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Monday
Jul062015

A MIS LECTORES

Quiero expresar mi agradecimiento profundo a quienes leen los artículos que publico en mi página web y en mis redes sociales, y a quienes se toman el tiempo y el esfuerzo de escribir sus comentarios, ya sea a favor o en contra. Ustedes hacen que mis pensamientos y trabajos sean recompensados con creces; ustedes me dan nuevas fuerzas para continuar y, lo más importante, contribuyen a la discusión y propagación de las ideas que han de generar los cambios que las sociedades del mundo necesitan para que podamos sobrevivir como especie. 

Comprendo perfectamente que los seres humanos tenemos cada uno nuestras propias interpretaciones de la realidad, en las que influyen sesgos de tipo cultural, emocional y de creencias, además de lo racional. Por ello, al momento de exponer alguna idea que quiero compartir con otros, procuro hacerlo en el plano estrictamente racional, tratando de dejar fuera mis propios intereses, inclinaciones y convicciones religiosas, porque esas son elecciones personales y entiendo que no necesariamente deben ser aceptadas por otros.   

Pero igualmente respeto el derecho que tiene todo ser humano a opinar. Eso no significa que debo respetar o aceptar todas las opiniones como buenas. Cada quien, según su criterio, tiene el derecho de aceptar o rechazar la opinión de otro. Lo que no puede hacer es negarle el derecho a opinar. Por lo tanto, insisto en agradecerles sus comentarios, respetando su derecho opinar.

Otro asunto son las limitaciones que nos impone la ética, al momento de opinar en algún medio masivo. Cualquier medio de comunicación social, sea televisión, radio, prensa escrita o internet, tiene la obligación de establecer claramente los lineamientos éticos sobre los cuales se publican las opiniones. Es por ello que el editor de nuestra página ha aclarado en distintas ocasiones que no vamos a permitir la publicación de ciertos comentarios que sobrepasan los límites de la ética, la tolerancia y la decencia, porque tenemos que defender los derechos de los otros lectores.

Lo que me ha llamado la atención, con respecto de la última publicación que hice sobre acontecimientos ocurridos en los Estados Unidos, es la reacción de algunos medios de comunicación en mi país, Panamá. No me sorprende, simplemente llama mi atención descubrir que, desde ya, las tendencias políticas tradicionales empiezan a verme como un enemigo a combatir. Me gustaría hacer algunos comentarios y aclaraciones acerca de hechos. Sé perfectamente que muchos de ustedes, en distintos países, encontrarán que las situaciones de sus sociedades son muy parecidas, si no idénticas, a las que ocurren en mi propio país.

Dije que la reacción de algunos medios no me sorprende, porque la mayor parte de los medios nacionales están estrechamente ligados a intereses políticos, sean partidarios o de clase. No olvidemos que la política partidista en Panamá, igual que ocurre en tantas partes del mundo, está estrechamente ligada a intereses comerciales y de negocios. Esa realidad genera, obviamente, lineamientos que no son necesariamente dirigidos a resolver los asuntos sociales, si no a facilitar esos intereses particulares. El resultado de ello es la realidad que vivimos hoy en un mundo convulsionado, con pueblos en todas partes del mundo reclamando sus derechos, a las buenas o a las malas. Pero nuestros políticos no quieren ver esta realidad y se aferran a la idea de mantener un status quo que no ha dado resultados y que está destinado al fracaso. Eso esta claro aquí y en cualquier otra parte del mundo, salvo en aquellos países realmente avanzados en donde esta realidad ya ha empezado a cambiar.

Estos medios, por ejemplo, reaccionan a lo que dije sobre decisiones tomadas por la Corte Suprema de los Estados Unidos, pero no hacen un solo comentario acerca de mi artículo publicado hace unos días, acerca de lo que está ocurriendo en Panamá, en el que señalo algunas realidades de nuestro país, que nos guste o no, son realidades. ¿No es curioso?. Lo peor de todo es que se ataca políticamente mi posición, pero no lo hacen con argumentos sólidos, sino apelando a lo primitivo, llamando al escándalo, a despertar sentimientos que se alimentan de la ignorancia. 

Por ello no me sorprende su tortuosa interpretación de mi comentario acerca de un hecho que no compete a nuestro país, si no que se trata de un fallo de Estados Unidos sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, un comentario hecho desde una perspectiva legal y humana. En ese comentario no hablo de las leyes panameñas, ni de las realidades de nuestro país. En otro medio se habla de mi persona como alguien ajeno al país, dando a entender que mi ausencia física de Panamá me impide ver y entender nuestras realidades con la claridad necesaria. Nada más lejos de la verdad. Por el contrario, tal vez el hecho de no vivir la cotidianidad me permite ver con mayor objetividad las cosas. No tengo ninguna atadura que condicione mi perspectiva de la realidad objetiva de mi Nación. No tengo que obedecer a los intereses de grupos de negocios, ni de clubes sociales, ni de clanes familiares que se casan entre sí, ni de partidocracias, ni de conveniencias ideológicas, ni de tribus. 

Efectivamente, vivo más de la mitad del año fuera de mi país, porque los escenarios en donde me activo profesionalmente están en todo el mundo. Tengo una residencia en Panamá y otra en Nueva York, básicamente. No estoy fuera de mi país porque quiero vivir en otro lugar, o porque me quiero ir de compras como algunos de los que me critican, ni porque estoy huyendo de la justicia, como algunos de nuestros políticos, ni porque quiero ser norteamericano o italiano, como algunos de nuestros políticos. No he renunciado nunca, y jamás renunciaré, a mi ciudadanía panameña. 

Tampoco limito mi amor por Panamá al simple hecho de poseer una cédula y pasaporte, si no que se expresa claramente en mis actuaciones, en mis principios éticos y en mi servicio al país, y no se expresa por el amor a mi bolsillo, como si hacen algunos de los que me atacan. Y les aseguro que ese amor es mayor, más genuino y verdadero que el de quienes piensan que no estar todos los días en mi país me impide el derecho a preocuparme por Panamá y los panameños. Estoy seguro que muchos de ellos, si pudieran hacer en otro lugar la plata que hacen en nuestro país, no dudarían en renunciar a la nacionalidad. Vean si no, a muchos de esos que hablan en mi contra. ¿Por qué si nos quieren tanto, y están siempre en Panamá, nos roban? ¿Acaso vivir en Panamá los hizo mejores personas, más informados, más honestos y más solidarizados con el pueblo?. Ustedes saben las respuestas a esas preguntas. 

Más que examinar los comentarios de esos medios, cosa que me parece fútil, he querido compartir con ustedes acerca de los cambios que tenemos que hacer en nuestras sociedades, para garantizar la sostenibilidad de nuestras vidas. Al fin y al cabo, la mayoría de esos comentarios son anónimos, espacios creados para derramar el odio. Cuando alguien se avergüenza de identificarse con lo que escribe, en plena democracia, se irrespeta a si mismo y se auto-descalifica. Ahora, afortunadamente, existe la internet y las redes sociales y eso debilita la fuerza que antes tenían. Ahora sí que tenemos espacio para aclarar, debatir y refutar sus mentiras.

Gracias por su atención.

Rubén Blades | Los Angeles, 6 de julio,  2015  

 

 

 

Friday
Jul032015

COMENTARIO AL ARTICULO DE IBSEN, ESCRITOR VENEZOLANO

En un artículo publicado en el diario El País, titulado "La cara Visible del Fracaso de la Revolución",  reproducido en un blog modestamente titulado "Entorno Inteligente", el escritor venezolano Ibsen Martínez pareciera satanizar en favor de su interpretación política un comentario que siempre hago durante la canción "El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés", (dedicada en 1983 al hoy mártir beatificado, el Salvadoreño Oscar Arnulfo Romero).  No estoy seguro si este escritor es el mismo que conocí hace décadas, por intermedio de Cesar Miguel Rondón. Ibsen, ¿el escritor de teatro y de telenovelas?

De ser así, hola Ibsen, que sorpresa, ¡Ibsen!

El punto es que al final de esa canción acostumbro comentar que, "Matan a la gente, pero no matan a la idea". Lo hago como parte de mi convicción de que la muerte comienza por el olvido, que necesitamos constantemente enfrentar a la maldad que continúa intentando destruir nuestra posibilidad, la de todos y una forma de hacerlo es reconociendo el sacrificio de los que han caído por defender el ideal de la justicia. 

Me resisto a dar la ultima palabra a los asesinos, y ayudarlos a creer que la Muerte que causaron con su odio resulto la triunfadora final.

Pues resulta, según el articulo de Ibsen, que en un concierto dado por mí ¿en los años 90?, un mexicano pasado en tragos respondió al comentario exclamando, ..."ojalá mataran a todas las pinches ideas y dejaran tranquilas a las personas, güey". Acto seguido, nuestro Ibsen criollo desarrolla una opinión sobre lo que grito el borracho, (que ignoramos si recordó lo que dijo al día siguiente). En el plantea que "las pinches ideas", (que incluirían reconocer y agradecer el sacrificio de Monseñor Romero siguiendo la línea embriagada que inspiro al escritor), no solo resultan mala onda sino que pueden además resultar "peligrosas". Luego, aumentando incluso la dimensión del argumento etílico, nos advierte que las "pinches ideas", esos pensamientos que andan por ahí sin supervisión, como ganado en soltura, "tienden a matar en proporciones genocidas".  Tuve que volver a leer el párrafo, como tres veces.

Solo atiné a reaccionar pensando:  Veeeeeeerga!!!, (acento a lo maracucho).

Me sorprende que Ibsen, (el venezolano, no el noruego) me utilice como ejemplo para forzar una denuncia sobre el "peligro de las ideas", sean estas "pinches" o no. Desafortunadamente, el escritor no brinda una explicación que nos permita identificar cuando una idea deja de ser buena para convertirse en "pinche", ni como puede dejar de ser "pinche" para convertirse en buena. Imagino que si la idea proviene del sector ideológico que él apoya entonces será, en el peor de los casos buena, y en el mejor de los casos,  extraordinaria.  De ser así, el articulo adquiere un sesgo cognitivo que exhibe una de las razones por las cuales la “oposición" no logra aun producir un mayor respaldo de la población en Venezuela, aunque se caiga en pedazos la credibilidad de su gobierno y el pueblo por fin reconozca la inexcusable mediocridad de la administración de Maduro. Quizás Maese Ibsen equipara mi comentario al tipo de consigna panfletaria de los años 60, utilizadas por la Izquierda y por los ambidextros para estimular a las masas, intentando simplificar complejas realidades en frases fáciles de repetir. Pero ni eso justifica su descalificación de lo que dije.

