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Próximas Presentaciones / Upcoming Concerts

Sunday
Apr302017

A Jesús Peñalver

Estimado Jesús,

He leído con mucho interés tus comentarios y los agradezco.
Quiero comentar, con el mayor respeto, sobre los párrafos de mi articulo a los que te refieres.

Hoy, leyendo la prensa internacional, me encontré con una declaración del Papa Francisco, en la que indica que uno de los problemas para producir una solución a la crisis en Venezuela esta representado por "... las divisiones dentro de la oposición venezolana". Esa situación, descrita por una persona que es considerada mundialmente como políticamente neutral, es una de las causas a las que me refiero cuando señalo por que parte del sector popular no se acaba de sumar a la propuesta que reclama un gobierno distinto en Venezuela.

Ese sector, seguramente, no confía en los motivos de la oposición y teme un regreso al pasado igualmente amargo de la corrupción politiquera que precedió al chavismo y que ignoró las necesidades y las vidas de la población. El conflicto interno de la oposicion en nada ayuda a disipar ese recelo, no importa cuanto se haya intentado suavizar y soslayar el hecho por parte de la MUD.

No hay duda de que Leopoldo López y Henrique Capriles comparten el deseo de que el desgobierno actual desaparezca. También es claro que hasta allí llega la unidad opositora; el país lo sabe. Como políticos tradicionales, cada uno busca consolidarse como el líder de la oposición y futuro candidato a la presidencia de Venezuela. Creo que es a eso precisamente a lo que se refiere el Papa Francisco cuando habla de, "divisiones en la oposición". Repito: este hecho seguramente contribuye a que exista una desconfianza que evita que se le sumen, públicamente, aquellos que habiéndose identificado al principio con Hugo Chávez, hoy ya no simpatizan con el régimen actual.

En cuanto a la violencia, concuerdo en que el gobierno fue el responsable directo desde el inicio por su aparición y entiendo que algunos argumenten la necesidad del ciudadano, la de poder defenderse de la agresión estatal.

Pero violencia engendra más violencia, inocentes se verán afectados por ella y esto genera repudio hacia ambos grupos, oposición y gobierno, imposibilitando aún mas la gobernabilidad del país.

Si el sistema actual desaparece violentamente reemplazado por la oposición, es muy probable que solo se produzca una inversión de la ecuación actual de poder, pero sin resolver la polarización política, social y económica que hoy divide a Venezuela.

Para evitar un escenario así, luce prudente el que la oposición explique a la ciudadanía, con argumentos claros, transparentes y contundentes, cuáles son sus planes para lograr un mejor país, distinto al del pasado politiquero corrupto, y superior al que el actual gobierno chavista propone.

Un asunto tan serio como determinar el futuro de Venezuela no debe degenerar en un simple "quítate tu, pa' ponerme yo". El tema es complejo, requiere de una negociación responsable y sobre todo, de un consenso nacional basado en la honestidad del argumento. Lo de "primero ganamos y después hablamos" no es una premisa persuasiva, menos en condiciones tan urgentes, traumáticas y peligrosas como las que hoy, trágicamente, encara Venezuela.

Mis comentarios no representan una defensa de lo indefendible; son un llamado de atención para que no se repitan situaciones que ya hemos experimentado a nivel internacional: la pérdida de la oportunidad para crear una sociedad más justa, para todos, que no sea víctima de las ambiciones personales y/o de los afanes de revanchas ideológicas.

Gracias otra vez por tus palabras y por dedicarle tiempo a lo que escribo.


Rubén Blades | 29 de Abril, 2017

 

Sunday
Apr232017

Sobre los recientes sucesos en Venezuela

Hemos escrito repetidas veces sobre Venezuela y su situación, y a algunos parecerá que es un acto inútil, o innecesario, o entrometido. Sin embargo, la escalada de violencia que amenaza al país hermano, me obliga a expresarme como ser humano.

La violencia del estado contra la población civil, o de civiles contra civiles, debe cesar en Venezuela. No puede ser que mueran venezolanos por la intransigencia de facciones políticas que se disputan el poder.
Esto ya ocurrió en otras latitudes, y sus consecuencias aún causan horror y división.

Entendemos que la población venezolana esta polarizada. Por un lado, un gobierno obstinado pretende permanecer en el poder a como de lugar, sustentándose en una popularidad que no posee.

La mitad de la ciudadanía, tal como quedó demostrado en las pasadas elecciones, no quiere al actual gobierno. No es solo "la derecha" la que protesta, ese es un discurso desgastado que no puede explicar por qué ya mas de la mitad del pueblo venezolano está en las calles manifestándose en su contra. El gobierno del Presidente Maduro llegó al poder con uno de los márgenes más estrechos en la historia de la política, no solo de Venezuela, sino de América. Eso le debería indicar al gobierno que aquellas mayorías que apoyaron a Hugo Chávez hoy han abandonado a Maduro a consecuencia de los desaciertos de su gestión.

Es la ciudadanía la que nutre las protestas que llenan las calles de ciudades y estados de Venezuela, en oposición al actual gobierno. Sin etiquetas de “derechas” o “izquierdas”, son ciudadanos, son venezolanos, son seres humanos. El gobierno ha ido cerrando todas las avenidas para una solución democrática, al punto que hoy es casi de facto una dictadura; así lo definen sus actos y su comportamiento: así se define al manejar el poder desconociendo la Constitución.

Del otro lado de la ecuación, algunas figuras de la Oposición son vistas como herederas o descendientes del pasado Adeco-Copeyano, aun representando el interés económico de los que con sus abusos y saqueos de Venezuela produjeron las circunstancias sociales que determinaron el ascenso de los chavistas al poder.

La Oposición debe confirmarle al país que sus intenciones no son las de volver al anterior y superado estado de cosas, con el simple propósito de aprovecharse del poder.
Es necesaria la creación de un argumento nacional, sustentado por una comunidad de intereses y capaz de producir la unidad de todos los venezolanos, que sea elevado a Título Constitucional.

La solicitud presentada por los presidentes de América, con el apoyo de las Naciones Unidas, exigiendo el fin de la violencia, representa un necesario primer paso hacia esa posibilidad de entendimiento.

Con el mayor respeto para la sociedad venezolana en su totalidad, me atrevo a sugerirle al Presidente Maduro que considere presidir para toda Venezuela, no solo para los que le halagan, o para los que piensan como él. Ya pasaron los tiempos de los líderes dictatoriales y cacicazgos; si el gobierno está tan seguro como afirma de poseer la mayoría del apoyo popular, que acceda entonces a realizar elecciones inmediatamente y con eso demuestre su legitimidad. Con igual respeto, solicitamos a los políticos de la oposición partidista que actúen con la debida responsabilidad cívica y humana, que no originen actos de violencia y que resistan la tentación de llegar al poder a cualquier costo. La polarización que hoy existe solo seria continuada y sustentada.

Sin un verdadero consenso político, social y económico, creado a través de una libre consulta nacional, refrendada en las urnas y plasmada luego en la Constitución Nacional, la paz en Venezuela continuará resultando elusiva e inconsistente.

Por el bien de todos los venezolanos y el futuro de ese noble país, esperamos que esa voluntad se produzca.

Rubén Blades | 23 de Abril, 2017

 

Saturday
Apr222017

Sobre Ricardo Arjona y CNN

Lo que le ocurrió al colega Ricardo Arjona en su entrevista en la cadena CNN es una muestra de la obsesión por el escándalo que define a muchos de los pseudo periodistas que hoy cubren el mundo del espectáculo. 

El hecho de que el entrevistador ni siquiera había escuchado el CD de Arjona, el motivo para su visita al programa, parece indicar que su intención a priori era la de utilizar argumentos negativos para elevar su status y su "rating".

No lo excusa argumentar una pretensión de objetividad pues se lanzo al ataque de manera inmediata, después de la bienvenida.

Concentrarse solamente en la opinión de gente a la que no le gusta el trabajo de un artista prueba la ausencia de neutralidad.

Nunca ha existido unanimidad en los gustos. En mi caso, si una canción no me gusta, no la recomiendo y procuro no volver a oírla. Pero no insulto, ataco, o calumnio al autor o interprete, ni me amargo o dejo de vivir porque la canción y el cantante existen.

Por otro lado, muchos medios de información asumen hoy que son los protagonistas de la noticia sobre la que reportan y sus posturas pueden resultar francamente hostiles. Pero si el artista decide no aceptar su invitación entonces es acusado de ser arrogante, de "no cooperar con los medios", o de "ser un, soberbio, divo, o diva".

El que un sector del publico apoye esa clase de táctica "amarilla" no justifica su uso y es indigno de una cadena de noticias que pretende ser digna y veraz.

Ricardo Arjona accedió a una entrevista, no a una emboscada. El entrevistador no fue profesional y merece ser disciplinado.

A este tipo de programas y entrevistadores les digo: sigan ofendiendo a sus invitados y terminarán hablando con ustedes mismos. Y no creo que eso les brindara el "rating" que, con la mayor de las desvergüenzas, procuran alcanzar.

Rubén Blades | 22 de Abril, 2017
Tuesday
Apr182017

Odebrecht

En la nota que reproducimos aquí, el periodista dominicano Edgar Moreno hace ciertas preguntas que me parece debemos hacernos también en Panamá, casi literalmente. 

Por ejemplo, escribe que "el grupo Odebrecht admitió a la justicia brasileña que al menos 6 de los 12 estadios que se construyeron en Brasil para el Mundial de Fútbol del 2014, fueron maliciosamente sobrevalorados, es decir, realizados con sobre costos intencionados (con dolo), creados por los propios constructores y sus compañías, para desviar el excedente de fondos hacia sobornos y/o contribuciones políticas ilícitas.

Agrega el periodista, con sarcasmo, que quizás en Santo Domingo Odebrecht se comportó de manera distinta, por la amistad personal de sus ejecutivos y del gobierno del Brasil con varios presidentes Dominicanos en distintos periodos. Lo mismo, digo yo con igual dosis de sarcasmo, ocurrió quizás en Panamá, lugar inmaculado, libre de corrupción y de trampas, donde Odebrecht seguramente se comportó honestamente y no hizo lo mismo que en Brasil. Y con ello, obras como la Cinta Costera, el Metro, etc, no incluyeron la política de desviación de fondos obtenidos de sobre costos espurios, dolosos e innecesarios, dirigidos a sobornos y pagos políticos ilícitos. Lo que sabemos hasta ahora es que hubo pagos de sobornos por 59 millones de dólares, provenientes de obras construidas por Odebrecht por 178 millones de dólares. 

Lo que todavía no sabemos, es cuándo terminará la Contraloría el audito de todas las obras de Odebrecht en Panamá. ¿Cuándo se revelarán los nombres de los ya identificados como receptores de los 59 millones en sobornos de Odebrecht en Panamá? ¿Cuándo serán expuestos los pagos correspondientes al resto de los millones de dólares recibidos en concepto de sobornos por miembros de los sectores público y privado de Panamá? Porque resulta inconcebible considerar que, con la probada historia del “modus operandi” de Odebrecht para obtener licitaciones, en Panamá, de manera milagrosa, no hayan repetido la misma fórmula criminal que ha sido utilizada en todas las latitudes del continente americano. 

Esperamos, igual que el periodista dominicano, que la esperanza de nuestra sociedad se vea premiada por la justicia. 

Rubén Blades | 17 de Abril, 2017

 

Preguntas a Hipólito, Leonel y Danilo

            Dice el destacado músico y cantautor panameño Rubén Blades en su emblemática canción El apagón, que aquí en el subdesarrollo (paradójicamente), el que no la hace la paga (cuando debería ser lo contrario). De ahí que he llegado a la misma conclusión a la cual arriba Rubén Blades al final de esa pieza musical: de la esperanza soy socio. (Al menos para el caso Odebrecht en República Dominicana).
 
            Tan recientemente como la semana santa, el grupo Odebrecht acaba de admitir ante la justicia brasileña que al menos la mitad (6) de los 12 estadios de fútbol que fueron construidos en Brasil para la celebración del Mundial del 2014, fueron sobrevaluados, es decir, que en 6 de esos 12 estadios hubo sobrecostos intencionados (con dolo) provocados por las propias constructoras del grupo para desviar dinero.
 
            La admisión del grupo Odebrecht obedece a un acuerdo de delación premiada que han acordado alrededor de 77 ex directivos de la empresa con la justicia de ese país (su país de origen), con la que admiten haber incurrido en múltiples irregularidades en la construcción de decenas de obras en Brasil, para a cambio tener una rebaja en sus condenas.
 
            Edson Fachin, juez instructor del caso Petrobras, él mismo ha divulgado varias de las delaciones hechas por el grupo de ex directivos, entre las cuales se destaca una, en la que los ex directivos admiten que en al menos cuatro de los 6 estadios donde hay sobrevaluación, aseguraran que las constructoras del grupo, pactaron los precios de la licitación, obteniendo ventaja sobre cada una de ellas al menos una vez. Es más, la delación ha sido tan contundente, que han admitido, que en solo un estadio de los 12 construidos, su costo final quedó por debajo de lo que había previsto. Solo en uno.  
 
            ¿Qué hizo entonces el grupo con ese dinero de las sobrevaluaciones, conforme a las delaciones? Fue distribuido entre los partidos y políticos más influyentes del Brasil, incluyendo los partidos que forman la coalición que actualmente detenta el poder.
 
            Es decir, que si esos directivos del grupo Odebrecht, que es originalmente de Brasil y donde tiene su sede central (Salvador de Bahía), no tuvieron ni el menor reparo en perjudicar el Estado brasileño, ¿Quién no puede pensar que harían lo mismo o algo peor en otros países en donde también llevan a cabo las obras que han obtenido por medio de las licitaciones?  
 
            El Gobierno dominicano y sus veceros, han negado tajantemente que ese grupo haya sobrevaluado Punta Catalina. Y Yo les pregunto a los defensores de esa importantísima obra de generación eléctrica: ¿Qué de especial tenemos nosotros los dominicanos, para que ese grupo, que ha admitido haber perjudicado al propio Estado brasileño, sobrevaluándole al menos seis estadios solo de los que construyeron para la celebración del pasado mundial de futbol, nos haya tratado de una forma diferente en Punta Catalina y en otras de las numerosas obras de las cuales fueron beneficiados en nuestro país, y por qué no,  en varios países más de nuestra América Latina?

Es decir, que como nosotros somos especiales, no se sobrevaluaría ninguna de las obras de las que fueron beneficiarios por parte del Gobierno Dominicano. En otras palabras, que ellos estaban, y como tal sucedió, dispuestos a perjudicar primero a Brasil, pero no a los Gobiernos de los señores Hipólito Mejía (2000-2004), Leonel Fernández (2004-2012 y Danilo Medina (2012-2020).
 
A lo mejor la amistad que hemos cultivado con Dilma Rousseff, Ignacio Lula da Silva, Marcelo Odebrecht y el propio Joao Santana, fue la clave para que no nos perjudicara Odebrecht sobrevaluando las obras aquí. 
¿Verdad Hipólito? ¿Verdad Leonel? ¿Verdad Danilo?  

JPM
Friday
Mar312017

Se agrava la crisis institucional en Venezuela

Una nueva crisis aparece en el camino de la democracia venezolana. La reciente decisión del Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela, que declara al Órgano Legislativo del país en rebeldía, puede tener graves consecuencias para la golpeada sociedad del país hermano. En todo caso contribuye a robustecer la opinión, ya generalizada en nuestro hemisferio, de que el gobierno del presidente Maduro se ha convertido en una dictadura de facto.

