 12 estadios que se construyeron en Brasil para el Mundial de Fútbol del 2014, fueron maliciosamente sobrevalorados, es decir, realizados con sobre costos intencionados (con dolo), creados por los propios constructores y sus compañías, para desviar el excedente de fondos hacia sobornos y/o contribuciones políticas ilícitas.

Agrega el periodista, con sarcasmo, que quizás en Santo Domingo Odebrecht se comportó de manera distinta, por la amistad personal de sus ejecutivos y del gobierno del Brasil con varios presidentes Dominicanos en distintos periodos. Lo mismo, digo yo con igual dosis de sarcasmo, ocurrió quizás en Panamá, lugar inmaculado, libre de corrupción y de trampas, donde Odebrecht seguramente se comportó honestamente y no hizo lo mismo que en Brasil. Y con ello, obras como la Cinta Costera, el Metro, etc, no incluyeron la política de desviación de fondos obtenidos de sobre costos espurios, dolosos e innecesarios, dirigidos a sobornos y pagos políticos ilícitos. Lo que sabemos hasta ahora es que hubo pagos de sobornos por 59 millones de dólares, provenientes de obras construidas por Odebrecht por 178 millones de dólares. 

Lo que todavía no sabemos, es cuándo terminará la Contraloría el audito de todas las obras de Odebrecht en Panamá. ¿Cuándo se revelarán los nombres de los ya identificados como receptores de los 59 millones en sobornos de Odebrecht en Panamá? ¿Cuándo serán expuestos los pagos correspondientes al resto de los millones de dólares recibidos en concepto de sobornos por miembros de los sectores público y privado de Panamá? Porque resulta inconcebible considerar que, con la probada historia del “modus operandi” de Odebrecht para obtener licitaciones, en Panamá, de manera milagrosa, no hayan repetido la misma fórmula criminal que ha sido utilizada en todas las latitudes del continente americano. 

Esperamos, igual que el periodista dominicano, que la esperanza de nuestra sociedad se vea premiada por la justicia. 

Rubén Blades | 17 de Abril, 2017

 

Preguntas a Hipólito, Leonel y Danilo

            Dice el destacado músico y cantautor panameño Rubén Blades en su emblemática canción El apagón, que aquí en el subdesarrollo (paradójicamente), el que no la hace la paga (cuando debería ser lo contrario). De ahí que he llegado a la misma conclusión a la cual arriba Rubén Blades al final de esa pieza musical: de la esperanza soy socio. (Al menos para el caso Odebrecht en República Dominicana).
 
            Tan recientemente como la semana santa, el grupo Odebrecht acaba de admitir ante la justicia brasileña que al menos la mitad (6) de los 12 estadios de fútbol que fueron construidos en Brasil para la celebración del Mundial del 2014, fueron sobrevaluados, es decir, que en 6 de esos 12 estadios hubo sobrecostos intencionados (con dolo) provocados por las propias constructoras del grupo para desviar dinero.
 
            La admisión del grupo Odebrecht obedece a un acuerdo de delación premiada que han acordado alrededor de 77 ex directivos de la empresa con la justicia de ese país (su país de origen), con la que admiten haber incurrido en múltiples irregularidades en la construcción de decenas de obras en Brasil, para a cambio tener una rebaja en sus condenas.
 
            Edson Fachin, juez instructor del caso Petrobras, él mismo ha divulgado varias de las delaciones hechas por el grupo de ex directivos, entre las cuales se destaca una, en la que los ex directivos admiten que en al menos cuatro de los 6 estadios donde hay sobrevaluación, aseguraran que las constructoras del grupo, pactaron los precios de la licitación, obteniendo ventaja sobre cada una de ellas al menos una vez. Es más, la delación ha sido tan contundente, que han admitido, que en solo un estadio de los 12 construidos, su costo final quedó por debajo de lo que había previsto. Solo en uno.  
 
            ¿Qué hizo entonces el grupo con ese dinero de las sobrevaluaciones, conforme a las delaciones? Fue distribuido entre los partidos y políticos más influyentes del Brasil, incluyendo los partidos que forman la coalición que actualmente detenta el poder.
 
            Es decir, que si esos directivos del grupo Odebrecht, que es originalmente de Brasil y donde tiene su sede central (Salvador de Bahía), no tuvieron ni el menor reparo en perjudicar el Estado brasileño, ¿Quién no puede pensar que harían lo mismo o algo peor en otros países en donde también llevan a cabo las obras que han obtenido por medio de las licitaciones?  
 
            El Gobierno dominicano y sus veceros, han negado tajantemente que ese grupo haya sobrevaluado Punta Catalina. Y Yo les pregunto a los defensores de esa importantísima obra de generación eléctrica: ¿Qué de especial tenemos nosotros los dominicanos, para que ese grupo, que ha admitido haber perjudicado al propio Estado brasileño, sobrevaluándole al menos seis estadios solo de los que construyeron para la celebración del pasado mundial de futbol, nos haya tratado de una forma diferente en Punta Catalina y en otras de las numerosas obras de las cuales fueron beneficiados en nuestro país, y por qué no,  en varios países más de nuestra América Latina?

Es decir, que como nosotros somos especiales, no se sobrevaluaría ninguna de las obras de las que fueron beneficiarios por parte del Gobierno Dominicano. En otras palabras, que ellos estaban, y como tal sucedió, dispuestos a perjudicar primero a Brasil, pero no a los Gobiernos de los señores Hipólito Mejía (2000-2004), Leonel Fernández (2004-2012 y Danilo Medina (2012-2020).
 
A lo mejor la amistad que hemos cultivado con Dilma Rousseff, Ignacio Lula da Silva, Marcelo Odebrecht y el propio Joao Santana, fue la clave para que no nos perjudicara Odebrecht sobrevaluando las obras aquí. 
¿Verdad Hipólito? ¿Verdad Leonel? ¿Verdad Danilo?  

JPM
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