La actitud anti-panfleto, que también comparto y de la que trato de alejarme en mis letras, no quiere decir que el argumento de algunas consignas sea erróneo. “El pueblo unido jamás será vencido”, por ejemplo, suena a demagogia pero no lo es. ¿Que puede vencer a un pueblo unido? Nada. Los pueblos se vencen a si mismos, sea por actuar como dedos y no como manos, sea por compartir de la corrupción de sus dirigentes. La cara invisible del fracaso de la revolución es mucho más compleja, Ibsen, comenzando por la pregunta ¿hubo alguna vez tal revolución, mas allá de los cambios constitucionales, golpes, rebeliones armadas y ahora desplantes pseudo "socialistas"? Y que decir de la decepción, o fracaso del sistema democrático, cuando fue administrado en tu tierra a la manera adeca y copeyana?

La Venezuela que produjo a Chávez como alternativa política procuraba la sacudida social que desplazara a los partidos político-empresariales y su codicia insaciable, los que durante décadas propiciaron la corrupción y el robo de los recursos públicos, dejando al país sin oportunidades, en especial para el sector popular. Esa sacudida, legítima por ser el producto de la cólera de un pueblo vejado, fue reemplazada con un  sistema mal diseñado, desprestigiado y descartado en otras latitudes y que, a pesar de su promesa inicial de transformación se convirtió en una rígida y absurda línea ideológica que partió al pueblo venezolano en mitades, convirtiendo a la posibilidad nacional en una caricatura que hoy ni la irreverencia de un Zapata podría concebir.

La actual administración, sin el carisma de Chávez maquillando su ineficiencia, se esfuerza en crear mística y apoyo popular utilizando la demagogia y la represión, algo insostenible.  Como decía mi mamá, bruto trabaja dos veces; y a veces, ni así! 

Pero, y esto debe ser considerado objetivamente en otro foro, el problema de Venezuela parece no radicar solamente en los desaciertos del actual gobierno. La interioridad del fracaso, al igual que la del éxito, siempre resulta mucho mas compleja. Por eso, la responsabilidad por lo que ocurre en Venezuela también alcanza a los grupos opositores. Por eso, nadie merece o debe esperar nuestro apoyo incondicional.  

No logro entender por qué, cada vez que se discute sobre realidades sociales de un país, el que sale del poder culpa de todo lo malo que ocurre al que está ahora al mando, como si con cada nuevo gobierno toda la realidad nacional volviera a nacer, "ab ovo". Sobre el comentario en el articulo describiendo el aumento del crimen en la Venezuela de hoy, resulta mas imparcial considerar que la responsabilidad por la criminalidad en general radica en la pasada y presente ausencia de políticas de estado que enfrenten y ofrezcan factibles alternativas y oportunidades al jetsam y flotsam humano, producto de la desintegración familiar y de su exclusión dentro del marco de producción -o explotación- capitalista, el que los regímenes democráticos adeco-copeyanos y sus adláteres en las grandes fortunas mal habidas ayudaron a crear, problemas que el presente régimen se ha encargado de empeorar con charlatanerías, e ineficiencias épicas.

Si la presente aplicación de un seudo-socialismo ha resultado hasta el momento un desastre, podemos asegurar lo mismo sobre la aplicación de la democracia, tal y como resulto interpretada por los gobiernos de corte capitalista del pasado cercano.

No perdamos el tiempo discutiendo cual de los dos sistemas resulta ser el peor. 

Lo que se requiere con urgencia es honestidad en el análisis del problema actual, la imaginación para desarrollar una propuesta viable, posible, con los fondos para producirla y la voluntad para aplicarla. Este es un problema internacional, Venezuela no es el único lugar que registra un incremento en la criminalidad en América.

De ello me ocuparé y escribiré muchas veces mas, en el futuro. Al momento pregunto, ¿existe en Venezuela un plan ofrecido por la Oposición para enfrentar, o por lo menos disminuir, el problema del crimen en el país?.  No me refiero a pronunciamientos retóricos, ni a discursos, o promesas. Hablo de una planificada propuesta, con explicación de motivos, fechas para la ejecución de proyectos, e identificación de fondos, públicos y/o privados, con los cuales hacerlos realidad . ¿Ese plan se ha hecho público?  Mas allá de la necesaria denuncia de un problema, también resulta necesario que los críticos presentemos propuestas para su solución, o al menos alivio. 

Amigo Ibsen, no puedo aceptarte que la frase, "Matan a la gente pero no matan a la idea" sea "una pinche idea". Tampoco que la sugieras como ejemplo de las expresiones que pueden producir muertes en "proporciones genocidas". 

Lo que sí ha contribuido a producir genocidios, por siglos, es la indiferencia cívica, el silencio internacional ante la violencia racial, social o política, y la ceguera ideológica de gente que se considera, con la mejor intención, como los únicos poseedores de la razón aunque no puedan ver nada ubicado mas allá de las orillas de su prejuicio.  

En el sector que supongo integras existen estos ejemplos también; no todos están solamente dentro del desgobierno que con razón opones.  Las ideas no son peligrosas. Deben ser evaluadas objetivamente y se sostendrán o no en el tiempo, de acuerdo con la razón y el mérito que posean. Censurarlas antes de ser siquiera discutidas no es democrático, ni es inteligente. Generalizar, el agrupar indiscriminadamente conceptos que no han sido examinados, condenándolos sin un juicio previo, eso es lo que define a las dictaduras que imagino también opones.

En Panamá, por ejemplo, hacemos un esfuerzo por lograr que nuestro pueblo no generalice un sentimiento anti-inmigrante que se empieza a sentir por el éxodo que desde tu país al mío va en aumento a consecuencia de la situación política. 

Algunos venezolanos, especialmente los de alto poder adquisitivo, llegan con una actitud de superioridad y de soberbia como la que contribuyo a producir la reacción popular que llevo a Chávez al poder y que en parte ayuda a explicar la caótica situación, enredada y dividida, que hoy se vive en esa hermana nación.  

Compran dos casas en un barrio de lujo y de pronto se creen dueños del país, y con una condescendencia que ofende, tratan a sus anfitriones como si fuesen siervos.

Pero esos son algunos, no todos. Por eso, no debemos generalizar. Hay muchos venezolanos que han venido a nuestro país con respeto, agradecen nuestra acogida y se integran a nuestra sociedad y costumbres. Si permitimos la generalización, si no utilizamos el criterio objetivo, entonces se condenaría a todos por unos cuantos. Eso no puede ser excusado. Ni en Panamá, ni en Venezuela. 

Ojalá amigo Ibsen no te unas a los que creen que quienes no coinciden con sus ideas y posturas son idiotas. En la antigua Atenas, la palabra "idiotes" describía a la persona egoísta, obsesionada con su exclusiva posibilidad de avance económico y su interés personal, desligándose de los asuntos de la cosa pública, los que atañen al interés colectivo, el de la comunidad. Desde esa perspectiva, para los antiguos griegos todos nacíamos idiotas, hasta que la formación y la educación se encargaba de transformarnos en ciudadanos. Una forma de no ser idiota es evitar la generalización. 

A mis casi 67 anos he aprendido que lo importante al discutir es no perder el sentido del humor y mantener la honestidad y ecuanimidad en la presentación del argumento, algo así como lo que intentó nuestro amigo Cabrujas, con "El día que me quieras". 

El enfrentar su desilusión política no lo llevo a la quema de todo lo aprendido. Luego de un examen honesto rescato, como Eneas, sus lares y penates y avanzo hacia un nuevo inicio, formado desde una perspectiva mas educada y objetiva.

Irse por el camino que escogió Ibsen si puede representar un peligro serio y confieso que no acabo de entender sus motivos, a menos que haya mal interpretado la lectura.

Resumiendo: 

El escritor Ibsen, venezolano, 

a) Redactó un análisis político partiendo de lo que oyó decir a un borracho en un baile, 

b) Utilizo mi frase, "Matan a la gente pero no matan a la idea", (dedicada a la memoria del Salvadoreño Oscar Arnulfo Romero), para identificarse con lo planteado por el beodo ("maten a las pinches ideas para que dejen tranquilas a las personas", 

y,

c) Agregó de su propio albedrío su opinión concurrente, sobre lo efectivamente peligrosas que pueden resultar las "pinches ideas".

Pregunto: ¿el "dejar tranquilas a las personas", incluiría el "no molestar" a las que asesinaron a Romero? 

¡Ojo con la generalización, güey!  

Que no se puede tener la corona de espinas y las treinta monedas de plata a la vez.

Un abrazo,

Rubén Blades | Los Angeles, 3 de julio,  2015 

 

PD: EL ARTICULO DE IBSEN, aquí: http://elpais.com/elpais/2015/06/17/opinion/1434541662_338959.html

Thursday
Jul022015

Real de Buenrevés es, a partir de hoy, un colaborador cotidiano de esta página. Buenrevés ha ofrecido en este caso su pluma aguerrida, para aclarar los comentarios, algunos sin intención, otros malintencionados y peor concebidos, que en algunos medios se publican para tratar de herir, o asesinar a las buenas ideas, mintiendo acerca de los portadores de ésta, sin darse cuenta que no pueden suprimir los principios que han prevalecido y han de prevalecer para los hombres de bien. Por eso, según nos expresa, ha de desmentir a los hombres de mal, cuando disparen -algunas veces de manera sutil, otras burdas- intentando acallar las voces más preclaras.
Real de Buenrevés, el hijo de Nostradamus, espadachín ilustre: sois bienvenido!

Y comienza hoy, con estos comentarios:

Miércoles 1 de Julio, 2015

En La Prensa, diario panameño, se ha publicado hoy un escrito de un tal Luis G., que habla sobre los recientes cambios administrativos, en el que indica que "Blades (Rubén) exigió el rango de Ministro"... Con el debido respeto, corregimos al señor. A Blades se le designo como "Ministro" para que en las reuniones internacionales relacionadas con Turismo, Panamá no estuviese representada en términos de inferioridad frente a los otros países que enviaban representación a nivel Ministerial.