Sin intención de hacer dictámenes de ninguna clase, expreso una opinión al respecto. Como he dicho en ocasiones anteriores, Venezuela necesita el ambiente propicio, la mesura y la voluntad para que ocurra un acuerdo nacional. La reciente consideración legal de la Corte no favorece este ambiente. Tal vez el fallo debió limitarse, en todo caso, a considerar si era o no procedente la juramentación de tres diputados de Oposición cuyas elecciones han sido suspendidas por acusaciones de presunto fraude, y ordenar la pronta resolución de la investigación en curso. Sin embargo, lo que parece evidenciar la reciente decisión del Tribunal Supremo venezolano, es la intención de crear una justificación que permita al Órgano Ejecutivo, legislar por decreto, reemplazando la función de un cuerpo colegiado cuyos miembros fueron electos por el voto popular. En otras palabras, eliminar el Poder Legislativo equivale a anular la decisión de un pueblo. Si esto es así, estamos frente a una burda usurpación de la democracia y de las competencias de los distintos poderes del Estado. El poder ejecutivo no puede encargarse de las funciones del poder legislativo, sin violentar el balance institucional del estado. Por otro lado, la Asamblea no debe seguirle el juego al adversario. Si se cometieron faltas, han debido subsanarlas de motu proprio, sin dejar resquicios por donde se pueda colar el totalitarismo.  

Si realmente se quiere aportar a crear las condiciones para el diálogo inteligente, parece evidente la necesidad de dar un paso coherente. En este caso, el Tribunal Supremo debería reconsiderar su decisión, devolviendo las facultades al legislativo. Y éste, a su vez, realizar las correcciones necesarias. De otra manera, va a terminar el Presidente Maduro legislando por decreto. En tal caso, desaparecería la separación de los poderes y se produciría una concentración de facultades que no representan el ideal esbozado en la Constitución, ni en el ideal democrático que la sustenta. Eso, sumado a un poder judicial que parece ya sometido al poder, daría lugar a una abierta dictadura encabezada por el Presidente Maduro.

En todo caso, el resultado de la confrontación de estas fuerzas, por el control del poder, es la continuación de las deplorables condiciones del pueblo venezolano y la postergación de una salida que beneficie a todos y que finalmente unifique al país.

Nos unimos al deseo de todos de que estos episodios no provoquen repercusiones violentas.

Rubén Blades
30 de marzo, 2017

 

Sunday
Mar262017

Glosas Dominicales • 26 de marzo, 2017

Después de haber prometido en campaña, una y otra vez, que eliminaría el "Affordable Care Act", mal llamado ¨Obamacare¨, el Partido Republicano que él representa le negó los votos necesarios haciendo que Donald Trump sufra un estrepitoso y humillante fracaso en su primera experiencia legislativa como presidente. No solo ha probado ser
incapaz de convencer a su propia gente de apoyarlo: también ha sido exhibido como un charlatán que promete cosas al electorado que no puede luego hacer realidad. Trump. como es su costumbre, culpara a otros por el resultado.

Pero debe resultar evidente que la eliminación del programa hubiese causado un efecto negativo en las áreas en que los congresistas republicanos buscan la reelección. Eso, aunque ellos jamás lo admitirían, indica que sus argumentos de que el ¨Obamacare¨ resulta un desastre para el país son falsos. Y si no; ¿por qué, luego de siete años de estar despotricando en su contra ahora, con un Congreso, Senado y Presidente Republicanos, lo dejan vigente?

Dos elementos se conjuraron para llevar a Donald Trump a retirar la presentación de la moción para el voto.
1. El rechazo de un grupo de políticos republicanos de extrema derecha, que no aceptaban la versión presentada por Paul Ryan, que eliminaba solo partes del "A.C.A." pero no todos sus componentes, y
2. El rechazo de un par de docenas de congresistas, temerosos de que la eliminación de partes del plan original provocaría la desaparición de beneficios sociales para electores dentro de sus respectivos distritos.

Sobre el escándalo de la asociación con Rusia de personas allegadas al presidente Trump, mas revelaciones serán presentadas en las próximas semanas. El ex manager de campaña de Trump, Sr. Paul Manafort y sus relaciones como publirrelacionista para personas e intereses soviéticos están bajo escrutinio del FBI y de servicios de inteligencia norteamericanos. Recientemente, movimientos de dineros desde la isla de Chipre, lugar identificado como lavadero de dinero por agencias internacionales, han llamado la atención al ser aparentemente conectados a cuentas con las que Manafort, sus compañías o representados tenían, o aún tienen, contacto.
Este asunto, el de la conexión de Rusia con la campaña de Trump, no parece aún estar cerca de ser aclarado.

La semana pasada el señor Trump insistió en su declaración de que el ex presidente Obama había ordenado "pinchar", o intervenir sus teléfonos en "Trump Tower". Pero tanto el FBI como miembros de los servicios de inteligencia norteamericanos, han descartado totalmente esa afirmación. El Sr. Trump luego declaró, sin ofrecer evidencias, que los servicios secretos de Inglaterra habían hecho el trabajo y basó su afirmación en los reportes de un ex juez y hoy comentarista de televisión de Fox News, Andrew Napolitano, simpatizante del Sr. Trump.
El Sr. Napolitano fue desmentido inmediatamente por el gobierno inglés y suspendido temporalmente por Fox News.

El presidente Trump prometió que "en dos semanas" nuevos detalles probarían que su acusación es correcta.
Hasta el momento, nada ha sido revelado y probablemente, como antes ocurrió cuando el Sr. Trump aseguro al mundo que Barak Obama había nacido en Kenia y no en Estados Unidos, ninguna prueba concluyente será aportada.

Leí en "La Estrella de Panamá" la entrevista a la diputada Ana Matilde Gómez.
Por responder que consideraría una candidatura a la presidencia como independiente, los podridos partidos tradicionales, a través de anónimos asalariados y de "call centers" manifestaron su pánico lanzando todo tipo de calumnias y ataques personales en su contra. Y es que los corruptos politiqueros, los partidos tradicionales y sus patrocinadores saben que van a perder en el 2019 cuando se presenten opciones independientes, con credibilidad nacional.
Aplausos para Ana Matilde y para el Diputado Arango, por imitar y mejorar el record de asistencia legislativa logrado por nuestro representante del Papa Egoro, el verdaderamente honorable diputado panameño, Víctor Méndez Fábrega.

Rubén Blades | 26 de marzo, 2017
 

 

Wednesday
Mar222017

Glosas Dominicales • 23 de Marzo, 2017

Gracias a mis Lectores
 
Gracias a los miles de lectores que respondieron a las Glosas Dominicales.
Creo que cada comentario a nuestros escritos nos ayuda a la mejor comprensión de temas que preocupan no solo a nuestra ciudadanía, también a personas que no residen en Panamá y cuyas opiniones presentan una perspectiva fresca, desprovista de sectarismos y enconos locales.

A los que prefieren atacar a mi persona, sin considerar objetivamente lo que planteamos, espero que el tiempo los ayude a resolver de manera constructiva ese lugar lleno de rabia en donde viven.

La Blanca Pizza del Caribe, o Blanco en el Caribe

Eso de que en Panamá no existen diferencias sociales es un decir que no se lo cree ni el chino del cuento. Quizás no resulte tan obvio pero de que hay discriminen, lo hay. 

Y lo mas ridículo es que en el Caribe, del cual Panamá forma parte emocionalmente por lo menos, el concepto de nativos de pieles blancas me resulta tan absurdo como el de la propaganda de trajes confeccionados con "lana tropicalizada'.

Quizás sea Panamá el único lugar del planeta en el cual han sido paridas ovejas que, ayudadas por una extraña mutación, han desarrollado la asombrosa facultad de hacer posible que su lana sea utilizada para la confección de sacos y pantalones carísimos que no solo no hacen sudar como un cerdo al que los usa, sino que incluso los hace parecer mas blancos y semejantes a los seres que residen en Zonas templadas, donde resulta apropiado el vestirse con el tipo de lana original producida por ovinos normales.

En todo caso, la mayoría de los "blancos" que se ostentan en el área del Caribe me parecen tan sospechosos como las  explicaciones de que el tinte chocolatoso de un pariente nuestro es un resultado exclusivamente atribuible al inmenso poder del Sol en nuestras latitudes.

Los que en Panamá pretenden reivindicar un antepasado Vikingo solo tienen que darse una vueltita por el Sur de los Estados Unidos para experimentar el fuerte abrazo de la realidad que los despierte para hacerles comprender su real condición étnica.

Resumo:

Negar el acceso a un establecimiento publico a clientes cuya apariencia física no satisface algún oscuro requisito para ser atendidos, no solo resulta absurdo: es francamente un mal negocio. 

Creer que en Panamá una empresa comercial puede sobrevivir exclusivamente vendiéndole a personas que parecen blancos es una idea tan mala como la de inaugurar una librería.

Porque en Panamá, no importa cuanta crema, cuanto tratamiento y cuantos sacos de lana tropicalizada nos pongamos para pretender confundir a la Naturaleza, al final el clima se encarga de aclarar cuales cabellos se alargan hacia Noruega y cuantos se encrespan hacia el África y la falsificación no prospera.

A la gente del restaurante: la Pizza tiene antecedentes que se remontan hasta Egipto. Y Egipto continua ubicado en el África. Lo que debieron fue dar las gracias a los muchachos y un descuento. 

Y después, ir a darle de comer a las ovejas.
 

Sobre Apagones

¨No más torturas. No abran el hoyo.
Se fue la luz: ¡Que viva el sub-desarrollo!¨
 

Ese es uno de los versos de mi canción, ¨El Apagón¨, tema que creo pocos escucharon  y que hoy cobra vigencia a raíz del segundo fallo masivo de nuestro sistema eléctrico nacional en Panamá. 

Algunos opinan que el asunto es producto de la acción de extra-terrestres. Otros consideran posible que sea la respuesta de un grupo de diputados a la posibilidad de que se les investigue formalmente.

La respuesta mas lógica: el sistema actual no puede sostener la demanda exagerada del subsidiado servicio eléctrico, hecho que se ve amplificado por la ausencia de una política de mantenimiento sostenido de nuestra infraestructura de servicios públicos, a nivel nacional. 

En nuestro país, la consigna es improvisar, para después reaccionar. Eso le da espacio a la trampa, otorgando posibilidades a los intermediarios de la mediocridad para plantear soluciones, cada una mas absurda que la otra.

No deben sorprendernos estas interrupciones eléctricas; ¿qué otra cosa puede producir semejante actitud mas que el colapso de un sistema que existe, supuestamente, para servir a todos de manera continua, eficiente y segura?

Pero los recientes fallos eléctricos no explican a la otra oscuridad que envuelve a nuestra República .

Esa penumbra cívica es producida por la fracasada clase política en Panamá y sus componentes son el fin de la institucionalidad, el desplome de la razón, la inoperancia del proceso administrativo y el de la justicia objetiva.

El sistema político ha creado un túnel de corrupción por el cual han obligado a transitar al país entero.

Ese otro apagón, el político, anuncia con el derrumbe de la fe pública que el espacio donde una vez existió la posibilidad de progreso para toda una Patria, puede ser llenado por algo funesto, incluso mas caótico que la malsana intención que condujo a malos panameños a producir ese vacío de esperanza nacional. 

Ojalá que el resurgimiento de la voluntad cívica en Panamá sea capaz de eliminar el control administrativo de los creadores del túnel de la corrupción. No solo de fluido eléctrico vive el humano. También requerimos de luz interna.

Y esa no lo podrá proporcionar  ETESA. Tampoco un solidario rezo de Papa, o la escueta orden de un poder militar.

Rubén Blades | 23 de marzo, 2017

P.D. Ahí les dejo la canción (año 1992), aunque el contenido no sea directamente aplicable a este caso especifico.
 
La electricidad, se interrumpió y, por el apagón, se suspendió la
tortura de un subversivo que hacía un empleado del desgobierno.
Y aquel apagón también puso fin al sonido de un baladista ruín
cuyo disco disfrazaba los gritos de víctima y de victimario.
No más torturas. No abran el hoyo. Se fue la luz.
!Que viva el sub-desarrollo! Aquí en el Sub-D:
La tierra de Sonia Braga. : El que no la hace, la paga.
De abuelas y dictadores. : De santos y pecadores.

A diez cuadras del interrogatorio protesta la gente, pues se canceló
la versión local de un concurso de belleza de la "Miss Internacional".
Y unas madres y el director del show han vuelto a insultar al organizador
pues se retiró el patrocinador por el apagón, "This cannot go on".
Semi-desnuda y emberracada, grita una Miss:
"Coño: Este país no sirve pa' nada".
Aquí en el Sub-D:
Olor a meao y a perfume. : Todo lo que baja sube.
Somos la envidia de Europa. : Nuestra magia la provoca.

Por el apagón, en otro lugar, alguien se alegró pues la oscuridad
lo va a ayudar a desempeñar la muy popular función de robar.
Diez mil pares de piernas arrancan sin pagar la cuenta
y en la iglesia nadie se entera de lo que pasa allá afuera.
Mientras, en casa unos culpan al Consumismo y otros acusan al
Imperialismo por este apagón y la confusión de nuestra propia "civilización".
Quinientos años de cotorreo. Se fue la luz. Y sigue el saqueo.
Aquí en el Sub-D:
El fin del Imperialismo. : La tumba del Comunismo.
Entre un Fidel y un Somoza. : Y no se arregla la cosa.
Del beso y de la tortura. : Del goce y de la amargura.
Alucinado y furioso. : Iluminado y glorioso.

Sunday
Mar122017

Glosas Dominicales • 12 de marzo, 2017


EL NEGOCIO DE LA POLÍTICA

La reciente investigación realizada por el diario "La Prensa" de Panamá, alrededor del manejo de los fondos públicos por parte de la Asamblea Nacional de Diputados, pone nuevamente en evidencia el nivel de corrupción de todo el sistema político nacional. Es decir, el sistema político se ha desnaturalizado, no es lo que debe ser.

He visto que en las múltiples discusiones sobre el asunto, en distintos foros y medios del país, se han vertido opiniones que apuntan correctamente a todas las fallas, errores y posibles entuertos que encierra este deplorable caso. Y todo esto indica que la población honesta del país ha aprendido a enfocar la realidad como debe ser. Por lo tanto no voy a repetir lo que otros han dicho, pero hay otros ángulos que deben reconocerse y analizarse desde una perspectiva distinta a la que estamos acostumbrados a utilizar cuando se trata de política.

Este caso deja en evidencia la naturaleza del “negocio político” y sus funestas consecuencias. Un negocio en el cual solo unos cuantos se benefician, de forma indecente por decir lo menos, de los fondos que aportan los contribuyentes a través de los múltiples impuestos que se pagan. Y la víctima de este negocio, en el largo plazo, es el bien común y el desarrollo. Y lo paradójico de esto es que el principio de la política, como dijeran Aristóteles y Platón en sus posiciones sobre ética, es justamente el bien común, especialmente en el campo de la justicia, la seguridad, la equidad. Pero también dijeron ellos -y esto es lo que nos hace falta en Panamá- que el bien común solo es posible si existe la voluntad y participación ciudadana como contrapeso de los políticos.

“La primera verdad difícil de conocer, es en efecto, que el autentico arte político no debe preocuparse del bien privado, sino del bien común, pues el bien común estrecha los vínculos ciudadanos, mientras que el bien privado los disuelve, y que tanto el bien particular como el bien común salen ganando si este segundo está sólidamente garantizado con preferencia del otro”.
 Platón, en "Las leyes".


EL CLIENTELISMO COMO FACTOR ESENCIAL DEL NEGOCIO

Cuando los diputados hacen donaciones, están invadiendo las áreas de acción de los otros órganos del Estado, especialmente la del Ejecutivo. Esta parte de su negocio se llama clientelismo, es la forma de "comprar" a la población con el propósito de reelegirse una y otra vez. Utilizan el dinero de los contribuyentes para comprarse su reelección y seguir lucrando. Si el negocio de la política no fuera lucrativo para ellos, no estarían allí tanto tiempo, se los aseguro.

Es por eso que, aún enfrentados a la evidencia más aplastante, los diputados intentan justificar con sandeces sus desafueros. ¿Cómo que otorgan decenas de miles de contratos porque necesitan asesores? ¿Cómo que tienen que hacer el trabajo que no hacen las instituciones? ¿Cómo que si no resuelven ellos, no resuelve nadie? Esto es cinismo puro, o realmente estos señores viven en otra dimensión y son incapaces de reconocer sus propias incongruencias, tan sumergidos están en las veleidades de su negocio político. Lo cierto es que parece que la Asamblea toma el dinero de los contribuyentes y lo distribuye selectivamente a quienes ellos quieren, sin que medie un plan, ni una estrategia de país, ni un propósito claro a largo plazo. Esto no es tarea de ellos, es otra triquiñuela para seguir practicando el clientelismo, es decir, asegurando la supervivencia del negocio de los políticos. Pero ese negocio se hace a costa del desarrollo de esa misma gente a la que "compran".


LOS QUE HACEN LAS LEYES, LAS TRAMPEAN

El Presidente de la Asamblea, Diputado De León, comentó que para él no se había producido una lesión patrimonial al Estado, ya que las cantidades donadas formaban parte del presupuesto del organismo legislativo. Eso no lo sabremos hasta que las investigaciones se hagan, si es que alguna vez se hacen. En todo caso, esta es otra lectura "legal" halada por los cabellos, que trata de esconder la comisión de lo que debe resultar un delito obvio, argumentando que la Ley permitía que las donaciones se efectuaran. ¡Y éstos son los que hacen las leyes!

¿Dónde indica la Ley que es función legislativa el otorgar donaciones a particulares? ¿Qué Ley dice que se permite que un diputado pueda exigir parte de la "donación" entregada, a través de testaferros, empresas, ONG's y demás? Aparentemente, en esta ocasión se cuenta con amplia prueba de que se ha cometido un acto doloso. Supuestamente existen declaraciones de individuos que niegan haber solicitado ayudas, y de otros que denuncian la exigencia de que se devolviese al diputado parte del dinero entregado. ¿Y la solución del Presidente de la Asamblea es que ellos mismos se investiguen? Si esto no es cinismo, no sé cómo llamarlo.


LAS MIL CARAS DE LA CORRUPCIÓN

Este nuevo y funesto "caso" nos lleva a otro lugar. Lo he dicho antes y lo repito: hablar de un "nuevo" caso de corrupción en Panamá es un concepto contradictorio. La corrupción solo puede ocurrir en un cuerpo sano, lo podrido no se re-pudre. Una vez podrido, podrido está. En Panamá, por virtud de la partidocracia y con el apoyo de una ciudadanía que participa, algunos de manera directa y otros por omisión, el saqueo de los fondos públicos es una práctica ya cotidiana, una especie de organización criminal generalizada y muchas veces aceptada como buena. Los políticos lo saben muy bien y hacen uso de ello con largueza, tal como lo ha expresado el mismísimo Presidente de la Asamblea, el Diputado De León, en una entrevista: ”La Asamblea es un reflejo de la sociedad panameña”. Es decir, si los diputados hacen mal manejo de los dineros del estado, o si simplemente lo hurtan, es porque toda la gente del país está de acuerdo, tan podrida como ellos. ¿Eso es una excusa, una justificación?

¿Y cuál es el papel que juega la Contraloría, el MEF y todas las demás instituciones en todo este desafuero? Pareciera que la Patria está en estado de indefensión, carcomida su cuerpo desde adentro. Me resulta difícil que todo esto ocurra sin que se den cuenta las otras partes del gobierno por las que pasan trámites estas cosas. ¿No hay procesos, fiscalizaciones? ¿Es tan fácil robarle al Estado? ¿O es que quienes manejan el Estado se hacen los ciegos y sordos? 

Después de tanto escándalo y tan pocos resultados por parte de la justicia, existe una total incredulidad acerca de la eficacia y honorabilidad de las instituciones de justicia de nuestro país. Pero Independientemente de si al final se demuestra o no la actividad criminal dentro del Órgano Legislativo, de la que se habla, lo que queda claro es que nuestra política está totalmente torcida en sus principios y en sus propósitos. En un bar cualquiera, los "Happy Hours” duran por lo general unas horas. En nuestro "País Portátil", estas horas felices duran cinco años, para luego repetirse cíclicamente, beneficiando a otro partido en cada nueva elección. Es una especie de monopolio de los partidos políticos. Total, ellos son los que hacen las reglas del juego.


MENOS QUEJA Y MÁS ACCIÓN

Ya no podemos quedarnos es la crítica solamente, en la queja que solo hace catarsis o compadeciéndonos de nuestros males. Podemos utilizar la crisis para convertirla en oportunidad. La oportunidad de cerrar este nefasto negocio político, de extirpar del gobierno a todo aquel que usurpa la posibilidad del país y de la ciudadanía que sí trabaja, que sí se esfuerza y que sí se gana honestamente su dinero. Tal vez los políticos continúen creyendo que la indignación popular no se sostendrá, como ocurre frecuentemente. Pero tengo la impresión de que por fin la Nación está comprendiendo el nivel de la criminalidad de quienes, desde la política tradicional y desde el gobierno, hacen desgobiernos que solo buscan satisfacer los peores instintos del ser humano, a expensas del futuro de su Patria y de su propia gente

No permitamos esto más. Sustituyamos la trampa por un país de verdad, un país con futuro, un país con dignidad y respeto. Y a la hora de votar en el 2019… ¡prohibido olvidar!

Rubén Blades | 12 de marzo, 2017

 

Sunday
Feb262017

A mis lectores

No deja de asombrarme la naturaleza del ser humano. Algunas veces por lo maravillosa, otras por lo insidiosa.

Me resulta extraordinario observar las reacciones que produce en los distintos espíritus, las opiniones que publico en mis redes sociales. Pero lo que mayormente llama mi atención es descubrir que un mismo mensaje, expresado con las mismas palabras y con la misma exacta intención, pueda ser interpretado con tanta incongruencia.
 
Es fascinante observar cómo una opinión presentada con el debido cuidado, pueda verse deformada de tantas maneras, a pesar de que los hechos son innegables, o "necios”, en el sentido que le diera hace tiempo John Adams, refiriéndose a aquellos eventos que por innegables e inalterables, son como esos muñecos “porfiados”, a los que no se les puede derribar por más que se intente.
 
Entiendo perfectamente que en este siglo 21, en esta era de "Fake News", de "blogs" del odio, de “trolls’ y de "call centers" políticos, los hechos también pueden ser creados ("alternative facts", los llamó la vocera de Donald Trump, Kellyanne Conway), tergiversados, volteados de maneras caprichosas. De esta manera la mentira, expertamente maquillada, se convierte fácilmente en una falsificación de la verdad, para quien no esté lo suficientemente alerta
.
Para muchos, todo lo publicado por un medio de difusión público, sea televisión, periódico, radio, blog, o redes sociales, confiere instantánea credibilidad a la noticia. No importa si el encabezado indica que "Elvis vive en Cancún", o que "Hillary Clinton tuvo un hijo con un extra-terrestre", como leí una vez en un tabloide sensacionalista. Existe siempre un número de personas que lo aceptará como cierto, por absurda que parezca la noticia, si ésta responde a su particular interés, a su manera de ver la vida, o simplemente si cae en el terreno de su propia ignorancia de la realidad o en el amplio territorio de su resentimiento.
 
Mi reciente escrito sobre la posible reunión entre los presidentes Trump, de Estados Unidos y Varela, de Panamá, produjo estas recurrentes reacciones incongruentes. Alguna gente me tildó de "comunista" (que para algunas mentes todavía significa algo como “hereje”), quizás porque expresé mi oposición a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, algo que considero ilegal y moralmente inaceptable, igual que mucha gente.
 
Algunos izquierdistas, por la otra parte, me catalogan como "pro-yankee" (otra conocida forma de herejía), por no apoyar el desastre en que Maduro ha convertido a Venezuela, en nombre de un socialismo que no sé de qué oscuro libro sacaría, y/o porque no simpatizo ni patrocino la dictadura marxista-leninista en Cuba.
 
Los que me acusan de comunista por no apoyar a un mentiroso como Trump (el inventor del atentado en Suecia) ignoran que sus actos han provocado su rechazo por la mayoría de la población votante de los Estados Unidos, (Hillary Clinton obtuvo tres millones de votos directos por arriba de Trump, aunque este alega que eso fue producto del voto de indocumentados ilegales). Imagino que para esos trumpistas, los 65 millones que rechazaron a Trump en las urnas son también comunistas, algo que seguramente sorprenderá a los maoístas chinos.
 
Cuando casi simultáneamente, en Venezuela el presidente Maduro y en los Estados Unidos el presidente Trump, censuran a CNN y a otros medios, además de proclamar que son enemigos del estado, ¿por qué los críticos de Maduro no critican a Trump?, ¿por qué las reacciones de una parte del público son distintas?, ¿no son ambos ataques a la libertad de expresión?, ¿no son ambos típicos ejemplos del lenguaje del déspota?, ¿qué ocurre cuando la lógica tortuosa del que habla por odio, rabia, o ignorancia, no hace conexión con la racionalidad?, ¿desaparece el hecho o se crea una paradoja bizarra?.
 
Donald Trump tiene negocios con China comunista desde hace mucho tiempo y sus empresas deben cientos de millones de dólares a entidades como The Bank of China. ¿Eso lo hace comunista?. Algunas compañías de Trump han tenido y tienen negocios con intereses rusos, cuya extensión y detalles resultan imposibles de determinar por la negativa del actual presidente de Estados Unidos a mostrar sus reportes de impuestos. ¿Eso las convierte en un grupo de empresas comunistas Trump?
 
La Rusia de hoy es dirigida por el ex-analista de inteligencia de la KGB, Vladimir Putin, a quien hoy Trump defiende constantemente, a pesar de las evidencias de abuso a los derechos humanos que han sido presentadas en contra de su gobierno y al caso de la anexión violenta de Crimea. Parece que para un admirador ciego de Trump, el típico fanático trumpista, nada, ni su asociación comercial con China comunista invasora del Tíbet, ni su admiración profesa por un servidor del comunismo como lo fue Putin, lo acerca al comunismo.
 
Ese adjetivo de “comunista”, algo así como gritarle "hijo de puta" a alguien cuya madre nunca hemos conocido, se lo reservan los fanáticos del energúmeno para descalificar, agredir, provocar y aislar con mentiras, y no hechos, a quienes lo adversan en materia de opinión. Tal como hace el mismo Trump. A este tipo de mente torcida no le interesan los hechos. En este caso, lo que les importa es resolver su propia torcedura a toda costa.

Por eso utilizan el ataque “ad-hominem”; como no tienen entrada al raciocinio y no pueden atacar el argumento, atacan a quien lo expresa. De esta manera, apelativos obsoletos son utilizados para restar importancia y/o desconocer al hecho expresado. El que no está de acuerdo con ellos es inmediatamente reducido a la categoría de enemigo personal, y demonizado.
 
La historia del mundo está llena de ejemplos terribles que indican hacia dónde lleva ese tipo de odio e intransigencia. Mi propósito al escribir no es alcanzar a aquellos que no analizan. No escribo para el racista, ese que cree que existe un color de piel superior a todos los demás. No escribo para el que vive del odio, de la mentira, de la corrupción, ni para el que aún es un esclavo ideológico de argumentos que han sido extensamente expuestos en su falsedad por la realidad, la experiencia y el tiempo.
 
Tampoco escribo para el que redacta mentiras o medias verdades a cambio de un salario o de un soborno, ya sea en un medio "serio" de información o en Facebook o en Twitter.
 
Me recompensa escribir para una mayoría, para los que hoy deseamos mejorar nuestra sociedad, con el espíritu de brindar una perspectiva que no dependa de un interés egoísta, venga de donde venga. Y cuando lo hago, no me escondo tras un seudónimo, ni utilizo el anonimato irresponsable. Con honradez, expongo mi parecer y lo avalo con mi nombre.

Estoy acostumbrado a que, tanto mi música como mis escritos, causen molestias en círculos politiqueros o ideológicos, desde Miami, hasta La Habana. Me complace que también han provocado el apoyo de millones de personas, a lo largo y ancho de América y del mundo. Con ese apoyo, y por eso, continuo expresando nuestro sentir, a pesar de los insultos, calumnias y ataques a los que se ve expuesto todo aquel que rehúsa aceptar la imposición maniquea de quienes ven todo solo en blanco y negro, o izquierda y derecha.

Sé que existe mucho más que eso, que la vida es mucho más rica que esa simplicidad. Nuestra vida en sociedad es mucho más compleja. Nuestra posibilidad de mejorarla radica en nuestra capacidad de comprender eso, y de creer en el triunfo del espíritu y de sus mejores manifestaciones, por encima de la rabia, la envidia, el odio, y el nihilismo.
 
Por eso, y para eso, seguimos y seguiremos caminando.

Rubén Blades | 25 de Febrero, 2017

 

 

Tuesday
Feb212017

Noticias desde Panamá

1. Llamada del Presidente Trump, de los Estados Unidos al Presidente Varela, de Panamá.

Fue una sorpresa inicial la aparente y súbita iniciativa del presidente Trump de llamar por teléfono a su homólogo de Panamá, para conversar sobre temas que podrían considerarse superfluos, comparados con los escándalos que hoy enfrentan sus respectivos gobiernos. Pero al valorar el asunto del por que de la llamada telefónica, me vino a la mente el episodio de la desastrosa visita en 1958 del entonces ex-vicepresidente Richard Nixon, a Caracas, Venezuela.

El viaje pretendía demostrar cálidos lazos de amistad entre ambos países. Pero Nixon fue recibido por turbas que apedrearon a la comitiva gritando consignas anti-yankees y, al final, salió del país sin haber cumplido el cometido asignado. Para atenuar el negativo impacto de la visita, evento transmitido al mundo entero por medios de información internacionales, Nixon a su regreso hizo una parada no programada en Panamá, un lugar considerado seguro y amigable, donde se podía fotografiar su figura frente a una población lanzando flores a su paso y no "cocteles Molotov".

La llamada de Trump a Varela puede ser interpretada como un intento mediático para distraer la atención nacional e internacional y mejorar su creciente imagen de anti-estadista. Su gesto igualmente beneficia al presidente Varela, quien experimenta, como lo indican recientes encuestas, un acelerado descenso de popularidad.

Desde esta perspectiva, el telefonazo funciona para consolar a dos egos presidenciales lastimados y distraer momentáneamente al público y a los medios que reportan los escándalos en ambas gobiernos, en dos idiomas.
Por otro lado, llama la atención el comentario de que uno de los puntos mencionados en la conversación telefónica, aparentemente, fue Venezuela. Que Trump invente otro "cuco", como causa patriótica para distraer a su país y obligar incluso a sus más acérrimos adversarios y críticos a cerrar filas alrededor de su absurda presidencia, tiene sentido. Política y emocionalmente, un conflicto internacional crea un apoyo incondicional e instantáneo para un gobierno, incluso uno con problemas internos.

Ya el ex-presidente Obama sentó las bases al declarar a Venezuela, "un claro e inminente peligro para la seguridad de Estados Unidos", una exageración dirigida a presionar al gobierno de Maduro a respetar la seguridad de los detenidos y presos políticos Venezolanos y que puede ser re-interpretada por Trump con todo su equivocado fervor.