Ya Blades ha hablado sobre este asunto en ocasiones anteriores: "Jamás exigí que se me nombrara como Ministro. Es más, nunca apoyé la intención de que la ATP fuese creada como un Ministerio, porque de serlo daría nacimiento a una burocracia paralizadora y/o sería utilizada para satisfacer clientelismos políticos. Fui uno de los que ayudó a formular la nueva Ley de Turismo y consideré que la designación como "Autoridad" le permitiría más flexibilidad, más agilidad y más autonomía para operar. No olvidemos que la ATP es una de las pocas instituciones del Estado que genera ingresos por su operación, (contribuciones de impuesto al turismo y a las aerolíneas). Por otro lado, la denominación permitía ser invitado a sesiones de Gabinete, algo que ayuda a establecer mejores relaciones, personales e inter-institucionales con Ministros y sus oficinas, colaboración vital para avanzar los objetivos designados en el Plan de Turismo Nacional".

Eso de que Blades "exigió" ser Ministro es, por lo tanto, incorrecto, Sr. Luis G. Parece sugerir que si no lo nombraban Ministro, no participaba del gobierno. En muchas ocasiones Blades ha declarado que prefería ser nombrado como encargado del Sistema Correccional Penitenciario, dada su investigación universitaria en el ámbito penal, como trabajo de grado para recibirse como Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas.

Real de Buenrevés

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Martes, 30 de Junio, 2015

Algunos medios de Panamá le han dado énfasis al escrito de Rubén Blades sobre los recientes fallos legales de los Estados Unidos. La razón de su atención está enfocada en el asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo. En Panamá, como en muchos otros lugares, la opinión popular parece estar en contra de la medida. Aquí lo que parece es que ciertos medios de comunicación, especialmente aquellos ligados a políticos, aunque pretenden declararse objetivos no pueden evitar aprovechar la oportunidad para, en forma velada, atacar políticamente a quien discrepe de su postura.

El diario Panamá América, por ejemplo, le sugiere a sus lectores que si Blades fuera electo presidente en el 2019, impondría en Panamá el matrimonio entre personas del mismo sexo. El medio que promueve tal descabellada interpretación, según comentarios locales, está relacionado con el ex-presidente Martinelli, hoy de paradero desconocido, cuya administración está bajo investigación por acusaciones de fraudes y peculados multimillonarios. Blades aconsejo al electorado Panameño en el 2014 el no votar por el candidato a presidente del Sr. Martinelli, el hoy también desaparecido "Mimito" Arias. Lo llamo desaparecido porque no lo han visto ni por la Farmacia Arrocha. A mi entender, Blades es considerado persona "non grata' por los callejones del poder Italiano, algo semejante a lo que me ocurrió con el Duque de Guisa, en el 1645.

He contactado a Blades, quien comentó lo siguiente: "Le aclaro a los veinticinco lectores de El Panamá América que mis comentarios fueron hechos acerca de una Ley en los Estados Unidos, que tiene un sistema legal muy diferente al de Panamá. Es otra realidad, otro circunstancia, diferente sociedad. En el caso de que me postule como candidato independiente en el 2019, y resulte electo presidente, respetaré la Constitución y la ley existente en nuestro país. Es absurdo pensar que de ser presidente me comportaría como un dictador, que quita, intimida y pisotea a la Ley con tal de lograr su propósito. Ese, por supuesto si fue el estilo acostumbrado por el personaje que el diario en cuestión defendió y continúa defendiendo, a capa y espada.”

Por otro lado, es extraordinario que a cuatro años de la elección, ya se comience a mostrar públicamente el pánico que le produce a la sinvergüenzura nacional, la aparición de un posible candidato que no se postularía para robarle al pueblo y al país, ni para hacer tratos o negocios con entes corruptos. El diario debería mejor dedicarse a la cobertura de noticias como lo que ocurrió con el "Financial Pacific" y otros vergonzosos hechos de los pasados cinco años de gobierno. Y preocúpense menos por lo que haría Rubén Blades, de ser electo presidente en Panamá en el 2019. Sería más sabio preocuparse por todos los ex-colaboradores de su jefe, que hoy están detenidos o presos. ¡Y cada día es más gente!

Una televisora también comenta sobre el escrito de Blades, pero esta vez indicando que... "(Rubén Blades) vive en New York casi todo el año". Nos parece que esa afirmación suena casi a descalificación. Consultado, Blades nos dice:
"No se que dijo la noticia pero esa frase no es nueva. Cuando afirman que no vivo en Panamá, tal vez lo que quieren decir es que no tengo derecho a opinar, a sentir, o a hablar nada de mi país, aunque sea panameño. Pero ese es un argumento "ad-homine", atacan a mi persona, no al argumento. Vivo fuera de Panamá parte del año porque mi sustento se desarrolla fuera del país, desde hace décadas. Estuve en Vancouver filmando, luego en New York por unos días y ahora me muevo a Los Ángeles, a continuar mi labor como actor.”

Y claro, Rubén vive fuera de Panamá porque su oportunidad de trabajar reside afuera. El no tiene negocios en Panamá, ni vive de la política. Su trabajo está afuera y si se queda esperando en Panamá pierde las oportunidades y los espacios para desarrollar contactos, tanto artísticos como personales. Sin embargo, cuando consideró que debía entregar tiempo a su país, fue y trabajó durante cinco años, abandonando su carrera, sin dudarlo. ¿Por qué no hablan de eso? Tampoco comentan sobre el orgullo con que habla de su país, en cualquier lugar del mundo, de su orgullo de haber nacido en Panamá.

Pero lo que realmente me impresiona es el argumento ese de vivir en Panamá. ¿Realmente creen que solo los panameños que viven en Panamá todo el año son los que se preocupan por el bienestar del país? No entiendo como pueden estar de acuerdo con un argumento tan falso. Y entonces, ¿Cómo explican que los que hoy están siendo procesados por corrupción vivían todos en Panamá, todo el tiempo? Eso los hace inmune a la trampa, o los convierte en mejores panameños. ¿Qué tal si te digo... que no?

Como cereza del pastel, Blades publicó días antes otro artículo, titulado "Y ahora, ¿que hacemos?”, donde comenta sobre las investigaciones y casos relacionados con la corrupción en Panamá, en general, no solo la de los políticos. Ese ha recibido prácticamente cero atención por parte de los medios locales. Es obvio que no quieren hacer olas. ¿Por qué?

Real de Buenrevés

Monday
Jun292015

LIBERTAD A OSCAR LOPEZ RIVERA!

Sunday
Jun282015

LAS RECIENTES SENTENCIAS DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE ESTADOS UNIDOS Y LA LECCIÓN DE CHARLESTON.