Me inquieta el que un energúmeno introduzca un barril de pólvora como tema de discusión con un indeciso puritano. Quede claro: no estoy sugiriendo ni remotamente que Estados Unidos este considerando invadir a país alguno.
Pero los precedentes de intervenciones, como distracción a problemas de imagen presidencial, ya existen:
La invasión a Panamá fue producto de la necesidad de George Bush padre en demostrar su temple, en momentos en que su gobierno era acusado de ser débil, e indeciso. La invasión de Grenada por Reagan pretendió evadir los mismos adjetivos, luego del desastre de su decisión de enviar Marines al Líbano. En este caso, como una recurso para aliviar la crisis de credibilidad que sufre a nivel mundial, Trump podría solicitar a Varela su asistencia con respecto a la crisis venezolana, utilizándola como una distracción que nos desvíe del examen de sus frecuentes desaciertos. Ese es el modo de operar clásico de magos y de estafadores de todas las estirpes.

Presidente Varela: no se deje embaucar por las promesas de futuros apoyos políticos a cambio de la participación de Panamá en iniciativas egocéntricas, maquilladas con la falsa consistencia que aparenta la arena movediza.
El gobierno norteamericano no agradece favores hechos, solo favores por hacer. Pregúntele a Noriega.


2. Nombramiento del Director de la Caja del Seguro Social.

Es equivocado el asumir que un nombramiento va a resolver el problema estructural de la Caja del Seguro Social.
Lo que se requiere es una re-definición del propósito de la Caja del Seguro, seguida por una reestructuración que permita satisfacer administrativamente ese propósito. El problema de la Caja no esta únicamente relacionado con quien la dirige. Resulta vital decidir cual es la función primordial de la Caja. Si es la de administrar las contribuciones dirigidas a garantizar pensiones por retiro, vejez e invalidez, entonces la entidad necesita un administrador(a) con conocimiento de economía y con la capacidad para administrar atendiendo ese requisito, ser apolítica y su puesto debe ser garantizado y no sujeto a periódicos cambios de gobierno. La Junta Directiva debe ser reemplazada por un equipo de expertos en las áreas que la reestructuración considere necesarias para el funcionamiento eficiente de la institución y esos nombramientos resultarían de un concurso publico. De igual manera, los 30.000 puestos que hoy conforman a la institución deben ser revisados para determinar si son necesarios para la operación de la entidad y puestos a concurso; las "botellas clientelistas" eliminadas, y los gremios y sindicatos, respetando el derecho sindical, dirigidos a existir para el servicio de los asociados, no a la politiquería, o extorsión.

El presupuesto actual de la Caja es de casi cinco billones de dólares y esta siendo derrochado, despilfarrado, y mal administrado porque la presente estructura administrativa así lo permite. La Caja hoy es un instrumento manipulado, una institución en donde el gobierno constantemente interviene, ya sea para meter la mano o para nombrar incompetentes como favores políticos, confundida en cuanto a su función primordial. Opino que la prestación de servicios de salud no debe formar parte de la estructura de servicios de la Caja del Seguro Social: debe estar a cargo de nuestro Ministerio de Salud, con los Centros Médicos en barriadas y corregimientos operando como la fuente de atención primaria médica, dirigida a los residentes de esas áreas, bien equipados y servidos por profesionales de la medicina, entre ellos esos que hoy están siendo despedidos y/o forzados al retiro por el absurdo criterio de que han llegado a una edad tope, precisamente cuando la experiencia adquirida resulta invaluable e intransferible. Aclarar sus funciones, despolitizar a la Caja, y evitar su privatización, esa es la meta a llegar.
 
Todo esto es posible, con un presidente o presidenta que no este en el bolsillo de los politicastros, los sindicatos, los gremios politizados, los grupos "clientelistas" o "botellas" y los empresarios con la exclusividad de la oferta de medicinas y productos de salud. Mientras esto no ocurra, el nombramiento de una figura distinta para administrar a la Caja jamás producirá ningún efecto positivo. El país lo sabe. ¿Por qué entonces acepta esta situación?

Claro como el agua: nada mejora cuando se designa a un error para administrar a un desastre.


3. En el 2016 ingresaron 66.700 nuevos autos en Panamá.

¿Y cuántas aceras se han construido? ¿Cuántas nuevas calles y carreteras? ¿Beneficia semejante número?
¿Alguien ha consultado a técnicos urbanísticos sobre cuál es la real capacidad vehicular de la ciudad promedio?

Con el orgullo del que no entiende las consecuencias, se proclama que en el 2016 se vendieron 1,965 autos más que en el 2015. La mayoría, un 22%, son camionetas suburbanas, busitos ¿quizás destinadas a servir como transporte público pirata a nivel nacional en vista de la inoperancia del actual sistema de transporte publico oficial?

El punto es el mismo de siempre. Igual que en el desenfrenado e irresponsable ejemplo de los cambios de zonificación, sin consultar primero el impacto que producirán en áreas residenciales y en su calidad de vida la construcción de mega edificios que siguen vacíos, de igual forma la vendedera de autos continua sin que a nadie parezca importarle que, según la inexorable ley de la física, llega el momento en que resultará imposible cumplir con la función designada, transportar a personas del punto x al punto z, por los imposibles aglomeramientos de vehículos sobre vías que no fueron diseñadas para semejante flujo de tránsito. Aquí se construye sin consultar si hay agua en el lugar, o que va a ocurrir cuando los nuevos autos se agreguen a los ya existentes. Improvisación constante, amor al dinero y la fe en una total ausencia de consecuencias, esto nos define y continuará definiendo mientras tengamos autoridades en el bolsillo de los depredadores cívicos, de partidos políticos que alcahuetean el desorden y una ciudadanía que parece estar resignada al abuso. El cambio es posible, cuando llegue la hora de votar en el 2019.


4. Sobre el Contralor y los Auditos.

Señor Contralor:

Audite todas las obras en las que haya intervenido Odebrecht, una por una, desde que llego la empresa a Panamá. Considere que la reputación de todo el país esta siendo evaluada, no solo la de su cargo.

Nada de "estimados", "evaluaciones", "auditorias parciales", o "selectivas". Estoy de acuerdo con la SPIA, la APEDE, la Cámara de Comercio y Ramón Arias. Todo se hará publico tarde o temprano; es inútil el tratar de posponer lo inevitable. El próximo presidente, o presidenta, y mas si resulta ser un independiente, tendrá que continuar con la investigación por que el pueblo así lo exige, hoy y mañana también.

Cualquier intento del presente gobierno y de sus funcionarios, dirigido a proteger a los corruptos dilatando procesos será expuesto y los responsables llevados a la justicia. Cúrese en salud y audite todo lo que incumba a Odebrecht y proyectos nacionales
señor Contralor, no se fije en el año; examine minuciosamente la participación de esa empresa, en cada período presidencial.

Y después, que caiga quien caiga, por tramposo.


Espero comentarios, especialmente de mis paisanos.
 
Un abrazo, y gracias por leer mis escritos!

Rubén Blades | 20 de Febrero, 2017

 
Aclaración:

Como ocurre generalmente, cada medio de información y/o persona provee su propia interpretación a lo que escribo.

Existen ocasiones en donde resulta posible estar de acuerdo con algo que plantea una persona con la que discrepamos, o cuyas posturas y argumentos rechazamos por ser incorrectos, insensibles o mal intencionados.

Específicamente, en el caso de Venezuela, tanto locos como cuerdos exigimos la liberación de los presos políticos y el retorno al respeto de la Constitución y del proceso Legislativo. Que mi escrito no se perciba como un apoyo, o un intento por brindar confort a los comprobados enemigos de la libertad, especialmente en América. Pero si respeto el principio de no intervención, expresado en la carta de las Naciones Unidas, cuya violación ha sido lamentada y sufrida por países como el mío, Panamá, en 1989. Debe preocupar, a cualquiera cuerdo, el que un orate posea el poder suficiente como para trasladar su aflicción a un escenario mundial y provocar una calamidad internacional.

A eso me refiero al sugerir prudencia al presidente de mi país en sus conversaciones o tratos en la proyectada reunión con el presidente Trump.

Que no olvide, a pesar de la aparente normalidad, que estará conversando con una bomba de tiempo.
Rubén Blades | 22 de Febrero, 2017

 

Sunday
Feb122017

Otra Tormenta Perfecta

Resulta hipócrita la queja por la corrupción en Panamá si obviamos asignarle algún crédito por los resultados económicos que ha producido. El soborno, el acceso a comisiones, y los pagos por intermediar en transacciones comerciales son los motores que impulsan la participación de muchos representantes de los sectores público y privado.

Si a los actuales diputados se les eliminaran los innecesarios privilegios que se adscriben al cargo, imagino que la mayoría buscaría otra forma de rebuscarse, incluso la para ellos horrorosa necesidad del trabajo honesto. El "lavado de dinero" ha sido, por lo menos así lo consideramos muchos, uno de los mayores responsables por el auge inmobiliario que sostuvo al sector de la construcción en Panamá y que mantuvo ocupado a un importante número de ese politizado sector laboral.

Esa bonanza, ocurrida en los momentos en que se venía abajo la economía en Estados Unidos precisamente a consecuencia de una crisis inmobiliaria, no fue ni remotamente analizada, al menos públicamente, por los medios de comunicación nacionales. No investigaron el por que en Panamá se veían tantas grúas y tantos edificios siendo levantados cuando el sector de inmueble en Estados Unidos y en España colapsaban y la inversión en ese rubro era considerada internacionalmente como una total locura.

Un somero examen de las operaciones bancarias en los noventas y en la primera parte del 2000 indicaba que, en muchos casos, no se habían solicitado hipotecas para sostener las inversiones de edificios en Panamá, sugiriendo claramente que las transacciones inmobiliarias se apoyaban al contado.

Esa indiferencia continúa. Al país parece no interesarle el identificar la procedencia del dinero que nos beneficia, directa o indirectamente: solo el resultado de su aparición importa. De allí que el delito siempre posee más de un componente. No solo el que soborna, o le hurta al Estado es responsable. Tenemos que agregar la complicidad de terceros, incluyendo la ceguera, mudez y amnesia de los encargados de supervisar, de informar la verdad y a un sistema financiero construido para favorecer la posibilidad de la trampa.

También tiene responsabilidad la sociedad civil, esa que pide el omelette pero sin que le rompan los huevos, el tipo de gente que apoya al político que roba argumentando que al menos hace, que no protesta los fines de semana, o que por actuar deshonestamente solo martes y los miércoles se considera el superior moral de los sinvergüenzas que ejecutan el engaño a tiempo completo.

Por otro lado, examinemos este hecho: en un país que adora, tolera o participa de la corrupción, un funcionario honesto no tiene la menor oportunidad de ser efectivo. La realidad no se lo permitiría bajo esas condiciones. Para gobernar y para sobrevivir políticamente un presidente honrado tendría que adoptar la practica corrupta. Cuando se acusa al ex-presidente Martinelli de comprar diputados no parece importar el que, de no haberlo hecho, hubiesen sido comprados por sus rivales y como presidente hubiese tenido que enfrentar a una asamblea hostil y dispuesta a defender y satisfacer el interés de sus enemigos políticos. Desde ese punto de vista, en un país corrupto, la acción corrupta no existe. es parte de la normal manera de hacer negocio.

Lo que hoy debemos examinar es por que y como esos diputados o funcionarios públicos que actúan mal, fueron electos y son re-electos.
Eso es lo que pocos examinan pues, de hacerlo, tendrían que enfrentar a la vez su propia corrupción, que aunque sea manifestada en pequeñas dosis sigue constituyendo una perversión cívica.

Por eso encuentro hipócrita la rasgadura de mantos lamentando el vil estado actual de la política y las trilladas invocaciones en defensa del honor patrio y de las generaciones futuras. La oportunidad existió para efectivamente reformar a nuestro sistema administrativo, coyuntura sustentada por la sangre inocente de los asesinados por la invasión del '89. Pero el grupo de llamados civilistas de entonces, capitaneado por el presidente Guillermo Endara, lo que hizo fue reproducir las estructuras oligarcas pre 1968 y con eso renovaron una nueva posibilidad para el clientelismo, la rebusca, la mediocridad y la trampa.

Hoy, en otro alarde de supuesta indignación cívica, "neo-civilistas" y enemigos del gobierno plantean nuevas interrogantes a través de los medios que controlan y preguntan si existió o no la participación del actual mandatario en el escándalo provocado por el apellido alemán mas famoso actualmente después del de Alzheimer.

Difícil es creer que durante los primeros 26 meses de la administración publica mas abiertamente deshonesta en la historia política no hubo corrupción. O que nuestro actual presidente, un vice-presidente entonces, no tuvo al menos noticias de los sobornos y trampas del Ejecutivo y sus secuaces. ¿Qué puede hacernos creer que Varela, en el centro de la corruptela ejecutiva, no participó, o por lo menos avaló con silencios la trampa, si con certeza sabemos, cortesía de investigaciones provenientes del extranjero, que efectivamente Odebrecht pago sobornos en Panamá?
Empieza nuevamente, una versión adulta del juego infantil de "la lleva", con políticos y empresarios correteándose mutuamente y tratando de transmitir por contacto su culpa a terceros.

El Ministerio Público, por otro lado, juega a "la lata" y atraviesa la oscuridad del Órgano Judicial en busca de los mas congos, esos que no saben esconderse bien.

Nadie ya habla del origen del millón que Virzi le entrego a Moncada Luna, ni como lo hizo; la captura de Westi Valdés ha desaparecido de los encabezados mediáticos, igual que Vernon Ramos; la discusión de las reformas electorales
otra vez se disipa en medio de esta nueva distracción. ¿Que sabía el presidente Varela y desde cuando lo sabía?

El bochinche "du jour", con una duración de aproximadamente 72 horas, se verá como siempre reemplazado por otra igualmente deprimente revelación de corrupción, que tampoco producirá consecuencias definitivas.

Y es que nada cambiara, si el país entero no decide aceptar las consecuencias de la honestidad. Eso no se producirá mientras la comodidad del "juega vivo", amparada por la venalidad de nuestros tres órganos administrativos, continúe rindiendo frutos y no se investigue todo lo dudoso, lo tramposo en todos los gobiernos, no solo en el pasado, o en el actual. Hasta que no tengamos la certeza de castigo para el culpable, nada cambiará.

Podrán filmar a cierto diputado hurtándole la leche al niño Jesús y eso no impedirá que continúe siendo electo, apoyado por una mayoría clientelista que ofrece su voto a cambio de "ayuda directa", o "cariño", eufemismos para el soborno.

La culpa no es del sector público exclusivamente: el sector privado, económico y social, tiene también las manos contaminadas por las treinta monedas de plata conque se pago la perdida de la credibilidad político-administrativa. El país hoy confirma que algo no esta claro con la posición del actual Ejecutivo. Su titubeo no lo ayuda y por el contrario, empantana mas aun la credibilidad nacional e internacional de la República y del gobierno.

La presente administración, por acción o por omisión voluntaria, ha decidido no investigar mas allá de ciertos límites. ¿Por qué rehúsa auditar a Odebrecht por todas las obras que ha celebrado en Panamá, incluyendo la de la Cintas Costeras 1; 2 y 3; la del actual Metro y la de sus tramos adicionales?
¿Estuvo envuelto en el peculado, o cree que de examinarse la verdad, exponiéndola en su total fealdad, se nos viene el país abajo? Su respuesta, a mi parecer, ha sido débil.

Publicar, y a destiempo, la lista de contribuyentes a su pasada campana electoral no lo exonera, ni aclara las incógnitas. Además, el dinero pudo entregarse al contado y sin documentación por ser ilegal, (consulten a Virzi, o al PRD, expertos en chanchullos).

En esta continua crisis, provocada por los mal llamados "Panama Papers", faltan mas zapatos por caer, y cada uno empujara mas a nuestra nación hacia un total colapso de imagen internacional y a la total perdida de la confianza nacional.

Dentro de un plazo perentorio, cuando se agoten los recursos legales que justifican su estadía en Florida, Ricardo Martinelli se verá en la necesidad de abandonar los Estados Unidos, con rumbo desconocido.

Nidal Waked, extraditado a los Estados Unidos, debe estar desde hace tiempo cooperando con las autoridades norteamericanas que verifican investigaciones de hace años, (¿Murcia?) y aclarando lagunas a los que le siguen la pista a "lavadores" de dinero y a las actividades comerciales de los narco-traficantes.

Cuando termine de hablar es probable que los efectos repercutan, desde la Zona Libre de Colón hasta Colombia. La investigación de los sobornos de Odebrecht no se limitara al absurdo numero de cincuenta y nueve millones pagados en Panamá; se extenderá a otras áreas como el Metro y a todas las licitaciones que ganaron, lo que incluirá su asociación con distintos gobiernos de Panamá.

El número de personas expuestas por su participación en la trampa, del sector privado y del sector publico, no tendrá paralelo en la historia nacional. ¿Qué debemos hacer cuando llegue, (y va a llegar), esa "tormenta perfecta"?

Por lo pronto, no es descabellado el considerar la posibilidad de que la actual vice-presidenta de la Republica de Panamá termine reemplazando al actual mandatario, Juan Carlos Varela, dependiendo de como sople el viento.

La reciente experiencia en el Norte ha demostrado al mundo que, en política, absolutamente todo es posible.

Rubén Blades | 11 de Febrero, 2017


 

Tuesday
Jan242017

“¿Adónde está Rubén?" (con la música del coro de la Fania All Stars)

En mi país cada cierto tiempo aparecen críticas de parte de personas que aparentemente se sienten ofendidas o molestas, por el hecho de que no permanezco todo el año en Panamá.

Tal vez piensan que el no sufrir con ellos los diarios tranques vehiculares, la continua intriga politiquera, los cierres de calle, los perennes escándalos, sobresaltos, la falta de agua, la trampa disfrazada de “juegavivo” , tal ausencia me convierte en una especie de traidor. Algunas de estas críticas afirman, sin el mínimo esfuerzo de análisis, que el hecho de no vivir permanentemente en Panamá me impide conocer la realidad de mi país y por lo tanto me descalifica para la participación política.

Otros, con mejores intenciones pero acostumbrados a la forma tradicional de hacer politiquería en nuestro país, consideran que si no hago constantes apariciones públicas, como ir al evento de "Las Mil Polleras", si no realizo repetidas declaraciones en televisión y si no mantengo un alto grado de protagonismo concediendo constantes entrevistas, para opinar sobre opiniones ajenas, en medios escritos y radiales, mi opción hacia el 2019 se desvanecerá.

Revisemos la cuestión: ¿es realmente determinante, para garantizar una participación política eficiente y honesta, el que se haya vivido permanentemente en el país? ¿Porqué, para algunas personas, esa condición constituye una necesidad imprescindible para brindar su apoyo? Si analizamos lo que ha pasado en nuestro país en los últimos años, los políticos que se dedicaron a saquear los fondos públicos, desde el gobierno y desde sus empresas privadas, todos vivieron en Panamá, 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año. Pero eso no los inmunizó contra la corrupción, ni los hizo querer más a su país, ni los impulsó a informarse de las necesidades del pueblo, ni transformó positivamente la mediocridad de su desempeño público. Estos políticos ladrones, panameños por nacimiento y residentes permanentes, no se vieron transformados en seres honorables por su domicilio; por el contrario, utilizaron como camuflaje un falso nacionalismo y saquearon y traicionaron a su Patria y al resto de la ciudadanía.

Es posible, incluso, que parte de mis críticos no hayan encontrado reparo en votar para Alcalde por un candidato que previamente, y con el mayor de los sigilos, había renunciado a su ciudadanía panameña. O quizás votaron también por un candidato, hoy ex-presidente, que expresó con profundo orgullo que en el mundo en ese momento existían "dos presidentes italianos", jactándose públicamente de tener dos pasaportes, uno de ellos extranjero. Ese también vivía permanentemente en Panamá, 365 días al año, hasta que decidió mudarse al extranjero permanentemente, no por asuntos de trabajo sino para escapar a la justicia, argumentando persecución política.

Algunos ni siquiera me dan el crédito de haber nacido en Panamá y vivido permanentemente aquí hasta los 26 años, ni por haber realizado en mi suelo patrio mis 18 años de vida estudiantil, incluyendo un título universitario en Derecho. Tampoco reconocerán mi servicio público, porque parece que los que denuncian el supuesto abandono de mi suelo panameño, ignoran que me desempeñé, del 2004 al 2009, como Ministro de Turismo de Panamá, trabajando continuamente dentro del territorio panameño, colaborando días, semanas, meses y años con mis paisanos y con las realidades de la sociedad panameña, para producir el demostrado y probado auge que logró el renglón turismo en ese lustro. Es muy probable que en ese período, mi contribución a nuestro país haya sido superior a la de quienes se auto-proclaman más nacionales que yo, por el simple hecho de residir en Panamá toda su vida.

El habitar un país no crea el amor a la patria, ni garantiza que el residente realizará significativos aportes para la sociedad general. Afirmarlo es creer que un extranjero, por el simple acto de residir permanentemente en Panamá, merece más respeto y consideración que el panameño que, por trabajar o estudiar en el extranjero, no mora permanentemente en su Patria.  Es afirmar que, "aunque se nos desbarate la República por apoyar a políticos corruptos y ladrones, nos queda la satisfacción de que absolutamente todos vivieron en Panamá a tiempo completo”. La total mayoría de panameños, estoy seguro, rechazamos semejante absurdo.


Rubén Blades | 23 de enero, 2017

Wednesday
Jan182017

Las reformas electorales en Panamá

He visto recientemente la preocupación de diversos sectores de la sociedad panameña, que miran con desconfianza el manejo que la Asamblea Nacional está dando a un paquete de reformas electorales que, supuestamente, deben corregir algunos de los muchos vicios de nuestra democracia. Todo parece indicar que los partidos políticos van a intentar evitar, o por lo menos reducir, la posibilidad de triunfo de candidatos independientes, o candidatos que no sigan la (hasta ahora nefasta) línea política de los partidos.

Sin haber conversado con estos sectores acerca del motivo de su preocupación, un sobrio análisis del actual status quo de la política criolla, nos lleva a compartir su desconfianza.

1. Es evidente que para los partidos políticos, ya muy desacreditados y huérfanos de la confianza ciudadana, pero aún empeñados en sobrevivir a cualquier costo, la tarea primordial será dificultar o impedir la presencia de protagonismos que no provengan de la partidocracia. Prefieren a quienes estén dispuestos a continuar la defensa de la corrupción y la criminalidad institucionalizada, que justifica, facilita y favorece la existencia de los partidos.

2. Es igualmente evidente que las instituciones políticas actuales, que son parte del "establishment" que ha llevado a nuestro país a la deplorable situación moral actual, desde la Asamblea Nacional hasta el Tribunal Electoral, alientan con igual intención la injusta y antidemocrática existencia de normas y costumbres que entorpecen el derecho ciudadano de participar, en igualdad de condiciones, en un torneo electoral que supuestamente es la expresión más vital de la democracia.

3. Uno de los puntos más controversiales del mencionado proyecto de ley electoral, es la distribución justa de los fondos públicos para apoyar las candidaturas de los ciudadanos. Porque tal como está concebido, los únicos que tienen derecho a recibir cantidades importantes de los fondos públicos para la participación electoral, son los partidos políticos. Los ciudadanos no alineados con el actual estado de cosas no tienen iguales derechos. Esto podría incluso considerarse una violación a la Constitución, que establece que no habrá fueros ni privilegios para grupos o individuos, por encima del derecho de todos los ciudadanos de la República.

4. La negación del apoyo económico justo a la posibilidad de candidatos independientes, que por lo menos iguale los permitidos al partido político tradicional, se ve por otro lado aún más pervertido por la negativa de esos mismos grupos a revelar el monto, uso e identidad de aquellos que contribuyen a sus causas políticas y a mantenerlos en el poder. Ni la Asamblea Nacional, ni el Tribunal Electoral como tal, han manifestado verdadero interés en que el pueblo de Panamá sepa quienes apoyan económicamente a sus candidatos, a pesar de que el país se ha expresado a favor de la identificación de esas fuentes.

Frente a esta realidad, debo hacer algunas consideraciones. Primero, quiero reiterar lo que expresé hace mas de un año: sigo considerando seriamente mi participación en el 2019 como independiente. Segundo, en nada me sorprende que existan acciones dirigidas a obstaculizar y/o impedir la participación de figuras que opten por cargos de elección, que no formen parte de las pandillas politiqueras que buscan perpetuar su hegemonía de protagonismo político, social y económico. Eso es lo que ha ocurrido siempre y lo que esa clase de mentalidad criminal espera que continúe ocurriendo. Tercero, la magnitud del problema de nuestro Panamá, que creo aún no ha sido comprendida por el país votante, no podrá ser nunca resuelta por los mismos entes que la crearon.

Las discusiones cívicas sobre temas de interés nacional son generalmente formuladas desde la misma perspectiva que ha producido la situación que nos afecta, con los mismos protagonistas actuales, y con el mismo propósito de siempre: producir efectos que parezcan aliviar (pero sin resolverlo) el fondo que nutre a la sinrazón.

Sin embargo, las circunstancias actuales se presentan más favorables que nunca para que se estructure un ataque frontal y exitoso contra la criminalidad institucionalizada que hoy rige a nuestro país. La desfachatez de la venalidad del sector público y privado en Panamá, hecho que también encuentra eco en el extranjero, se ve complementada por la incapacidad de los partidos políticos para presentar propuestas que efectivamente produzcan las reformas necesarias, sin las cuales la Patria continuaría su descenso hacia el desastre total.

A la partidocracia no parece preocuparle esta situación, probablemente por creer que aun posee el control y la influencia que le permitirá, como antes, sostenerse y prevalecer otra vez. Tan enredados en sí mismos están, que no consideran el nivel del rechazo popular a sus existencias. Tampoco los ilustra la reciente experiencia de un ex-presidente que pensó que con intimidación y dinero podría repetirse en el poder.

No me desanima en lo absoluto si los partidos políticos y el Tribunal Electoral determinan que no van a dar ni un centavo de los dineros públicos para apoyar candidaturas independientes. La fuerza de una buena candidatura, que no se vende al "establishment" político ni a la corrupción, no reside en la cantidad de dólares que se repartan: reside en la voluntad y espíritu de un electorado que debe decidir si continuamos por el camino de la corrupción y la mediocridad oficial, o procuramos crear un futuro más brillante y más promisorio para todos.

No creo que Panamá vaya a reelegir en el 2019 a la politiquería, para permitir que prosiga el saqueo a las arcas nacionales, la improvisación que impide el desarrollo, la criminalidad institucionalizada, el clientelismo que secuestra vidas y enriquece a los políticos, la impunidad, el abuso a la posibilidad del pueblo, la mala reputación de nuestro nombre a nivel internacional.

No creo que la ciudadanía quiera negarse la posibilidad de una nueva Constitución que de verdad desplace la corrupción, la mediocridad y la irresponsabilidad cívica y organice un argumento nacional a largo plazo, que incluya a todas las provincias y a todos los sectores e intereses del país de todos, para que existan las oportunidades para todos y no sólo para los que impunemente se hacen ricos con el negociado de la politiquería, protegidos por la venalidad del Órgano Judicial y las autoridades.

La elección del 2019 no será decidida por el dinero invertido en la campaña; creo que la ciudadanía tomará sus decisiones con la esperanza de que habrá justicia, no solo para castigar a los pillos y a los hoy intocables por su conexión política o económica, sino que habrá justicia social para nuestro país completo. La justicia que puede brindar a la Patria de todos, la oportunidad, atención, eficiencia, consideración, inteligencia, civismo, honradez y verdadero amor.

Los partidos políticos no tienen credibilidad para ganar en el 2019, incluso aunque vayan en alianza el PRD, el CD y el "Panameñismo”. Ni eso, ni todos los jamones del mundo podrán asegurar su triunfo. El pueblo no los respeta. Tampoco asustan ya a nadie. Y con lo que aun falta por aflorar, desde los sobornos aun no contabilizados de Odebrecht hasta el resultado de la solicitud de extradición de un ex-presidente que se hizo pasar por instrumento de cambio y resultó una falsificación, y aun cuando sus tentáculos alcancen a la Corte Suprema y al Ministerio Público, cada vez las posibilidades de la politiquería se hunden más en la playa de lama creada por su propia corrupción, incapacidad y total irrespeto a la Patria que los vio nacer.

Y que no se sientan ofendidos los miembros de los partidos que no han estado en los negociados y en la corrupción, que me imagino que habrá quienes estén libres de culpa. Igualmente habría que considerar a los que, aunque formen parte de esas estructuras podridas, son igualmente víctimas de los gamonales de siempre. Sé que los honestos existen, porque conocí a muchos cuando formé parte del servicio público, quienes reaccionaron positivamente al ver que no utilicé el puesto para beneficiarme. No todos participan de la trampa y muchos continúan su membresía dentro de los partidos, simplemente porque no existe otra alternativa a sus necesidades, aunque comprendan que esos colectivos se han criminalizado y que sus propósitos se han desnaturalizado bajo la excusa de que "así es el país". La mayoría nacional espera una oportunidad de servir y vivir dentro de un modelo de país que dignifique sus vidas.

Estemos atentos. No olvidemos lo que está ocurriendo, ni como están reaccionando los que están a cargo de la aplicación de la justicia y de la protección del interés nacional. Que no crean que no les va a ocurrir nada, esperanzados en que en el 2019 tendrán la protección del "más de lo mismo". Creo que esta vez, de verdad, esa vaina se acabó. Que no pierdan confianza los aspirantes a candidatos y candidatas independientes. El triunfo es posible y el ejemplo de Ana Matilde Gómez así lo demuestra.

Esta vaina en el 2019 no la va a decidir la plata: la va a decidir la convicción de que aun estamos a tiempo de ser lo que hemos debido ser desde hace tiempo. Total, nunca es demasiado tarde para ser felices.

Rubén Blades | 17 de enero, 2017.

 

 

Monday
Jan092017

9 de enero.

Dos décadas atrás, compañeros del "Papa Egoró" nos reunimos en mi hogar ubicado en San Felipe, ciudad de Panamá, para redactar un comunicado conmemorando un aniversario mas de la gesta del 9 de Enero de 1964. Esa noche lo escribimos, corregimos y lo enviamos a ser publicado.

A nombre de Raúl, Roberto, Ricardo, Luis, Tato y Guillermo y en el mío propio, reproduzco el resultado y nuestro eterno agradecimiento a los Mártires de Enero y a sus familias, por su aporte a la dignidad nacional.

¨En Panamá vivimos en las casas donde mueren nuestros padres.
Desde sus cuartos eternizamos ciclos nacionales de llegadas y partidas, de alegrías y tristezas, de esperanzas y desilusiones. Una Nación no se hace en un día. Es el resultado del trabajo colectivo y la entrega; de los sueños y y el amor compartido por generaciones de hombres y mujeres que encuentran, en su identidad de grupo, la fuerza y la voluntad para desarrollarse como seres humanos, unidos por un propósito común.