Durante la semana que acaba de terminar, la población estadounidense ha sido impactada por hechos trascendentales que, aunque parezcan aislados, tienen estrecha relación en lo humano. Primero, el fallo de la Corte Suprema que declara constitucionales los subsidios de salud a personas de bajos ingresos, bajo el sistema conocido como Obamacare. En segundo lugar, la sentencia de la Corte Suprema que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo, en todos los estados de ese país norteamericano. Finalmente, el terrible asesinato de 8 personas en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, como consecuencia del odio racial.
Analicemos el primero de estos hechos. A pesar de la férrea oposición que hicieron los intereses de las empresas aseguradoras y los negocios relacionados con los servicios médicos y hospitalarios, la más alta corte de justicia de los Estados Unidos declaró la constitucionalidad de las acciones del plan de salud conocido como Obamacare, que garantiza el acceso a seguro médico, incluidos subsidios si fueran necesarios, a millones de estadounidenses de la clase pobre y clase media, los sectores más vulnerables económicamente hablando. Con el Obamacare, esos ciudadanos podrán contar con acceso a un seguro de salud que hasta hace poco les resultaba imposible obtener. En un país en donde los servicios médicos son realmente caros, esto significa una probabilidad de vida para los más necesitados.
A raíz de este fallo, los voceros del Partido Republicano -cuyo único afán parece ser la defensa de las posiciones más retrógradas de la humanidad y de favorecer a los sectores más ricos y privilegiados- han elevado su habitual nivel de alharaca y retórica en contra del Presidente Obama y la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. Resulta verdaderamente impresionante la irracional vehemencia con la que se manifiestan los defensores del argumento conservador. Para ellos, la iniciativa propuesta por el “Affordable Care Act”, nombre con el que se conoce el reciente fallo de la corte, es un intento de introducir el socialismo en el país norteño, algo que los acerca, según su torcido razonamiento, a un sistema comunista semejante al que existió en la Unión Soviética.  
Esta demostración de ignorancia, la misma que sustenta cualquier dañina acción surgida de la intolerancia, no refleja la realidad. En los Estados Unidos se han aplicado programas de asistencia socializada como el Seguro Social, el programa de ayuda alimenticia (Wellfare) y el programa medico subsidiado Medicare, desde hace décadas y son perfectamente aceptados por la población. ¿Por qué esos mismos voceros republicanos no han salido a despotricar contra estos programas y pedir su eliminación? ¿"Obamacare" es comunismo pero esto otro no? Es una muestra más de la hipocresía de estos políticos que pretenden ser voceros del sentimiento y opinión del pueblo norteamericano.
El fallo de la corte, que hace la aclaración de una confusión semántica en el articulado de la ley que creó el Affordable Care Act, no solo apoya la intención de la ley original si no que la libera de ser paralizada por las continuas demandas ante los tribunales locales, una estrategia utilizada por los republicanos desde que fue presentado el proyecto en 2010. El ganador evidente a partir de la sentencia de la corte ha sido el sentido común y la justicia, al ofrecer protección a millones de personas y permitirles el acceso a servicios de salud que anteriormente les eran vedados, por no calificar para los mismos o por no poder pagar los costos de los seguros médicos existentes.
Veamos ahora los efectos del otro fallo de la Corte Suprema. Recibido con igual hostilidad por el mismo sector conservador del Partido Republicano, el fallo que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el territorio estadounidense, representa otra situación en la que el sentido común derrota al prejuicio, a opiniones sustentadas en conceptos arcaicos, congelados en el tiempo, que ya han sido superados por los cambios sociales, la ciencia y la misma realidad.
Con independencia de lo que cada quien piense acerca de la práctica sexual y el matrimonio entre personas del mismo sexo, deseo expresar mi opinión al respecto de este tema. En primer lugar, creo que el Estado no debe legislar sobre el amor, ni condicionar su desarrollo entre dos personas adultas; cada persona tiene el derecho de amar a quien quiera y a su manera y considero que no es asunto del gobierno determinar esto.
El argumento que esgrimen quienes opinan desde la perspectiva de las creencias religiosas, es que el propósito del matrimonio es procrear, y que la unión entre personas del mismo sexo no cumple con esa noción. Pero un análisis rápido a ese argumento descubre inmediatamente sus debilidades: entonces cualquier pareja que no pueda procrear, ya sea por infertilidad o por edad avanzada, tampoco puede casarse. Prohibir el matrimonio a personas que se aman y quieren compartir su vida, porque no tienen capacidad de fecundar, es inhumano y antidemocrático. 
Por otro lado, el matrimonio cumple la función de ordenar las relaciones de un grupo humano, es una necesidad legal que establece derechos y privilegios, y crea accesos a servicios que de otra manera no serían posibles. Negar estos derechos y accesos a las personas que no encajan en la categoría de matrimonio heterosexual representa una negación a los derechos humanos y a los derechos civiles de ciudadanos y contribuyentes.                                  
La Constitución de los Estados Unidos busca definir reglas que permitan el desarrollo del argumento social, a través de los tiempos. Pero es absurdo pretender que un documento del siglo diecisiete pueda imponerse a la evolución de la sociedad y del conocimiento, especialmente a partir de los avances y descubrimientos de los últimos años. Con su sentencia, la Corte Suprema simplemente atendió los mandatos del proceso democrático: proteger los derechos de los asociados y dilucidar cualquier duda al respecto, todo esto después de brindar a la sociedad la oportunidad de presentar sus razones y argumentos, tanto a favor como en contra de la propuesta. 
Finalmente, deseo hacer algunas reflexiones acerca del brutal asesinato de nueve personas de la raza negra, mientras atendían clases bíblicas en una iglesia de la población de Charleston, Carolina del Norte. El crimen fue perpetrado por un joven blanco de 21 años, que había sido invitado a formar parte de la misma sesión de estudios. Después de la masacre, se descubrió que el joven había publicado fotos suyas en las redes sociales, junto a las banderas de Rhodesia del Sur, estado racista sudafricano hoy desaparecido, y la de la Confederación del Sur, la alianza de estados del sur de los Estados Unidos, creada para defender la existencia de la esclavitud y que terminó enfrentándose a los estados del norte en una cruenta guerra civil que todavía arrastra consecuencias. También se han encontrado escritos del joven en los que utilizaba epítetos racistas contra latinos, judíos y negros. ¡Otra vez la intolerancia!. 
La mayor lección que podemos extraer de este brutal acto, genocida y terrorista, es la actitud adoptada por un grupo de ciudadanos negros de Charleston, entre ellos algunos familiares de los asesinados. Se rehusaron a responder con el odio al joven asesino y lo perdonaron públicamente. Ha sido una de las reacciones más contundentes y sobrias que recuerde, después de Nelson Mandela. Preguntados sobre la razón de su perdón, respondieron: “Si albergamos en nuestro espíritu y en nuestra mente el mismo odio que él siente hacia nosotros, y que lo indujo a cometer tal acto de violencia, entonces nos convertiríamos en otro como él y contribuiríamos a que el odio continue existiendo. En cambio, al perdonarlo evitamos su influencia en nuestras vidas y mostramos toda la verdadera magnitud de su error”. 
Espero que esta lección jamás abandone mi alma y mi mente. Por lo general, a todos nos resulta difícil perdonar a quien nos causa daño. Pero es totalmente cierto que nuestro odio solo provoca la extensión y perpetuación del mismo odio que originó nuestro dolor, al nutrirlo y darle vida. Aclaro que perdonar en el alma no significa excusar ni justificar el mal acto, así como tampoco se puede desconocer la responsabilidad criminal o civil que se desprende de la acción dañina.
Ha sido una semana de eventos, consecuencias y enseñanzas que esperamos puedan ser estudiadas, analizadas y aprovechadas, incorporándolas a la razón universal que construye una mejor sociedad, un mejor mundo. 
Un abrazo a los lectores y mi agradecimiento por su tiempo y su interés.

Rubén Blades | New York,  28 de Junio, 2015

Thursday
Jun252015

Thursday
Jun252015

...Y, ¿QUE HACEMOS AHORA?

Debido a la velocidad con que transcurren los sucesos políticos que sacuden a nuestro país, cualquier intento de análisis o comentario oportuno se hace extemporáneo casi inmediatamente. No obstante, considero necesario ofrecer una opinión sobre la actualidad nacional, de la que he estado y estoy siempre pendiente, y que me concierne como ciudadano panameño. 
No acostumbro comentar acerca de asuntos sobre los cuales no poseo información confiable y suficiente. Sin embargo, nuestro Panamá atraviesa por una situación que resulta especial, por lo inédita en nuestra historia. La conducción, indagatoria, detención y llamado a juicio por supuesta participación en actos ilícitos, de personas con alto perfil público o social, figuras que antes se consideraban intocables, no tiene antecedentes en nuestro país. Esto, que inicialmente nos pareció una excepción, hoy es algo común. A primera vista, no existe espacio para criticar la actuación del Ministerio Público. La celeridad con la que se están procesando actualmente las denuncias, contrasta con la manera como en el pasado se manejaban estos asuntos. 
El hecho de ser abogado, por estudio y formación, me excluye del grupo de ciudadanos que piensa que un acusado debe ser considerado culpable hasta que se pruebe su inocencia. Por lo tanto, presumo la inocencia de los acusados hasta que se compruebe su culpabilidad en un juicio. Pero debo manifestar que me desconcierta un tanto la tardanza en hacer cargos formales a las personas que ya han admitido su culpabilidad voluntariamente, o que han sido directa o indirectamente vinculadas a funcionarios o empresarios que han sido oficialmente imputados, o que simplemente, deben responder por la no diligencia en el ejercicio de sus funciones oficiales. Todo esto, en medio de lo que aparenta ser una realidad nacional que escandaliza: el cotidiano saqueo a las arcas del estado.
Tanto la Contralora como la Procuradora de la pasada administración, parecen no haber cumplido satisfactoriamente sus obligaciones de supervisión y protección de los intereses de la Nación, según se deduce del cúmulo de acusaciones en contra de una pluralidad de individuos que hoy sufren detenciones preventivas, Impedimentos de salida del país, o que han sido formalmente imputados. Pero ninguna de las dos funcionarias ha sido aun acusada formalmente. Otro caso, el del ex-alcalde Bosco Vallarino, quien aun no ha sido formalmente imputado a pesar de un video hecho público y de su pública admisión de haber aceptado coimas a cambio de favores políticos, ha generado comentarios que apuntan a asegurar que los casos que involucran a la membresía del partido político del actual presidente, van a ser tratados con especial lentitud. Esa opinión también es utilizada para argumentar una persecución política contra el partido CD, sus aliados y el ex-presidente de la República de Panama, Ricardo Martinelli.
Pareciera que las acusaciones que se investigan son justificadas y que se poseen indicios suficientes para sustentarlas. Las admisiones de algunos de los implicados fueron las que impulsaron el proceso de indagatoria oficial y a su vez produjeron mas conexiones a probables ilícitos y a nuevos posibles protagonistas de éstos. El carácter público de las pesquisas y la presentación diaria de las opiniones de los abogados, acusadores y/o acusados brindan un marco de transparencia que refuta la opinión de persecución política. Incluso algunas de las personas que resultaron implicadas, según las indagatorias, y que ahora hablan de persecución, abandonaron el país antes de que se les conectara con posibles ilícitos, o se les citara formalmente para responder sobre los hechos investigados.  No parece probable que pretendan regresar voluntariamente para aclarar las cosas.
Otro de los componentes de la larga cadena de trampas descubierta, que merece una investigación prolija, es el sistema bancario nacional. Millones de dólares fueron depositados, repartidos, retirados e incluso sustraídos y reintegrados con otros fondos, como en el caso de Financial Pacific, sin que los encargados de la supervisión de tales actividades interviniesen con la suficiente energía para determinar la legalidad o no de las transacciones e impedir transgresiones fiscales. Resulta imposible de justificar la manera irresponsable como autoridades bancarias en Panamá se comportaron durante la pasada administración y mas pasmoso aun es que no hayan explicado aún, públicamente, cómo y por que ocurrió. Me parece que deben hacerlo, sobre todo para refutar la opinión internacional que identifica a Panamá como un paraíso para el lavado de dinero. En el estado actual de cosas ¿que más puede derivarse de hechos en los que se han involucrado a instituciones financieras, empresas y empresarios, locales y foráneos? Puede uno imaginarse que no todos los bancos locales se prestaron para estas argucias, pero los que lo hicieron deben ser identificados y sancionados. 
Otro componente primario de la corrupción son las empresas privadas. La firma Odebrecht, harto conocida en nuestro país por su conexión a mega-proyectos, ha sido recientemente acusada de corrupción en Brasil y su presidente puesto a órdenes de las autoridades. Dentro del marco de investigación de la corrupción en Panamá, teniendo en cuenta la realidad de sobornos descubierta en Brasil, que parecen involucrar a Odebrecht, resultaría inaudito que no se investigara si en Panamá se hicieron pagos de sobornos para lograr que la compañía lograse ganar las licitaciones multimillonarias obtenidas en los últimos 10 años. El tema no es determinar si Odebrecht estaba o no capacitada para realizar los trabajos. El tema a tratar aquí es investigar si existieron o no las coimas, los sobre-costos fraudulentos y la ausencia de supervisión, todo dirigido a propiciar la apropiación indebida de fondos públicos. 
Parte del problema actual es cómo determinar responsabilidades y culpas en un sistema administrativo diseñado y operado precisamente para encubrir o justificar la actividad corrupta, o inescrupulosa. Ese entorno de trampas no se originó con la criminal administración de algunos malos funcionarios del pasado gobierno, amparada desde los más altos niveles del poder político, judicial, económico y empresarial. Simplemente se continuaron ejerciendo actividades que constituyen la manera normal de "hacer negocio" en nuestro país. Ser intermediario pagado resulta una acto considerado normal dentro y fuera del gobierno y, de hecho, la razón por la cual muchos aceptan formar parte de la administración pública. Esta percepción de normalidad ayuda a entender por que razón algunos de los imputados consideran que devolver los millones que adquirieron de manera dudosa es suficiente para que se desvanezcan las responsabilidades civiles o penales de sus actos. En sus mentes, ellos no hicieron "nada malo". Simplemente aprovecharon sus conexiones políticas, o de negocios, para actuar como intermediarios, hacerse un "billete" por eso y seguir su camino, igual que lo hicieron otros desde quien sabe cuantas administraciones pasadas. 
Repito, el problema es ¿cómo responsabilizar solo a unos pocos y desentenderse de los demás que hicieron, y quizás siguen haciendo, lo mismo? ¿Cómo castigar a todos los actores de las trampas sin a la vez reformar al sistema que permitió, alentó, protegió, alcahueteó y justificó sus acciones? ¿Cómo sustituir la trampa y su posibilidad sin destruirlo todo? ¿Cómo evitar el examinar nuestra responsabilidad, la de la sociedad civil, por haber permitido la continuidad de estas prácticas, inapropiadas y/o deshonestas?
Las acciones emprendidas por el sistema judicial, bajo la presidencia de Varela, ha puesto en marcha una dinámica que no va a poder ser detenida con discursos sino con hechos. Ahora existe el escenario y la oportunidad para producir un verdadero cambio. Después de la invasión del '89 existió una verdadera posibilidad para crear una nueva realidad política y fue desaprovechada. Lo que se hizo fue reconstruir el argumento oligárquico pre-68, hecho que propició el renacimiento y fortalecimiento de los politiqueros y atracadores de siempre. No se realizaron los cambios constitucionales que hubiesen ayudado a prevenir el tipo de escenarios que hoy lamentamos. No se eliminaron expresamente las costumbres y usos que permiten una elástica interpretación de la moral y el deber del servidor publico, transformando lagunas legales en nebulosos océanos de impunidad para el movimiento de la corrupción.
Las intenciones de volver al pasado se evidenciaron rápidamente. En el gobierno de Endara, la pugna por el poder destruyó la alianza triunfadora y se encargó de ubicar las cosas, e intereses, en su lugar. La caída de la Democracia Cristiana, uno de los dos únicos partidos nacionales con una real ideología (el otro era el Partido del Pueblo), fue el clarín anunciando el fin de la ilusión de cambio y presagiando el colapso de la supuesta razón esgrimida, el bienestar de la Nación, con el que se pretendió y aun se pretende justificar la horrorosa invasión del '89.
Hoy nuestro Panamá ve expuesta, en toda su repugnante y hedionda naturaleza, la realidad del sistema que nos ha gobernado y representado como sociedad por décadas, ese que supuestamente había quedado saneado con la eliminación de la dictadura militar. El pasado gobierno democrático puso toda su energía en organizar una estructura paralela, capaz de extraer de las arcas públicas todo lo que pudiese, con o sin escrúpulos, aparentemente con el único propósito de transformar a un millonario, en billonario. Eso, a costa del esfuerzo de todos los contribuyentes y del desamparo de los más necesitados. Crimen de lesa humanidad, porque a causa de ello los enfermos no fueron atendidos, la juventud no fue educada, el hambriento no fue alimentado, el desarrollo humano se detuvo. Las obras ejecutadas, algunas excelentes como el Metro, fueron conscientemente utilizadas tal vez para obtener probables ganancias ilícitas y para crear simpatías populares con las cuales distraer la atención del pueblo y evitar las preguntas que ahora nos hacemos todos los ciudadanos honestos.
Pero no pensemos que esas acciones constituyen una anormalidad. La corrupción ha estado en la humanidad desde tiempos inmemoriales. Por eso hay que combatirla como se combate la gangrena, amputando la parte podrida. Como dijo Garabet en "América, América", existe demasiada basura para una escoba. Para empezar, debemos destruir el podrido sistema que hoy la apoya y que la estimula. 
La pregunta es ¿cómo destruir al sistema corrupto que nos sostiene, sin que el país entero se nos caiga encima?, y, ¿qué hacemos ahora?

Rubén Blades | Vancouver,  20 de Junio, 2015

Tuesday
Jun092015

DESPUES DE LA CUMBRE  

Hasta ahora, generalmente me ha parecido que las reuniones presidenciales de nuestro continente producen más oportunidades para protagonismo político que resultados capaces de crear consecuencias significativas para nuestras sociedades. En el caso de la reciente "Cumbre" en Panamá, sin embargo, podemos anotar que la diferencia con cualquier otra antes celebrada, ha sido el cordial acercamiento entre los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos, luego de una distancia de 56 años, plagada de retórica hostil y de públicas acusaciones y ataques. Por ese resultado, esta Cumbre me ha parecido trascendente.

Las razones para que ocurriera este deshielo diplomático parecen evidentes. No solo el estrepitoso fracaso que ha representado el bloqueo de Estados Unidos a la isla, estrategia que en vez de crear el debilitamiento de la dictadura en Cuba, lo único que logró fue castigar a su población y brindarle al gobierno una “razón” para explicar sus posibles fracasos y para justificar el uso de la represión. La estrategia de aislamiento, planteada por los gringos como una legítima preocupación por la justicia y los derechos humanos, crea una contradicción hipócrita en la política externa del vecino norteño, a quien parece no importarle lo mismo con las transgresiones a los derechos humanos cometidas por otros países como China, por ejemplo, con la cual mantiene relaciones a pesar de sus violaciones a los derechos fundamentales, la invasión y avasallamiento del Tíbet o la represión, que se pueden calificar de extremas comparadas con cualquier cosa ensayada por el régimen cubano. 

El presidente Barack Obama -de quien considero pasará a la historia como uno de los mas inteligentes que ha tenido su país, aunque ello no lo haga en ocasiones menos contradictorio en sus acciones- parece comprender la necesidad de establecer una conexión que permita, a los intereses que él representa, tener acceso a lo que va a ocurrir en Cuba una vez se produzca la desaparición de sus principales líderes. Los Castro ya están, diría un hípico, "en los últimos trescientos metros" de su vigencia política activa. Su salida del poder va a producir consecuencias que demandarán una actitud y estrategia distinta, y en tal sentido, los dirigentes estadounidenses se preparan para no quedarse por fuera de lo que será un nuevo orden que, por consideraciones básicas de geopolítica y economía, requieren de su atención y esmero. 

Aunque la nomenclatura en Cuba anuncie que las cosas seguirán como antes, la realidad apunta en otra dirección. Y es que para el gobierno cubano también existen motivos de urgencia que justifican su aquiescencia a un cambio. Tanto Fidel como su hermano Raúl deben ser conscientes de que, por desagradable que sea, el final se acerca y lo que les resta es intentar influir ahora en el curso que van a tomar los hechos del futuro inmediato, aceptando que ninguno de los dos podrá estar presente, ni podrán mantener su actual capacidad de control y liderazgo conductor.

Por otro lado, los subsidios y ayudas que recibe Cuba a través de aliados como Rusia y Venezuela, están amenazados por los problemas económicos y políticos que hoy atraviesan los gobiernos de esos países. La cancelación inminente de tales apoyos podría producir en la isla otra versión del cataclismo que representó el llamado "periodo especial", cuando la desaparición de la URSS detuvo la incipiente mejora que experimentaba la población y alteró sus expectativas de calidad de vida. La hambruna que desató la súbita desaparición de recursos aun se recuerda amargamente. A diferencia de hace décadas, dudo que el pueblo cubano esté dispuesto hoy a excusar y soportar la repetición de tal angustia con igual resignación.

Las consecuencias objetivas, tanto para los Estados Unidos como para Cuba serán, por donde se examine el asunto, positivas. No considero que lo mismo puedan esperar países como Puerto Rico y la República Dominicana. Puerto Rico, en especial, me luce más vulnerable al resultado de la nueva realidad Cuba-Estados Unidos, no solo por estar actualmente atravesando la crisis económica mas seria de su existencia, si no porque parece no contar con una estrategia clara que le permita enfrentar necesidades primarias, en caso de emergencia, desde la capacidad de alimentar a su país produciendo sus propios alimentos, hasta la de un diseño administrativo que produzca la sustitución de ingresos perdidos, en el evento en que las actuales condiciones de subsidios y ayudas federales que recibe del Norte sean drásticamente reducidas, o interrumpidas.  

La decisión asumida por los Estados Unidos hace mas de setenta años, de mantener bases militares, aéreas y navales en el mundo, resulta un gasto innecesario en este nuevo siglo de drones, submarinos atómicos, misiles intercontinentales y computadoras. Una explicación para la continuidad de la tutela estadounidense sobre Puerto Rico fue la existencia de una Cuba hostil al interés norteamericano en el área, un enemigo localizado a escasas millas del territorio continental, requiriendo de un monitoreo constante y cercano. La inminencia de cambios en La Habana hace hoy menos factible y mas onerosa la continuidad de la pasada política estadounidense, no solo frente a Cuba si no también frente a Puerto Rico. El final de la percibida amenaza convierte a Borinquén en algo dispensable, política y económicamente, en el futuro cercano.

Consideremos que ya no parece imposible que Estados Unidos se encuentre dispuesto a devolver a Cuba la jurisdicción y control sobre el territorio de Guantánamo. Siguiendo esa línea, tampoco nos debe parecer imposible que considere entregar a Puerto Rico su independencia para así consolidar el legado de un presidente que antes de terminar su mandato, decide poner fin a los dos ejemplos mas evidentes del pasado y presente "imperial" de su país, en el área Caribeña y América.

Para República Dominicana, el mayor problema inmediato ocasionado por el fin del bloqueo a Cuba y su apertura económica será definir cómo y con qué sustituir la merma a sus ingresos en el sector turismo, renglón de contribución importante al PIB del país. El mundo hará de Cuba su punto de interés destinatario y las consecuencias económicas se harán sentir en toda el área. Si bien inicialmente la súbita posibilidad de actuar y escoger traumatizará al sector popular cubano, por no llamarlo privado aun, su recuperación será rápida y contundente. Mejor preparados educacionalmente, con ansias ahora liberadas de competir, y con la paciente experiencia que hizo ganadoras a sociedades antes destruidas como Japón, Alemania y la Unión Soviética, NADA va a detener el futuro triunfo de Cuba en todas las áreas en las que decida incursionar, una vez el actual sistema y el modelo marxista-leninista que lo sostiene, se desmoronen. Para los que aun no lo consideren, o pretendan soslayarlo, el verdadero efecto y legado de la revolución cubana comenzará a manifestarse con toda su fuerza en ese momento, precisamente.