¨Dentro de ese contexto, nada muere en nuestra Patria.
Ni la memoria, ni las consecuencias, ni las responsabilidades que resultan de una colección de momentos trascendentales que se constituyen en parcela irrevocable de nuestras actitudes y valores, individual y
colectivamente.¨

¨Una parte importante de nuestros recuerdos como colectividad nacional se encuentra indisolublemente ligada a nuestros complejos nexos con los Estados Unidos de Norteamérica. Trasciende a clases y preferencias individuales y no puede ser soslayada. En esta relación- históricamente signada por la desigualdad- los Estados Unidos han excedido continua y arbitrariamente los limites de lo que pudo haber sido una relación de equidad.
En el espejo del tiempo, una dolorosa estela de vidas panameñas, futuros truncados y oportunidades desaprovechadas reflejan mas de un siglo de arrogancia e irrespeto a nuestra condición nacional.¨

¨En el caso especialmente conmovedor de la gesta de Enero de 1964, nuestras memorias de vida y muerte adquieren una proyección nacional y se derraman a lo largo y ancho de nuestra amada tierra, reafirmando el viejo adagio: un país que no rinde tributo a sus muertos, tampoco festeja el valor de su existencia.
En la desinteresada defensa de la soberanía nacional por mártires como Ascanio Arosemena y en la inolvidable y colectiva reacción de una ciudadanía que se enfrento- con la verdad en sus manos- a la metralla del ejercito de los
Estados Unidos los días 9; 10 y 11 de Enero de 1964, Panamá recobró para siempre un sendero de identidad y dignidad que reunió memorias y habitantes en cada cuarto del país.¨

¨El 9 de Enero de 1964 representa para muchos panameños el nacimiento de una verdadera conciencia patria, al hacernos protagonistas colectivos de una lucha que aun no termina: la defensa de la bandera, como símbolo de nuestro derecho a ser panameños en nuestra tierra, completamente, sin interrupciones que laceren la dignidad nacional.¨

¨Hoy, las memorias del 20 de Diciembre de 1989 se agregan a las de Enero del '64, tragedia nacional sin precedentes, en términos de víctimas y de trauma nacional. Las particulares características del drama de la invasión del '89 dividieron, y aun separan, a sectores importantes de nuestra República.
Sin embargo, permanece clara y vital la necesidad de que el sacrificio de tantas vidas no haya sido en vano.
Nuestros muertos siguen siendo panameños y hay que respetarlos y honrarlos, sin distancias ni titubeos.¨

¨Hoy Panamá amanece en la cama de sus muertos.¨

¨Nacionalmente, el 9 de Enero eterniza la idea de una Nación digna y libre, comprometida con la noción de una sociedad donde vivos y muertos conforman, indiscriminadamente, raíz y superficie de nuestra realidad espiritual y física. La tarea de la defensa de esa sustancia que nos determina, continua.¨

¨Desde nuestros cuartos, donde vida y muerte prosiguen su ciclo inexorable, hagamos un paréntesis y recordemos a nuestros mártires. Solo así renovamos el compromiso ineludible que su sacrificio ha depositado en nuestros corazones y en nuestra Madre Tierra, para siempre.¨
Saturday
Jan072017

Odebrecht, ¿y ahora qué?

Desde mediados del año 2015, cuando la operación "Lava Jato" desató el escándalo de Odebrecht en Brasil, al revelarse el constante pago de coimas a figuras públicas para obtener contratos gubernamentales, se reciben cada más y más evidencias de actos ilícitos adicionales, instigados o aceptados por ese grupo y ejecutados a través de una asociación criminal compuesta por empresas privadas, burócratas y políticos, a nivel internacional.

En Panamá, el proceso de identificación de la participación de la corrupción gubernamental en el saqueo de las arcas nacionales, había empezado un poco antes con múltiples denuncias, investigaciones y detenciones de funcionarios y políticos del pasado gobierno 2009-2014, y de sus cómplices en el sector económico privado, incluyendo a pseudo-empresarios e intermediarios por ellos utilizados para la comisión de sus propósitos criminales.

En Brasil, decenas de ejecutivos de la empresa Odebrecht fueron interrogados y muchos comenzaron a establecer acuerdos con la justicia, esperanzados en que su cooperación para probar la red de corrupción de la empresa los ayudaría a obtener sentencias mas leves por su participación en el ilícito. En Panamá, que yo recuerde, no hubo una reacción oficial inmediata a los reportes emanados desde el Sur. Por el contrario, la constructora, que ya había obtenido millonarios contratos en el país, continuó participando en las licitaciones para obras públicas y ganándolas, como si los hechos del Brasil estuvieran sucediendo en otra galaxia. Aparentemente, a nadie en Panama se le ocurrió considerar la posibilidad de que la empresa, a pesar de ya estar siendo investigada por corrupción en esos precisos momentos en el Brasil, pudiese continuar sus practicas ilegales internacionalmente, incluso aun pagando coimas por los contratos licitados y aun presentando a sus clientes un costo total de obra y de labor falsos.

Recientemente, según lo que reportan los medios, como resultado de una acción judicial del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, surge la noticia de que, efectivamente, los personeros de Odebrecht en Brasil han admitido que la empresa no solo es culpable de cohecho en Brasil sino que igualmente entregó sobornos a políticos en diversos países de Latinoamérica, entre ellos Panamá. La suma entregada a los funcionarios panameños sobornados, según el ejecutivo de Odebrecht, fue de 59 millones de dólares. La primera reacción en nuestro país fue la de demonizar a Odebrecht, y con justa razón. Pero una vez manifestada nuestra repulsión, lo normal es mirar hacia el otro extremo de la dupla sobornador-sobornado. ¿Cómo y cuándo vamos a identificar a nuestros demonios internos? ¿Vamos a saber quiénes cobraron la coima y hurtaron los fondos públicos? ¿Quiénes traicionaron al país por codicia? ¿Quiénes son, donde viven? Y los 59 millones pagados, que seguramente no representan la totalidad de lo hurtado, coimeado, negociado: donde están ocultos?

Lo cierto es que, nuevamente, nos hallamos ante una encrucijada racional: si no identificamos y enjuiciamos, bajo el sistema penal de nuestro país, a los que han sido señalados internacionalmente como receptores de los sobornos, ¿en qué queda el asunto? Porque si dentro de un tiempo no los hemos identificado y procesado, vamos a quedar otra vez señalados ante el mundo como un país de maleantes y donde existe una total impunidad para el crimen, la confirmación de que todo lo sugerido por los mal llamados "Panama Papers" es cierto y aun, peor en sus efectos.
Por el momento, como es una penosa realidad en nuestras sociedades, estamos en un limbo judicial, y como consecuencia de ello, en la mítica "Babia". En Panamá habrá más de uno, estoy seguro, que considera que podrá evadir su responsabilidad como generalmente ocurre, si es capaz de soportar la inicial batahola mediática que caracteriza a las primeras semanas de cualquier escándalo.
Yo abrigo la esperanza de que esta vez no será así. Es imposible que vuelva a repetirse el asalto a la ciudadanía, sin que haya reacción. Y por otro lado, ya las investigaciones están andando en Estados Unidos, en Brasil y en Suiza, para mencionar solo tres jurisdicciones, y tarde o temprano tendremos acceso a las identidades y a los hechos, igual que sabremos cuáles autoridades les otorgaron la impunidad, como parte de la memoria oficial de los procesos.
Su participación delictiva formará parte del récord público y, por ende, accesible al interés de terceros.

En Panamá, como parte de nuestra cultura, poco acostumbramos a analizar los hechos desde la realidad objetiva. Preferimos exhibir una condescendencia a veces hipócrita, quizás porque las autoridades nos han acostumbrado a que, en el campo político, el que acusa normalmente es el que termina siendo investigado. Lo cierto es que ya no podemos continuar viviendo de mentiras, de concesiones y de eufemismos sin pagar un precio internacional por ello
Les entrego una serie de consideraciones que debe hacerse la ciudadanía, de manera responsable, para preservar el uso correcto de nuestros impuestos. Sobre todo porque los dos últimos gobiernos -si los números que he leído son ciertos- han doblado la deuda del país. Hasta el 2009, la deuda pública era de 9,977 millones de dólares. El gobierno de Martinelli la aumentó hasta 17,668 millones de dólares. A noviembre de 2016, ya el gobierno de Varela había subido la deuda pública a 21,542 millones de dólares. Es decir, entre los dos últimos gobiernos ya van más de 11,000 millones de dólares en deuda pública. En medio de todo este escándalo de coimas, ¿sabe cuánto representa una coima del 30% por 10,000 millones? La perdida material para el país sería de tres mil millones de dólares.

1. ¿Cuál puede ser la razón para pagar coimas? Inicialmente, para agilizar los procesos y/o para que la empresa gane el contrato; posteriormente, para que se acepten y renegocien sobreprecios, o para que se pase por alto la supervisión requerida; también para evitar paros, huelgas, o sabotaje por parte de grupos sindicales y gremiales;

2. ¿Preferirían las empresas competir en licitaciones equitativamente, sin tener que pagar coimas? Indudablemente que las empresas legítimas y honestas, que saben que para ganar dinero hay que trabajar, preferirían el juego limpio. Pero, cuidado con esas empresas fabricadas súbitamente, por intermediarios con acceso a figuras del gobierno, o por corruptos dentro del sector privado, con el exclusivo propósito de participar para hurtar lo posible de ser hurtado;

3. Si, de hecho, la coima representa un sobreprecio, ¿Cuál es entonces el precio real de la obra? ¿Quién lo verifica?

4. ¿Existirá entre los políticos una tarifa uniforme de coimas? ¿Es automática, se solicita, se ofrece? ¿Está vigente?

5. ¿Es acaso capaz nuestro actual sistema judicial, de investigar adecuada y objetivamente un sistema de criminalidad administrativa organizado e institucionalizado en nuestros países, desde hace mucho tiempo?
Lo dudo mucho.

6. ¿Hubo o hay indicios de coima en los proyectos del Metro, que valen miles de millones? ¿Se investiga esto hoy?

7. ¿Que significa la cifra de "175 millones"? Si representa el total de algunos contratos obtenidos, la coima de los 59 millones de dólares fue de casi 34%. Pero si la cifra de 175 millones solo representa las utilidades de la empresa, ¿Cuáles son los proyectos involucrados en esos pagos? En que años, bajo cuales administraciones? ¿Y qué de los proyectos posteriores, los que sumaron miles de millones de dólares? Cuanto se pago por esos, a quienes y cuando?

8. ¿Cómo y quienes devolverán lo que nos hurtaron? No se puede permitir, ahora ni nunca, que se queden con lo hurtado a la ciudadanía, una vez comprobado el hecho. En principio, considero a Odebrecht la directa responsable por cada centavo perdido por nuestro país y por nosotros, los contribuyentes. Esa empresa asumirá la perdida?
Que sea ella entonces la que, después de pagarle al Tesoro Nacional de Panama, vaya a reclamarle el retorno de sus coimas, por la via que considere necesaria, a los que ella beneficio con su cohecho.

9. Si Estados Unidos y Brasil no hubiesen investigado y hecho pública su intervención, quizás nunca hubiéramos sabido con certeza en Panamá cuanto nos estaban hurtando los políticos, ni sus identidades. ¿Cómo vamos a hacer con los casos que no sean investigados afuera? Que grupo en Panama judicialmente se encargara de esto?
Con que recursos humanos y apoyos económicos piensa el Ejecutivo apoyarlos? Los va a apoyar, correcto?

10. ¿Y ahora, cómo sabemos si solo se pagaron 59 millones y no más? ¿Se está investigando en Panamá, una por una y de manera total, cada inversión estatal y cada Mega proyecto en que participó Odebrecht, desde el 2004?

11. Ahora que sabemos el modus operandi, ¿se revisaron las normas de contratación publica actuales para licitar?

12. Si lo denunciado en 2009-14 es comprobado, ¿Se esta investigando, o se investigará, si el actual presidente participó también en actos ilícitos, por acción u omisión, durante su gestión vice-presidencial en ese periodo?

13. El Presidente de la República, en su informe a la Nación, habló de billones de dólares en obras; ¿Se ha realizado una revisión pública para determinar cómo se elaboraron los presupuestos de esas obras publicas? Sobre como se otorgaron las licitaciones para tales obras?
14. ¿Cuáles áreas del sistema de administración pública ofrecen mayor vulnerabilidad a las posibilidades de hurto y de peculado? ¿Qué se está haciendo para eliminar esos riesgos? ¿Quién supervisa esta tarea?

15. ¿Qué responsabilidad tienen los partidos políticos en todo esto? ¿Cómo proponen evitar que se repita todo esto, para que el panameño común no siga pagando el dinero que se roban los políticos y perdiendo acceso a su futuro?

Rubén Blades | 6 de enero, 2017.


 

Friday
Jan062017

Sobre el posible cierre de "El Siglo" y de "La Estrella de Panamá"

Los diarios no tienen por que "desaparecer". No comparto la percepción de que los están obligando a cerrar. Eso no es correcto. Es la terquedad del Sr. Waked la que los clausura. Su voluntad ha decidido que esto ocurra. 
Por razones que ignoro, el se niega a transferir el 51% de sus acciones a los empleados en los diarios para con eso eliminar cualquier consecuencia de la "Lista Clinton", hacia los medios y sus empleados. Esa actitud es la que de hecho provocaría sus desapariciones, mas allá de la discusión sobre si el incluir su nombre en la "lista" es legal, correcto, o justo. Sobre eso me expresé con anterioridad, e indiqué que acusar sin pruebas es injusto. 

¿Por qué Waked decide no transferir a sus empleados el porcentaje que, aunque lo elimine como dueño, lo mantiene como accionista importante?
Su actitud nihilista y soberbia no me provoca simpatía; me resulta un desplante inútil. 

Aparte: ¿no entiende el Sr. Waked que su sobrino ya está declarando en Colombia y que todo se hará público una vez lo extraditen a Estados Unidos? ¿Qué es mejor tener un 49% como accionista de periódicos, para responder a lo que dice/diga su sobrino, que tener un 100% de nada? ¿Qué un orgullo herido jamas resultará buen consejero? 

Mi abuela era de Galicia, lugar con fama de producir a la gente mas terca. Pero parece que les ha surgido un contendiente libanés.

Rubén Blades | 5 de enero, 2017. 

Saturday
Dec172016

La "Lista Clinton", "La Estrella de Panama" y "El Siglo"

Preámbulo:

En Panamá, como en muchos otros países del mundo, ya sea que posean un mayor o menor nivel de profesionalismo, los medios están usualmente comprometidos con los intereses de sus dueños. Las agendas noticiosas, más allá de los hechos y realidades, son dictadas e interpretadas por estos intereses.

Afortunadamente, la internet nos ha concedido la oportunidad  para independientemente presentar nuestras opiniones. Y las posibilidades que ofrece este nuevo medio serán, o no, definidas por nuestro nivel de honestidad, nuestras propias capacidades y nuestro compromiso con la verdad. No me refiero a una interpretación del hecho, manipulada para favorecer al designio personal, sino el hecho comentado de la manera más objetiva posible. Con ese propósito utilizo la oportunidad que ofrecen las redes sociales.
Casi dos millones de seguidores en mis espacios virtuales de comunicación me ayudan con sus comentarios a considerar mejor los puntos que examino en los temas sobre los que escribo.

La variedad de apreciación que  existe entre tanta gente nos acerca a todos a la  claridad. Incluso, las opiniones de mis detractores -sesgadas o no- resultan  útiles para el análisis final.
Ese objetivo, el de informar con el deseo de educar para comprender y analizar racionalmente una situación, es lo que realmente define al periodismo. Ese propósito alimenta mi intención al escribir estas líneas.