¿Y que haría Puerto Rico? ¿Tienen mis queridos hermanos en la Isla un plan de contingencia, consensuado nacionalmente y con el apoyo de todos sus grupos políticos, incluyendo a los que abogan por la Independencia, por el Estado Libre-Asociado y por la estadidad?  Si se mantiene el status del "Estado Libre Asociado", ¿como enfrentarán las consecuencias de una Cuba abierta y competitiva? Y, más grave aun, ¿cuál será la estrategia a seguir si el gobierno de los Estados Unidos se retira unilateralmente de su presente relación con Puerto Rico y la obliga a enfrentar una independencia forzada? 

Espero que alguien con el poder de tomar acción, haya considerado las posibilidades que describo en este artículo. En todo caso, estas nuevas realidades me resultan menos fantásticas de lo que hubiera sido predecir el fin de la Unión Soviética, o la caída del muro de Berlín. Ambos episodios, en apariencia repentinos, tenían en realidad décadas de estarse gestando aunque pocos consideraron su posibilidad.  

Creo que la vida viene con el futuro en sus brazos, corriendo, a sorprender a la sorpresa.

Rubén Blades | 18 de Abril, 2015

Monday
Apr132015

EDUARDO GALEANO

Le conocí a través de la lectura de sus obras. Me pareció un escritor sólido, con una nueva perspectiva de la historia, un romántico en una era en la que el cinismo crece cuando vemos que la gente parece no estar dispuesta a cambiar, con hechos, lo que critica con palabras. Honesto en su posición como intelectual y valiente en su auto-crítica. Sus análisis y artículos de opinión lograron ilustrar -y también molestar- a corrientes de derechas e izquierdas, y eso de alguna manera resulta una prueba de su objetividad, una cualidad sorprendente en un medio tan intrínsecamente subjetivo como lo es el periodismo, no importa cuanto se discuta lo contrario. 
 
Galeano fue un cronista de América, y más que político, su argumento siempre me pareció sustentado en una identificación con el ser humano y no con doctrinas ideológicas. "Memorias de Fuego" enaltece nuestro presente, recordando un pasado lleno de imágenes e historias que aunque parezcan cuentos, fueron reales. La ternura de muchas escenas, la terrible realidad que a veces es descrita, el orgullo que inspiran hechos de heroísmo y de ingenio, la cruda descripción de injusticias y de corrupciones, la ausencia de juicios viciados por el panfleto, todo contribuye a crear una visión de la vida americana que no se fundamenta en posturas políticas, ni en nacionalismos mal entendidos y peor aplicados. Galeano escribió acerca de UNA América, de la gente que ha vivido, vive y que continuara viviendo su búsqueda constante, envueltos, iluminados y enredados, tratando de hallarle sentido a una existencia cuya explicación al final posiblemente solo dependerá de nuestros actos y sus resultados. Cada libro rebosa anécdotas describiendo la magia del entorno contradictorio que en nuestras tierras define la posibilidad de nuestras vidas. Me sorprendía constantemente, aún después de que la edad me hiciera difícil las sorpresas y esa es una de las cosas por las que le estaré siempre infinitamente agradecido.
 
Lamento no haber podido conversar con él alguna vez, y lamento que no tengamos la posibilidad de leer nuevas obras de su autoría. Independientemente de banderías políticas, Eduardo Galeano fue un escritor que provocaba leerlo, perspicaz, lapidario, erudito. Otro más de los indispensables que se nos muda al "otro barrio", un lugar que cada vez se va nutriendo mas de la clase de gente que aun necesitamos por acá, en este "Sub-D" de abuelas y dictadores, de santos y pecadores, alucinado y glorioso.
     

Rubén Blades | 13 de Abril, 2015 

 

 

Fotografía: Eduardo Fisicaro 
http://fisicaroeduardo.wix.com/eduardo-fisicaro  

https://www.facebook.com/edfisicaro

Thursday
Apr092015

CUMBRE MUNDIAL POR EL ARTE Y LA CULTURA PARA LA PAZ DE COLOMBIA 

(Texto leído por Rubén en el concierto ofrecido durante la Cumbre Mundial por el Arte y la Cultura para la Paz de Colombia, el 9 de abril de 2015)

¿Quién dice que perdimos, porque entre la angustia sigue América? ¿Quién cree que no hay manera de dar a nuestra historia un mejor final?

Hoy 9 de abril del 2015, celebramos en Bogotá la Cumbre Mundial por el Arte y la Cultura para la Paz de Colombia. Desde este Parque Metropolitano Simón Bolívar considero necesario, con su permiso, dedicar unos minutos al tema que nos reúne en este lugar, esta noche: el tema de la Paz.

Sin ella, se paraliza absolutamente cualquier posibilidad de que podamos en forma continuada y exitosa identificar, enfrentar y resolver nuestros problemas, sean personales o comunitarios. La paz crea la atmósfera y el escenario necesarios para que prevalezcan las mejores posibilidades del ser humano, esas que garantizan la existencia de justicia, de consideración y de respeto al derecho ajeno, la que impulsa una mejor calidad de vida.

La paz permite la aparición de los mejores ángeles de nuestro carácter nacional y apoya oportunidades que favorezcan el desarrollo de nuestras esperanzas, talentos y voluntades, todo planteado dentro de un marco de solidaridad social. Pero sin justicia social alcanzar la paz nos resultara imposible. La injusticia convierte a la paz en una expectativa elusiva e insostenible.

Por eso hoy, cuando destacamos esta reunión en donde el arte y la cultura se pronuncian internacionalmente a favor de dar a la paz un espacio para crecer y sostenerse nacionalmente, reconozcamos cada uno de nosotros la necesidad de mejorar nuestras conductas como personas, si es que deseamos ayudar a nuestros países a crear el terreno propicio para la paz.

Consideremos el ayudarnos mutuamente; decidamos renunciar a conductas antisociales como la violencia domestica, el "bullying" en nuestras escuelas, la corrupción, política y civil, (que es una forma de violencia al bien común), desistamos del ataque a otros por el color de su piel, por su sexo, por su preferencia sexual, por su edad, por su inclinación política o religiosa.

Colaboremos juntos para crear el escenario que promueva a una paz sostenida y compartida por todos, dentro del necesario marco de la justicia social. El respeto al derecho ajeno, a la persona, a las ideas, al sagrado servicio a la Patria que nos vio nacer y que nos cubrirá después. Desear la paz, creer que es posible su existencia duradera no es una quimera. Un escenario ideal puede ser transformado en realidad por el ejercicio de nuestras voluntades, de nuestras almas.

Les digo que creo que es posible lograrlo. Repito: de nuestras voluntades dependerá el producir la paz y todas sus positivas consecuencias. Trabajemos juntos para hacerla posible, por el bien no solo de Colombia; también por el bienestar de todos nuestros países y de nuestro maltratado planeta.

Muchas gracias.

Rubén Blades | Bogotá, Colombia | 9 de Abril, 2015 

 

Sunday
Feb082015

TANGOS, Grammy Mejor Album Pop Latino 2015. Gracias por el reconocimiento.

Wednesday
Feb042015

MONSEÑOR ROMERO

 

Monseñor Romero:

Usted quizás no escucha nuestras voces. No lee lo que escribimos.
En el lugar en el cual usted hoy existe, tal vez no sea necesario hablar, leer. Solo sentir resulta suficiente.
Desde acá, el lugar que lo exilió físicamente hacia el ideal inmortal, los sentimientos de todos nosotros, no solo de los salvadoreños, están con Usted. 
Su conducta, su honestidad, su riesgo asumido por el compromiso con los necesitados, algo hecho sin expectativas de lucro, o de reconocimientos o premios, todo justifica la distinción conferida. 
No soy de los que creen en milagros. Creo en circunstancias, sincronismos, coincidencias. Pero eso no implica que no crea en la maravillosa aparición de la decencia en el medio de la corrupción mas grande, de la brutalidad mas grande, de la violencia mas grande. 
Los ideales solo existen cuando son sostenidos ante la realidad mas opresiva. Usted, con la mayor tranquilidad, sostuvo el ideal de la verdad, de la justicia, de lo correcto. Y por eso lo mataron los que odian a la razón, a la verdad, al medio ambiente, a la igualdad, a la justicia, al derecho de otros, a la decencia. 
Pero aunque maten a la gente nunca podrán matar a las ideas. Por eso sus asesinos no ganaron, y Usted si.
Lo extrañamos físicamente Monseñor, aunque viva en nuestros pensamientos. Nos alegramos que este Papa lo haya reconocido, aunque lamentamos que no lo haya hecho el Vaticano más temprano. Pero Usted, "llego a la selva sin la esperanza de ser obispo"... y sin deseos de... "sueños de aire acondicionado"... Ejemplar conducta!
Nuestro respeto por su honestidad y consecuencia.
Reciba un abrazo de toda América, Oscar Arnulfo Romero.

Rubén Blades | 3 de Febrero, 2015

 

 

 

Wednesday
Dec312014

DECLARACION PUBLICA

Deseo hacer una declaración pública que, aparte de necesaria, me complace y satisface, por varias razones que comprenderán fácilmente una vez que terminen de leer esta nota.

Hace un par de años, el joven Joseph Verne declaró públicamente que existía una posibilidad de que yo, Rubén Blades, fuese su padre natural. Ya en alguna otra ocasión anterior se me había abordado acerca del tema, pero nunca le di crédito alguno.  

En mayo del 2013, sin embargo, un familiar mío accedió a realizarse una prueba de ADN con el Sr. Verne, y aunque el resultado parecía evidenciar una clara relación de consanguinidad entre ambos, no fui notificado de ello. Seis meses más tarde, en diciembre de 2013, se recibió una carta en el hogar de mi padre en Panamá, informándole del hecho. 

En ese momento me encontraba en Panamá y mi padre me dio a leer la carta, que estaba dirigida a él y no a mi. La información contenida en la carta captó inmediatamente mi atención, pues parecía tener carácter científico y serio, por lo que a mi regreso a New York contacté a un grupo de abogados en Puerto Rico. Les di los datos necesarios para que comunicaran al Sr. Verne mi propósito de realizarme la prueba de paternidad que ya él había solicitado previamente. 

Los abogados localizaron al Sr. Verne y se hicieron los arreglos logísticos para que tanto él, como su madre y yo, concurriésemos a un laboratorio a realizarnos una prueba de ADN. Esas pruebas se lograron en Febrero del 2014 y los resultados fueron concluyentes: Joseph Verne, varón de 39 años de edad, es mi hijo biológico. La convicción de Joseph resultó ser verdad y yo, desde luego, estaba equivocado al haber considerado que no existía esa posibilidad.

Aunque nada podrá jamás aplacar mi vergüenza con él y conmigo mismo, nos reunimos en marzo del 2014 y desde entonces hemos mantenido una comunicación óptima incluyendo a mi nieta, una brillante joven de 13 años.

En agosto de este año los llevé a Panamá, para que conocieran a mi padre, mi país, mis amigos y mis orígenes, que de alguna manera son también los de ellos. Estamos en el proceso de normalizar en lo posible la situación, en lo personal y legal, entendiendo que es una tarea que durará hasta el día de nuestra muerte.

Todavía me resulta difícil creer y asimilar lo ocurrido y aunque me continúa atormentado el hecho de no haber asumido antes la responsabilidad que me correspondía en esta situación, el contacto que tenemos y que hemos ido aumentando tanto en tiempo como en intensidad nos ha llevado a considerar con regocijo las nuevas posibilidades que nos ofrece este súbito giro en nuestras vidas.

He querido esperar hasta ahora para hacer este anuncio, porque deseaba un tiempo de tranquilidad para nosotros, que nos permitiera establecer la necesaria y deseada conexión entre ambos. No quise hacer un anuncio público sin haber establecido la base para una relación real entre los dos. Como comprenderán, la situación no resulta fácil de administrar para nadie. 

Tal como siempre he manejado mis cosas, considero que este es un asunto personal que será atendido de forma privada, como corresponde, especialmente cuando se trata de un hecho ocurrido hace 39 años, con la dificultad que conlleva el manejo de memorias distintas y la imposibilidad de probar adecuadamente cualquiera de las versiones existentes. 

Por otro lado, no voy a contribuir al desarrollo de ninguna acción ajena a nosotros, que vaya a incomodar a mi esposa, a mi nieta, a Joseph, a su madre, al Sr. Verne ni a nuestras familias, participando en programas o entrevistas que solo buscan satisfacer morbos y obtener así ventajas comerciales. No pienso hacer ninguna otra declaración pública sobre el tema. Joseph y yo consideramos que este anuncio público es claro y suficiente.

En el plano íntimo, pretendo hacer todo lo que sea necesario para mitigar las consecuencias adversas de un hecho acontecido hace muchos años, y que por mi terquedad y aprehensiones no fue atendido de la manera correcta. Creo que nunca es tarde para corregir un error. Así lo establecí también a través de una comunicación personal con la señora madre de Joseph, incluyendo al Sr. Verne, quienes le criaron y cuidaron de una forma muy correcta. A ellos les debo mi agradecimiento eterno y mi absoluta expresión de vergüenza, por no haber considerado posible lo que ahora ha sido demostrado. La crianza de mi hijo la debí compartir con ellos.

Me queda el resto de vida que tengo para tratar de complementar, en lo posible, lo que ellos han hecho y desde luego, contribuir a la crianza y formación de mi nieta. Con ello también voy a mejorar mi propia formación y carácter, con las experiencias que solo este tipo de relación puede ofrecer a un ser humano.

De parte de todos nosotros, felicidades y que tengan un próspero 2015!

Rubén Blades | 31 de Diciembre, 2014

 

 

 

 

Saturday
Dec202014

CUBA

El aparente asombro y las aparatosas declaraciones que se escuchan desde los extremos del espectro político internacional, en torno al anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos de América, no son más que el reflejo de cuán obtusas pueden ser algunas posiciones que más que políticas parecen ser emocionales, oportunistas o interesadas. A estas alturas del siglo veintiuno, es absurdo pensar que estas posturas extremistas no hubieran sabido que esto iba a suceder, más temprano que tarde.

Lo que se ha producido hace un par de días es simplemente el reconocimiento oficial, por parte del gobierno estadounidense, del fracaso de su política pública hacia Cuba, a todas luces negativa, absurda y contradictoria. Ante las múltiples declaraciones de la derecha continental, no puedo hacer más que preguntarme: ¿No saben ellos que Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas con China y su gobierno, comunista hasta la médula, a pesar de la masacre de Tiannemen Square y de su invasión al Tibet?. ¿Con qué argumentos sostiene Estados Unidos su ruptura diplomática con Cuba, si se permite tener relaciones oficiales con otros países en los que tampoco existen libertades políticas, ni se respetan algunos derechos humanos?. Es más, Estados Unidos mantuvo relaciones con todas las dictaduras derechistas de América Latina, aún más asesinas, corruptas e infractoras de los derechos humanos. La vigencia de los derechos humanos nunca fue un argumento que impidiera que políticos norteamericanos, desde Eisenhower a Obama, brindaran reconocimiento oficial a regímenes que considerase útiles a su percepción del interés nacional. 

A cualquier mente libre de complejos y de intereses creados resultara fácil considerar que para estos políticos, el rojo de la China comunista ha sido transformado, por causa de un daltonismo económico internacional, en el verde-dólar que simboliza la capacidad de una sociedad con potencial para consumir. Eso, unido a la poderosa persuasión que representa en la "real-politik" su arsenal atómico, es suficiente argumento para que los Estados Unidos decida aceptar la integración de la China al Club del Primer Mundo democrático como invitados, sin demandar de ellos la previa aplicación de los cánones de la democracia como requisito indispensable de ingreso, algo en que han insistido por cinco décadas en el caso de la Cuba de Fidel Castro.

En la isla, la gente reaccionó expresando felicidad ante la perspectiva de sacarse, después de 53 años, uno de los dos dedos que sin su autorización han introducido terceros al esfínter nacional. Es un evento que anuncia, y más claro no puede serlo, un cambio radical para ese abusado país. Y es muy probable que pronto podrán sacarse el otro dedo, el de la dictadura castrista, incluso por un factor natural inevitable: la vejez. Los políticos y el pueblo cubano, con la madurez y la prudencia que otorga el sufrimiento y la actitud consecuente, comprende y acepta filosóficamente estas realidades, a pesar de los pesares. 

En los Estados Unidos, país que presume de saberlo todo, los republicanos continúan empeñados en aferrarse al siglo 19 y rechazan el histórico paso asumido por el presidente Obama. Y no son todos los republicanos. Los representantes de dos específicos Estados, el de la Florida y el de New Jersey son los mismos que han sostenido por décadas la equivocada noción de que el bloqueo a Cuba produciría la presión política necesaria para introducir la democracia allí. Los votos de esos componentes de la Unión, específicamente los de la Florida, han probado ser de una utilidad crucial en ocasiones como la del fraude del 2000, que han definido la posibilidad de que los candidatos republicanos sean electos, re-electos, o rechazados. Desde hace décadas, los resultados de las elecciones en estas comunidades han dependido de la atracción que ejercen las retóricas anticastristas y no de los argumentos racionales de administración pública. Esperar que el cerebro les vuelva a la cabeza parece imposible, pero imagino que ahora esos políticos se verán obligados a hacer una evaluación del efecto que la declaración de Barack Obama ha producido entre su electorado. Afortunadamente, la población de Florida ha ido recobrando paulatinamente el juicio critico y el asunto de Cuba hoy no se plantea con la vehemencia irracional que caracterizo la discusión y el discurso sobre el tema en las décadas de los setenta y ochenta. 

Por otra parte, no hay que dejar de considerar y de poner en la ecuación, los beneficios que en estos Estados produjo y produce el bloqueo a Cuba. No se puede obviar que la política del bloqueo creó la industria del anti-castrismo, de la cual derivan beneficios, desde hace mas de cuarenta anos, muchos medios y comentaristas -radio, televisión, periódicos y publicaciones varias- así como políticos profesionales y politiqueros oportunistas. Si las relaciones en efecto se regularizan, el efecto creará una ola que barrerá con muchos empleos a lo largo de toda la Costa del Este de los Estados Unidos. Quien considera a Elián noticia hoy? Que pasara cuando Fidel deje de ser la piñata de estos adultos? Que justificara su existencia cuando los Castro y su marxismo desaparezcan?

Es indudable que el bloqueo también logró lastimar y perjudicar al pueblo de Cuba, destinatario directo del dolor causado por la medida. En nada afectó al supuesto blanco del ataque, la dictadura castrista. Por el contrario, amparada por la excusa del bloqueo, las medidas antidemocráticas y la represión se multiplicaron e impidieron que se desarrollara en el tiempo un argumento político distinto al que imperaba en 1958, un argumento cubano que probablemente no hubiese sido el colonialismo ni el capitalismo de aquella época, pero tampoco el comunismo "sui-generis" de Fidel. Por eso, Cuba es un experimento cuyo resultado, más allá de las injerencias comunistas o capitalistas, aún esta por verse. Espero que será un resultado agradable y provechoso para el mundo, a pesar de lo doloroso y trágico de su gestación. Cuba es un pueblo heroico, especial en su humanidad.

Veremos que ocurre ahora. Por lo pronto, desde los Estados Unidos el bloqueo se mantiene e imagino que los republicanos harán de ello una tarima desde la cual buscar el voto de sectores que claman venganza, más que justicia. Y es probable que en Cuba los comunistas ortodoxos, que constituyen la contra cara de la estupidez republicana, buscarán continuar vigentes y pretenderán justificar sus obsoletas y falsas argumentaciones apelando a la emoción y a la retórica panfletaria. Pero me parece que ya es un asunto de tiempo, para que la insensatez que ha sometido al noble pueblo cubano al sufrimiento, llegue a su necesario fin. Y es que la razón, finalmente, se impondrá. Cabe también este caveat a mi querido Puerto Rico: a ponernos las pilas en lo relativo a la capacidad de auto-producción alimentaria, identificación de mercados donde el producto puertorriqueño pueda competir exitosamente en mercados internacionales, promuevan el desarrollo de capacidades energéticas que permitan su autonomía en lo posible. La entrada de Cuba va a crear consecuencias económicas que van a ser sentidas en toda América, y el Caribe, especialmente en las sociedades subsidiadas, o que han subsistido por el "forfeit" de la no competencia. Cuba tiene educación, emprendimiento, ganas y un espíritu de sobrevivencia después de un desastre que solo puedo imaginarme en el Berlín, o en la Hiroshima del 1945. Se va a llevar por enfrente a quien pretenda detenerla. Si Obama devuelve Guantánamo a Cuba, como debiese, y despoja a Puerto Rico del argumento y estructura colonial, imaginen las consecuencias. 
Hace años escribí en la canción Nación Rica, Nación Pobre: “La nación mas rica invierte en China Roja, e intercambia embajadores con Vietnam, pero a Cuba impone, por ser comunista, un bloqueo de anacronismo charlatán. Y aunque sea Marxista el dictador en China y aunque invada y avasalle al Tibet, la nación mas rica hoy lo certifica, pero a Cuba la condenan por Fidel”. 
Este no es un argumento ideológico. Es simplemente un argumento de justicia, de racionalidad. Que cese ya el bloqueo que lastima a Cuba y que, finalmente!, se cumpla la primera fase de la liberación del pueblo cubano, de un sufrimiento injustificado. Ya vendrá la oportunidad de sacarse el segundo dedo, cualquier día de estos.