EL CASO DE LA “ESTRELLA DE PANAMA” Y DE “EL SIGLO”

En mi país, el tópico del día -y creo que lo será por lo menos hasta el 5 de Enero- es el supuesto inminente cierre del diario “La Estrella de Panamá”, el periódico impreso de mayor antigüedad e ininterrumpida publicación en el Istmo.

La situación amenaza también al tabloide amarillista El Siglo, publicado por la misma empresa editorial. Ambas publicaciones, según informan los medios nacionales, corren el riesgo de cerrar permanentemente sus puertas a consecuencia de que su principal accionista ha sido colocado en la llamada “Lista Clinton”, supuestamente por la sospecha de estar vinculado a actividades de lavado de dinero provenientes del narcotráfico. Hasta donde entiendo, aún no se ha aclarado por parte del gobierno estadounidense si estas acusaciones, comentarios o rumores son ciertos.

La “Lista Clinton” es una especie de libro negro, en el cual se incluyen a personas y empresas que, a juicio de un criterio anónimo cuya decisión unilateral no ha sido sustentada legalmente, son señaladas públicamente como posiblemente involucradas en actos criminales. En un amplio sentido, cualquiera podría ser incluido en esa lista. Me parece inconcebible que a una persona simplemente se le acuse, no sabemos si con pruebas o sin ellas, y que inmediatamente se produzcan consecuencias que la afectan, equivalentes a las de una condena sin juicio legal. La inclusión de una empresa o individuo en una lista como la llamada “Clinton”, a pesar de ser una designación incapaz de por si producir efectos penales, puede generar reacciones que causan graves prejuicios a los que aparezcan en ella. Equivaldría a la campanilla del leproso en la Edad Media, destinada a provocar el alejamiento de todos, sin posibilidad de apelación, explicación o simpatía .

Como abogado, el proceso legal me resulta un asunto sagrado. En una democracia no existe absolutamente nada que garantice nuestra libertad y la supervivencia de nuestra civilización, más que el respeto a la Ley y a sus procesos. El apego a la Ley, en el más estricto sentido de la justicia, es lo único que hace verdaderamente iguales a los seres humanos. El verdadero y fiel cumplimiento de la Ley es lo único que puede hacer igual al rico y al pobre, al grande y al pequeño, al codicioso y al desposeído. Es lo único que nos ayuda, aún desafiando el orden natural de las cosas, a coexistir en relativa paz y nos provee alguna garantía de seguridad. O así debiese ser, en teoría al menos.

Mis consideraciones:

1. No estoy de acuerdo con las opiniones que he leído y escuchado, que afirman que la “Lista Clinton” representa un asalto directo a la libertad de expresión. Francamente, no me parece evidente que la intención de la tal lista es la de cerrar medios de expresión en Panamá. En todo caso, sus creadores buscan provocar efectos extra-judiciales, por razones que ignoramos y sin mostrar evidencias inmediatas, al afirmar que los nombrados en ella se presumen envueltos en actividades ilegales, o consideradas perjudiciales para el interés nacional de los Estados Unidos. Aun considerado este planteamiento como arbitrario, me parece un error estratégico recurrir al argumento del atentado a la libertad de expresión como defensa, pues esto tiende a sugerir que el afectado no tiene otro recurso para crear simpatía y apoyo. Esta táctica se muestra tan absurda como si, ante la publica acusación de un cura por pederasta, la Iglesia reaccionase afirmando que se ataca a la religión católica. Siempre sospechamos de cualquier tipo de técnica que parece pretender distraer la atención del tema central, y por lo tanto, torna falaz al discurso.

2. Más preocupa el hecho de que se obligue a los inversionistas a vender el medio a una tercera persona o empresa, porque esto representa un atentado a la libre empresa. Si aceptamos eso como práctica común, estamos entrando en un laberinto del que nadie podrá salir ileso. En este sentido, me parece que el señor dueño de los diarios, o sus accionistas, deberían concentrar su esfuerzo en conservar el medio vivo, si es que la intención viene por el otro lado. Lo pueden sostener con el apoyo de sus lectores y de sus anunciantes nacionales, que ya han expresado su preocupación. No entiendo muy bien cómo es que la prohibición a empresas y personas norteamericanas, de contratar, o de mantener relaciones comerciales con los que se encuentren formando parte de la tal “Lista Clinton”, puede crear un impacto económico tan funesto a un medio de información  eminentemente local como para provocar su extinción. Entiendo que, en principio, los medios sobreviven con la venta de sus diarios y/o de sus anuncios, a menos que estén recibiendo algún tipo de apoyo inconfesable. Un medio de información con buena reputación puede sobrevivir a cualquiera “lista negra” hecha en el extranjero, cuando tiene el apoyo decidido del consumidor local. Al menos eso es lo que he entendido hasta ahora.

3. Realmente preocupa que la intención detrás de todo el asunto, pueda ser la de quebrar a los medios para favorecer a terceros. Pero sé que en un país como el nuestro, todavía se piensa que la propiedad de un periódico, radio o televisora confiere poderes extraordinarios a su dueño. Y con un proceso electoral por delante, me parece que van a sobrar los compradores para ambos periódicos. Porque en Panamá todavía debe haber muchos que piensan que tener un medio a su disposición, faculta a los que lo controlan a chantajear política, económica y socialmente a cualquiera que sea considerado como un rival. Debe haber una fila larguísima dispuesta a comprar. Por eso, en el peor de los casos, “La Estrella de Panamá” y “El Siglo”, continuarán siendo lo que son, pero con un propietario o propietarios diferentes. No entiendo por qué algunos plantean la extraña premisa de que solo manteniendo a su presente dueño “La Estrella de Panamá” puede continuar siendo “La Estrella de Panamá”. En su larga historia ya ha tenido varios dueños.

4. Entre los argumentos esgrimidos para la defensa del diario, se ha dicho también que no es justo que se culpe a una persona sin antes haber presentado las pruebas que demuestren su culpabilidad, o sin haberla sometido a un proceso legal, porque sería condenar y destruir la reputación de una persona negando su derecho ante la Ley. Totalmente de acuerdo. Me hubiera gustado encontrar esa misma vehemencia por el cumplimiento de la justicia, aplicada a la defensa de los miles de panameños detenidos sin juicio. Informo a mis lectores que en Panamá se calcula que alrededor del 60% de las personas detenidas en las cárceles nacionales no han sido juzgadas. Muchas de estas personas han cumplido el tiempo que les hubiera sido señalado como sentencia, si hubieran sido juzgadas y encontradas culpables. Si a este dato se le agrega que la mayoría abrumadora de estos detenidos proviene de nuestro sector popular, entonces tenemos que dudar de la justicia. Otros sospechosos, en cambio, y aquellos que no pueden dar explicaciones lúcidas que justifiquen sus haberes, esos que están en nuestra versión criolla de la “lista” (que asume sin evidencias mas allá de lo que la implacable lógica popular indica, y a lo que los sospechosos han contribuido con actos y omisiones), esos viven en hospitales carísimos, bajo observación médica constante, o son declarados como sujetos que cumplen detención en sus residencias (casa por cárcel), o en el país entero (país por cárcel), denominaciones que me laceran cada vez que las leo o escucho.
Esos continúan disfrutando sus dineros, independientemente de si fueron bien o mal habidos. Estos, que no son pobres, no saben y quizás nunca sabrán, lo que es una verdadera cárcel por dentro. Se amparan en su dinero, en un sistema de criminalidad administrativa institucionalizada, diseñado por la corrupción politiquera para proteger su impunidad y la de sus aliados. Esos, después de súbitamente declararse enfermos, o luego de su también repentino descubrimiento de la posibilidad de un Dios, esperan confiados el efecto de la prescripción legal, artificio que sus fortunas sustentan a través de abogados que se acogen “ad aeternum” al precepto de que “todo el mundo tiene derecho a ser amparado por la Ley”. Argumento especialmente efectivo, si se tiene dinero con que pagar. Paradójicamente, hoy en Panamá, en democracia, hay más detenidos en espera de juicio, que en todos los años de la dictadura militar. Ante esta injusticia evidente cometida contra ciudadanos panameños, no hemos visto manifestaciones de protesta o solidaridad por parte de los medios con el nivel de vehemencia que hoy se dedica a lo que se considera una violación del derecho a la presentación de la prueba de culpabilidad, en el caso del dueño de “La Estrella de Panamá” y “El Siglo”.

5. Finalmente, este caso debe resolverse y ojalá que concluya de buena y justa manera. Según las informaciones, el sobrino del señor dueño de los medios señalados ha sido arrestado en Colombia, y está en vía de ser extraditado a los Estados Unidos, acusado de una supuesta conexión al lavado de dinero y al narcotráfico. Imagino que durante ese juicio, si es que llega a realizarse, se sabrá mucho más de lo que hasta al momento conocemos. Esperamos ver el resultado y daremos nuestra opinión, después del después y no antes, como acostumbran otros.

Resumo:

1. No estoy en lo absoluto a favor de “listas” que acusan sin pruebas a individuos o a empresas, que causan merma a la reputación de personas e impiden a negocios su sostenimiento económico, destruyendo trabajos y burlándose del proceso legal, todo bajo el anonimato. A la vez, espero que quienes ahora defienden a los periódicos ya mencionados, argumentando protegerlos de supuestas acusaciones calumniosas, en el futuro no soslayen el hecho de que ese misma consideración puede y debe esgrimirse en referencia a los comentarios que diariamente se vierten en columnas y opiniones, la mayoría anónimas, publicadas tanto en “La Estrella” como en “El Siglo”, muchas veces calumniosos y cuya irresponsabilidad e identidad es protegida por esos diarios a pesar de la ofensa vertida, el insulto lanzado, o la mentira dicha, los mismos efectos nocivos denunciados y achacados a la “Lista Clinton”.

2. Honestamente, no creo que en este caso se pretenda atacar a la “libertad de expresión”. Ese argumento me resulta manido e innecesario, igual que el de argumentar sobre el valor del pasado del periódico para apoyar su presente. La Estrella de Panamá es, en efecto, el diario con mayor longevidad en la historia nacional, con reportajes que documentan nuestro devenir y nuestro desarrollo, desde antes de que nos convirtiésemos en República. Pero invocar la grandeza del ayer no siempre es conveniente, sobre todo si el presente producto no es respaldado por el argumento esgrimido. Hoy, cada medio defiende la posición política, social y económica de sus dueños y/o de sus anunciantes y eso no es parecido al periodismo reflexivo de antaño. Quizás eso explique la indiferencia popular hacia este episodio y la desconfianza hacia los medios en general, a nivel internacional.

3. ”La Estrella de Panamá” y “El Siglo” no tienen que desaparecer. Ofrezco una sugerencia, antes de vender a un tercero: conviertan a ambos periódicos en una oferta pública, que todo Panamá, y me incluyo, compre acciones y que la ciudadanía se convierta en dueña y decida el contenido del medio y su objetivo. Que se transformen en “periódicos del pueblo de Panamá” y cumplan su función de informar, con objetividad. 

Agradezco a mis seguidores, a mis amables lectores, por darme la posibilidad de expresar mi opinión, sin tener que recurrir a medios de información tradicionales. Gracias a su apoyo, puedo escribir sin censura, sin ser maliciosamente editado, ni tergiversado, tal como debe resultar en un ambiente de verdadera libertad de expresión.

Gracias por la oportunidad que me dan para servir.

Rubén Blades | 17 de diciembre, 2016. 

 

Wednesday
Nov302016

Elegía



En esta casa, dormimos en las camas donde mueren nuestros padres.

Has muerto como viviste. En pleno control de tus aciertos y de tus errores, dentro del terreno que tú y solo tú ocupaste, y bajo las condiciones impuestas por tu voluntad de acero. Abandonaste a regañadientes tu casa, aun convencido de poseer una sobrenatural certeza sobre el como deben ser las cosas, tal como cuando empezaste a decidir tu destino, ¡hace ya tantos años!

Soy tu hija y te conozco de cerca porque jamás soltaste mi mano. En una especie de incesto existencial, todo lo que hiciste tuvo un efecto en mi vida y me legaste memorias, inolvidables algunas, imperdonables las otras, que han forjado el ser que soy. Posiblemente jamás existió un progenitor como tú, con tal empeño por crear un monumento a sí mismo, a través de su descendencia.

Tu fallecimiento ha producido en mi alma, y en la de toda nuestra parentela, un tropel de sentimientos que suben, que bajan, que luchan y se atropellan sin lograr derrotarse entre sí, sin imponer un criterio único. Entre nosotros, hace mucho tiempo que la razón se ha declarado en quiebra. La prueba se ha transformado en opinión. En esta casa, la que creaste con tu convicción incuestionable, olvidar es imposible. Por eso, no hay emoción en nosotros que pueda declararse ganadora. El amor, el odio, el agradecimiento, la rabia, la desilusión, la admiración, se unen a mi incomprensión sobre cómo es posible que alguien pueda provocar tal variedad de respuestas a la simple pregunta que se le hace a todos los muertos, ¿fuiste una persona buena, o mala?, ¿lo que hiciste con nosotros, tu familia, fue positivo o negativo?.

Así de complejo ha sido tu accionar, así de complicada nuestra relación familiar. Así de pública. Tengo 55 años. Mi juventud se desarrolló entre, y dentro, de las expectativas que tus ideas y actos nos provocaban. De ese periodo, recuerdo con bondad la mágica ilusión de la posibilidad, la inicial sensación de que con tu guía era posible superar la mediocridad y la sinrazón del pasado, para construir un futuro de positivos, de oportunidades. Siempre pudiste expresar con claridad y con poder esas ideas que el resto de nosotros solo podía intuir. Todos te admiramos por eso, por la seguridad y la sinceridad que proyectaban tus argumentos. Sin ser cariñoso, en la manera de otros padres, te preocupaste por darnos techo, atención médica y la oportunidad de la educación, de una manera nunca antes igualada por los progenitores de nuestros vecinos. Inculcaste en nosotros la capacidad de sentir orgullo por nuestras aptitudes y eso elevó nuestra autoestima. En esos días, creo que hablo por toda la familia, tus decisiones contaban con el apoyo de nuestras almas, de manera total y sincera.

Mis dudas comenzaron cuando logré comprender que todas las consecuencias de lo que existencialmente me rodeaba eran el producto de una voluntad cuya decisión resultaba inapelable. Que tu concepto de justicia se fundamentaba en una perspectiva estricta, que desconocía el derecho de otro ser para administrar su vida de manera independiente. El eterno problema humano, el del libre albedrío, lo solucionaste unilateralmente, decidiendo que el mundo solo podía ser enfrentado exitosamente adoptando los rígidos parámetros de tu certidumbre: solo tu poseías la capacidad para interpretar lo que nos era conveniente, y, como portavoz exclusivo, exigías obediencia ciega y la total aceptación por nuestra parte de tus palabras, conceptos y paradigmas. 

Y aunque el afecto y el agradecimiento por tus actos anteriores inicialmente nos llevó a no contradecir tus deseos, pensé: ¿para qué me educas padre, si no me permites pensar libremente y expresar mis ideas? ¿Por qué nos impones la necesidad del silencio a cambio del privilegio de existir como persona, como familia? ¿Por qué condicionar al amor y exigirle una sumisión que lo desnaturaliza y lo transforma en un artificial acto de conveniencia? 

¿Por qué exigiste la esclavitud de mi ser a cambio de la aceptación del beneficio de tu amor?

Tengo 55 años. Recuerdo el día que cerraste la puerta de mi habitación y me prohibiste el contacto con otra gente. Me aseguraste que eran perversos, que abusarían de mi, pues no eran de confiar. Prometiste protegerme de ellos y de su maldad y te creí. Me aseguraste que, cuando lo consideraras oportuno y prudente, determinarías el lugar y la forma de interacción con ellos. Y crecí sin amigos, sin casarme, sin poder decidir, por mi propio criterio, lo que me convenía o no, sin derecho a equivocarme y aprender de mis errores, sin tener mis hijos y crear mi propia familia, según mis convicciones. Por residir en tu sombra, una parte de mi no germinó, y no sabe lo que es realmente vivir, y permanece oscura y en silencio, como el que imagino existe del otro lado de la luna, ese que jamás podemos ver.

Has muerto, padre, y la familia no puede decir que se alegra; eso contrariaría la verdad de los aportes que nos legaste. Tampoco podemos aparentar una inconsolable tristeza; eso disimularía el alivio indiferente que nos provoca tu partida. Personalmente, negaría el dolor que tu tiránica voluntad ha creado en mi alma, la certeza de las oportunidades perdidas a consecuencia de tu egocentrismo. No me tranquiliza el argumento de que lo hiciste procurando el bienestar nuestro. Mas bien creo que a lo largo de tu avanzada edad entendiste perfectamente que tu propósito y justificación para existir dependió del mantener la integridad absoluta de tu visión de vida, al costo que fuese necesario, incluyendo el de la destrucción de futuros ajenos. Y es aquí donde encuentro la mayor prueba de la crueldad de tu carácter. Encontraste felicidad construyéndola sobre nuestras infelicidades. Eso me amarga padre, el que no consultaras a nuestra familia, tu "conejillo de Indias", en la determinación del tipo de sendero a seguir en esta especie de experimento social se convirtió, por tu capricho, nuestro diario discurrir. 

Pero nunca fuiste partidario de compartir el crédito, a menos que lo concedieras de forma honoraria, como un regalo y no como el merecido reconocimiento a una contribución importante. Fuimos tu comparsa, nunca socios y nuestra distancia se mantuvo a través del tiempo, por la ausencia de empatía. Nosotros, alentados por la esperanza invencible del que ha sido un perdedor. Tu desde la altura, protegido por el ideal, decidiendo por todos, inmune a la sugerencia y absuelto de antemano por una historia bajo tu privilegiado mando, analizando cada acierto, interpretando cada fracaso y racionalizando brillantemente cada uno de tus absurdos.

¿Realmente hiciste lo que pudiste por nosotros? No lo sé. ¿Realmente hiciste lo que quisiste hacer por ti? Eso si, y de qué manera! La marea del tiempo ha borrado por milenios la huella de los hombres. La tuya permanecerá. 

A mis 55 años, espero aun la oportunidad de vivir experiencias nuevas. Nuestra familia las merece, después de tanto sacrificio. No puede ser que hayamos nadado tanto para venir a morir en la orilla. Quizás lo que ha ocurrido durante estas décadas, dominadas bajo tu egoísta interpretación de vida, terminará ayudando a entender mejor lo que somos y lo que podemos ser. Quizás ahora, en la ausencia de tu sombra, la parte aun por germinar en nuestra familia pueda florecer y orientarnos con su milagro hacia mejores direcciones y logros. Quizás, padre, la desaparición de tu control nos permita recuperar la ilusión que existió una vez,  esa que nos hizo considerar la posibilidad de todo, incluso, por increíble que parezca, la de ver finalmente iluminado el imposiblemente oscuro lado de la Luna. 

Rubén Blades | 30 de noviembre, 2016. 

 

Thursday
Nov102016

Sobre el triunfo de Trump

A pesar de saber que "la vida te da sorpresas", sigo experimentando periódicamente esos momentos de estupefacción, a veces de manera espectacular, no importa cuán capacitado me sienta para enfrentar la realidad que nos plantea el diario existir. Nada, absolutamente nada, me preparó para la posibilidad de que Donald Trump pudiese llegar a ser el presidente de los Estados Unidos. Me equivoqué totalmente. Y a juzgar por las muchas reacciones de asombro en todo el mundo, no fui el único sorprendido. 

A primera vista la victoria de Donald Trump en las elecciones pareciera demostrar que al electorado norteamericano le interesaba mas la demolición del status quo político existente, y la venganza, y no necesariamente las obvias virtudes o deficiencias de los candidatos. 

Es un hecho que la mitad del país dio su apoyo a un candidato que durante la campaña electoral jamás explicó, adecuadamente, cuál es su propuesta para producir los cambios prometidos en su discurso político, ni como los sustentaría económicamente. Pero no olvidemos considerar también que Hillary Clinton ganó el voto popular directo, aunque perdió la elección, y que Trump obtuvo 1,700,000 votos menos que Mitt Romney, el candidato Republicano del 2012. De esto se desprende un hecho importante: no todo el electorado en Estados Unidos reaccionó emocionalmente. 

Es indudable que su triunfo va a crear consecuencias, unas previsibles y otras no, pero todas capaces de producir serios efectos políticos, sociales y económicos, dentro y fuera de los Estados Unidos. Revisemos algunos de ellos.

A nivel interno, el repudio al plan del ObamaCare, que actualmente cubre a más de 20 millones de personas que anteriormente no poseían acceso a seguro médico; la disminución del pago de impuestos de la elite, el 1% de la población que tributa, algo que seguramente producirá un déficit de ingresos, afectando la continuidad de todos los programas de asistencia social y lastimando, por ende, a los sectores mas desprotegidos de la sociedad norteamericana; el fin de cualquier aproximación racional al presente problema de la inmigración, tipificado por sus propuestas de crear una muralla a lo largo de la extensión de la frontera con México y de la deportación inmediata de hasta 11 millones de personas; la nominación a corto plazo de un nuevo Magistrado en la Corte Suprema de Justicia (y probablemente uno más durante su período), lo que daría a la derecha ideológica el poder para revisar desde allí, fallos como el de Roe versus Wade, que favorece la legalización del aborto. A nivel internacional, el rechazo  y revisión de los existentes Tratados de Libre Comercio suscritos entre los Estados Unidos y decenas de países; el re-planteamiento de las alianzas estratégicas económicas y militares existentes y de las contribuciones económicas que las sustentan; la revisión de la delicada negociación de Estados Unidos con Irán y su programa de energía atómica; el rechazo a la iniciativa de París para controlar los efectos del cambio climático; una tendencia a la promoción del aislacionismo estadounidense cuyo efecto podría estimular la agresividad geo-política de países como Rusia, y la República Popular China.

Todos estos puntos, de difícil manejo diplomático, requieren de un supremo tacto y razonamiento y subrayan uno de los más escalofriantes aspectos del triunfo de Trump: la evidente ausencia de preparación del candidato electo para enfrentar la responsabilidad que emana del cargo. Esa carencia podría ser remediada con la asistencia de un equipo asesor de alto nivel y con gran sentido de responsabilidad. Pero ocurre que Trump ha sido sido el único director de su vida y, como regla, solo atiende a su propio criterio, sin consultar a terceros. Las determinaciones de un presidente no pueden depender solo de su instinto; también requieren de asesoramiento profesional capacitado. Pero eso nos lleva a otro peligro: que Trump decida convocar como ayudantes a personas que no estén dispuestos a contrariar su opinión, sino a plegarse a su voluntad, aunque esté mal informada o mal intencionada. 

Cuando se ocupa un puesto gubernamental, cualquiera que éste sea, pero principalmente si se ocupa la primera magistratura de una nación, es necesario aceptar que debemos suprimir nuestra posibilidad de decidir y actuar unilateralmente: el interés del país se convierte en nuestro superior inmediato. Es sumamente peligroso que un individuo ocupe un cargo de poder decisorio, cuando posee el tipo de personalidad que considera que el mundo comienza y termina con él. Ese peligro se ha convertido en tragedia cientos de veces en la historia de la humanidad. 

El resultado de una mala decisión presidencial, especialmente en el caso de una potencia nuclear, puede resultar catastrófico. Como ejemplo, imaginemos a Donald Trump manejando la crisis de los misiles atómicos en Cuba, en lugar de John Kennedy. ¿Cuál hubiese sido el resultado? Si esa decisión es tomada desde el carácter que se ve reflejado en el usual contenido irresponsable de sus declaraciones, su impaciencia y condescendencia, matizadas por una supina ignorancia de temas esenciales del gobierno, entonces podemos imaginar un mal desenlace. 

En términos generales, las opiniones adversas a Trump no son gratuitas. Resultan de sus palabras, acciones y conducta, durante la campaña y de su conducta, como persona y como empresario.

Su displicencia hacia los hechos es compartida y reflejada en muchos de los comentarios expresados en la internet por sus seguidores. Algunas opiniones expresadas por personas en Panamá, la mayoría de ellas anónimas, destilan el mismo odio y hostilidad de Trump, sin plantear argumentos responsables, pasando por alto la posibilidad de que su elección pueda provocar efectos negativos a nuestro interés nacional. Los ejemplos de sus descabelladas afirmaciones son demasiado numerosos para enumerar.

Baste el decir que Trump posee el tipo de convicción irreflexiva capaz de afirmar, por ejemplo, que el Canal de Panamá resultaría mas productivo y eficiente si fuese administrado por él, personalmente.   

Habiendo ya exhibido públicamente su simpatía por expresar absurdos, i.e., denunciar que Barack Obama nació en África y no en los Estados Unidos, no sería extraño que sintiera la atracción de utilizar el tema del Canal de Panamá como parte de su argumento populista politiquero, más aún cuando miembros del ala de la Derecha extrema del Partido Republicano que él representa han argumentado desde hace años que China está planeando su apropiación, en perjuicio de los intereses geopolíticos y económicos norteamericanos en el área.

 
Nuestro gobierno debe considerar que, después de esta experiencia electoral, cualquier disparate es posible bajo la nueva realidad de una presidencia Trump. Toda la organización política nacional debe estar consciente de que las sorpresas serán abundantes y de que es necesario que Panamá se prepare para las consecuencias del resultado del 11/9.
 
Lo imposible ha ocurrido. El improbable triunfo de Donald Trump ha creado una "Alicia en el país de las pesadillas" que ha puesto al mundo entero al revés. 

Rubén Blades | New York, 9 de noviembre, 2016 

 

Tuesday
Oct252016

La cancelación del referéndum en Venezuela

LA CANCELACIÓN DEL REFERENDUM EN VENEZUELA

Para lograr la sostenibilidad del planeta y con ello la supervivencia de la especie, necesitamos, hoy más que nunca, de toda nuestra voluntad para obligarnos a actuar basados en el buen criterio y el raciocinio.

Los seres humanos estamos actuando de manera irresponsable, como intrusos, contribuyendo constantemente a destruir todo lo que otros construyen, movidos por lo que parece una sed de protagonismo individualista contrario a la solidaridad. Continuamos en una carrera que aparenta ser impulsada por el afán de adquirir lo que no necesitamos y en el satisfacer nuestro egoísmo, en detrimento de la posibilidad de un mejor futuro para todos. Nuestros actos y omisiones irracionales e irresponsables han creado un peligro real y potencialmente fatal.

Uno de los ejemplos más evidentes de esta ausencia de responsabilidad, es la actitud auto-destructiva que define al actual conflicto que aflige a la democracia venezolana. En los últimos días, frente a una creciente ola de rechazo nacional a su mandato, el presidente Nicolás Maduro ha optado por ignorar su propia Constitución, la misma que hizo posible su acceso al poder y su existencia política. Frente a la medida propiciada por una importante representación ciudadana, de solicitar un escrutinio nacional para determinar la permanencia de su mandato, el presidente Maduro ha rehusado aceptar la validez de tal consulta, un recurso consignado en la Constitución, haciendo ver que corresponde al Órgano Judicial, de manera independiente, la responsabilidad por la reciente decisión de rechazar la iniciativa de referendum.

La aprehensión del presidente Maduro frente a un posible rechazo a su gobierno, lo lleva a  una postura que contrasta dramáticamente con la forma en que su antecesor y promotor político, Hugo Chávez, enfrentaba este tipo de reto electoral. Chávez aceptó una y otra vez el riesgo de plantear su concepto y visión de gobierno a través de una elección sometida a las pautas constitucionales. Tal era la confianza que tenía en que el pueblo apoyaría su argumento. El presidente Maduro, en cambio, al entorpecer la posibilidad de realizar el referéndum, brinda la impresión de que lo hace por dudar de sus 
probabilidades de ganarlo.

Su denuncia de que hasta "un 30%" de los casi dos millones de firmas presentados por los proponentes del referéndum revocatorio representan a personas fallecidas, olvida aclarar que no son los muertos sino el otro 70%, los que aún sobreviven, los que deben contarse para la decisión del referéndum.

La negativa del gobierno a respetar lo que su Constitución proclama como un derecho del pueblo, la discusión pública sobre la posibilidad de la continuidad o sustitución de su actual administración, afirma la percepción de que en Venezuela la Ley es un cosmético que se aplica solo cuando su interpretación coincide con la intención y la voluntad de la ideología oficial imperante. Por eso, a pesar de ser un gobierno electo a través de un proceso democrático, sus reacciones se asemejan cada vez más a las de una clásica dictadura y no a las de un estado subordinado al imperio de las leyes. La desaparición de las limitaciones y balances que establece una verdadera democracia proclaman la desaparición de un régimen de derecho y su reemplazo por un orden que se sustenta en factores supuestamente ideológicos y no en la voluntad expresa de la ciudadanía.

Este tipo de actitud y de acción generalmente despoja de autoridad a cualquier gobierno, afecta su gobernabilidad y crea dudas sobre su legitimidad. La autoridad se otorga, no se impone. La intimidación, el encarcelamiento y la persecución de opiniones distintas a las del gobierno, la violación de la libertad de expresión y la supresión de los derechos civiles no contribuyen a crear a un mejor país, o un mejor mundo. ¿Qué tan difícil es entender esto? Los grupos que critican y se oponen al desastroso estado de cosas en Venezuela -sin entrar a considerar sus intenciones particulares- parece que han procurado cumplir con las normas establecidas en su Constitución, al presentar sus propuestas y  posiciones de manera racionalmente argumentadas, con apego a las normas legales, a sus plazos y condiciones.

Por su parte, el gobierno venezolano parece embriagado con una especie de "chicha" ideológica y no termina de aclarar, no termina de resolver la situación nacional, y en su lugar parece optar por el camino de la alienación de sus contrarios -algo que ha ocurrido de manera desafortunada en toda la historia política de la humanidad- actitud cuya consecuencia produciría un juicio final terriblemente alejado del principio salomónico.

Tal actitud nihilista parece desconocer los argumentos de Bolívar y Chávez, figuras que el oficialismo ha utilizado como estandarte.

Constituye un  irrespeto a la misma Venezuela, al dejarla sin posibilidades de que pueda, como sociedad democrática, superar esta dura prueba a la que está siendo innecesariamente sometida. El camino correcto, como lo veo, es el retorno a la institucionalidad y al respeto y consideración del derecho ajeno, todo orientado hacia la defensa del interés nacional. La voluntad del electorado debe ser siempre considerada. La negativa del Presidente Maduro, a reconocer la solicitud popular para que se convoque a un referéndum nacional que defina el futuro de su mandato, crea otro argumento para explicar el deterioro de su credibilidad política.

La crisis existente. aunque grave, aun puede ser solucionada, de existir la voluntad para hacerlo.

El que esta en un hoyo y quiere salir de el, lo primero que debe hacer es dejar de cavar. Por eso, suelte la pala, Comandante.

Rubén Blades | 22 de Octubre, 2016; Lima, Perú