Rubén Blades | 20 de Diciembre, 2014

Aniversario de la Invasión de 1989.

Viava Panamá! Viva Chorrillo! Vivan Los Martíres! 

Monday
Dec012014

LA CORRUPCIÓN

Este tema de la corrupción parece ocupar los titulares, últimamente, en casi todo el mundo. En Panamá, es el tópico más comentado en estos momentos. Y es que cada día parece agregar un eslabón mas a la cadena de información que se ha generado en torno a dineros mal habidos y a funcionarios corruptos.

Y aunque la reacción popular ha sido clara en el sentido de condenar tales actos, llama la atención que no se haya manifestado, con igual energía y nivel de indignación, la admisión ciudadana de que el problema no es solo político, o económico, sino también social. Todavía no se vislumbra una clara admisión por parte de la sociedad panameña, de que la corrupción cívica, esa que disfrazamos con el eufemismo de "juega-vivo", posee una dimensión nacional, probablemente apareada con un componente de descomposición espiritual que se proyecta mucho mas allá de la esfera de lo material. En todo caso, lo que resulta insólito hoy, como una verdadera señal de alarma, es que los hechos hayan llegado a tal punto de pública evidencia y discusión. ¿Habremos "tocado fondo", como se dice comúnmente? 

Cierto es que ha habido, por un lado, la voluntad de hacer las denuncias por parte de distintas agrupaciones, y por el otro, de hacer las investigaciones que -esperamos- no queden sólo en intento de investigar por parte de las autoridades. Pero lo que resulta verdaderamente revelador en toda esta abominable trama, y quizás la principal razón por la que se ha hecho pública, es la insumergible estupidez, desfachatez y cinismo de sus protagonistas. ¿Hemos llegado al punto de no importarnos nada, como en los tiempos de la mafia y la corrupción del Chicago de los años 30?

Es de suponer que los involucrados estaban tan seguros de que repetirían en el gobierno, por otros cinco años, que se les olvidó halar la cadena luego de haberse defecado en la cosa pública. O tal vez para esta criolla especie de sinvergüenzas, la necesidad de exhibir lo que tienen resulta imposible de resistir. Esto último refleja niveles mínimos de auto-estima y de intelecto.  Para ellos, el reconocimiento a sus existencias dependerá del lograr impresionar a otros con sus posesiones materiales. Solo de esa manera pueden sentirse importantes, o estimados.  

Y esto nos lleva a otra pregunta que también puede ser motivo de reflexión para nuestra sociedad. ¿Por qué no se fueron estos pillos criollos a otro país a ostentar, sin el riesgo del castigo, el mezquino producto de sus fechorías? Probablemente porque en otros países no van a recibir el reconocimiento a su mediocridad, que sí reciben aquí quienes poseen bienes materiales, sin distingo de cómo los han obtenido. Esto no habla bien de nuestra moral social.

El sistema de justicia panameña -si todavía existe- tiene mucha tela que cortar, y como se ven las cosas, suficiente como para surtir a todas las sastrerías del país. El nuevo Contralor, por su parte, tiene también materia para esclarecer en los próximos meses y años. Por ejemplo, cómo es posible que un banco serio -parte de nuestro serio sistema bancario- otorgue prestamos por cientos de miles de dólares a funcionarios que, por lo que se ha visto hasta ahora, no tenían bienes colaterales para respaldarlos, ni ingresos suficientes, ni crédito que justificara su confianza, ni origen certificado de sus riquezas.

Habría que investigar de dónde salieron los fondos para comprar animales, terrenos y bienes que, según aducen los funcionarios señalados, les fueron "regalados" por terceros. Y también el origen de los préstamos personales y sin interés, por cientos de miles de dólares, que fueron entregados en efectivo a funcionarios en posiciones claves del sistema judicial. Con ese efectivo se llenarían muchos maletines. ¿Quién los cargó? ¿Habrán reportes en nuestras casas de salud sobre un aumento inusitado de casos de hernia?

Cada nueva "explicación" de los implicados, en vez de ofrecer respuestas, crea cada vez mas preguntas. Y es que ninguno de ellos va a ofrecer la explicación legítima, la que espera el país. Por eso es necesario comprender que el nuevo Contralor va a necesitar el concurso y apoyo de todos nosotros. Y comprender también que una real investigación puede darnos resultados que nos pueden sorprender. Lo más probable es que cuando el hilo del tejido comience a ser halado, mas de uno va a terminar sin prendas de vestir. Cuando la verdad golpee a un acusado, es probable que el dolor sea transmitido a muchos otros. Por ello es de esperar que las fuerzas oscuras empiecen a ejercer presión para que el asunto se olvide y se corte "por lo sano", algo que ya hemos visto ocurrir con frecuencia. Igual a lo que se intentó con los 43 mártires de Ayotzinapa, y que se les congeló entre los dientes, porque el usual silencio ha sido reemplazado por un mar de denuncias publicas que exigen ahora la atención de la justicia, a la que va a resultar imposible ignorar el clamor popular. El perfume salió del frasco y ya el aroma no puede ser devuelto a su envase.

Por eso le corresponde a nuestro querido país, a todos los panameños honestos, exigir que se investiguen de verdad los hechos, hasta las últimas consecuencias. Esa trillada frase, esta vez, no debe solo ser de labios hacia afuera, como siempre ha sido.

Ahora nos corresponde a todos recordar que esta, efectivamente, prohibido olvidar. 

Rubén Blades | Panamá | 30 de Noviembre, 2014

 

Monday
Nov242014

AYOTZINAPA

No puedo permitirme callar en el asunto de Ayotzinapa. Después de lo sucedido, nada debe volver a ser como antes. La humanidad no puede seguir alimentando el silencio que contribuye a soslayar y olvidar estas tragedias. Ese invisible muro de silencio que con tanta frecuencia se va construyendo después de la denuncia inicial de un hecho abominable. Ese silencio que funciona, lamentablemente, como reemplazo de la verdad.

Al escapar del silencio, lo de Ayotzinapa se le escapó también al propio Estado mexicano. Este hecho local se ha transformado en un asunto de interés universal, desde que se evidenció la increíble complicidad entre servidores públicos y delincuentes. Hoy, por el efecto de las redes sociales, el mundo entero conoce de lo ocurrido en Ayotzinapa. En todo el orbe se habla de lo ocurrido con los 43 estudiantes, y el mundo exige justicia.

Pero quizás no hemos comprendido aun la verdadera dimensión del hecho. Las desapariciones de personas en América Latina no son eventos raros. Baste mencionar Ciudad Juárez en México y se evocan los cientos de mujeres cuyo paradero aun se desconoce. A lo largo de muchas décadas nuestro afligido continente, desde Centro hasta Sur América, ha sufrido la desaparición de miles de personas secuestradas y jamás encontradas, ya fuera por motivos políticos o por actos delincuenciales. Pero las recientes desapariciones en Ayotzinapa, aunque semejantes en su condición de víctimas a las producidas en Latinoamérica, agregan una característica especial a la tragedia. 

La historia de abusos a los derechos humanos en la mayor parte de América Latina fueron resultado de la acción de dictaduras militares. En el caso de Ayotzinapa, de confirmarse la tesis hasta ahora manejada en los medios, los 43 ciudadanos fueron secuestrados y hechos desaparecer bajo un Estado de Derecho. Esta diferencia es importantísima y nos obliga al análisis de esta amarga lección desde la perspectiva de un contexto mas amplio.

En este caso se trata de servidores públicos quienes, actuando en representación del esquema administrativo del Gobierno y del sistema político operante, son responsables por el arresto ilegal de 43 ciudadanos mexicanos y por la entrega de esos detenidos a presuntos elementos criminales civiles. Lo hicieron basando su autoridad en el poder otorgado por el Estado mexicano, utilizando vehículos de manera oficial y en violación absoluta de los derechos de los detenidos, de la Constitución y leyes de la República de México, traicionando su obligación como servidores de la ciudadanía y transgrediendo los derechos humanos universales.

Peor aun, este no fue un episodio fortuito. Fue un acto deliberadamente público, donde un Alcalde utilizó el poder del Estado mexicano con propósitos evidentemente personales y antidemocráticos, con el apoyo absoluto de una fuerza policial que supuestamente existe para proteger y ayudar a la población, todos aparentemente envalentonados por una expectativa de impunidad gubernamental que nos ayuda a entender por qué no les importó que sus actos pudiesen llegar a ser del conocimiento publico. Todo se hizo a la vista de quien lo quisiera ver, sin escrúpulos, tal como ha ocurrido en regímenes totalitarios. 

Un país que se define como soberano y democrático no puede permitir que sus actos oficiales sean indistinguibles de los desmanes que se producen bajo una dictadura militar. Ayotzinapa hace que México, hoy por hoy, parezca ser un país que no es gobernado por leyes. Produce la impresión de ser un Estado a la merced de un poder que resulta superior al de un gobierno legítimamente creado, con una Constitución inoperante y un electorado impotente ante la burla del efecto que procuró su voluntad electoral. Pareciera un país en donde la sociedad y su gobierno están fatalmente subordinados a lo que ese otro extraño poder decida, a merced de su violencia y con una limitada o nula capacidad de respuesta frente a sus actos.

El Presidente Peña Nieto ha declarado que se tomarán las medidas necesarias para encontrar a los culpables. Eso, aunque es algo esperado y necesario, no parece suficiente. El asunto, debido a la gravedad y la magnitud del problema, no se va a resolver solo con el arresto, juicio y posible condena de un Alcalde y sus cómplices, incluyendo a los policías que se llevaron a los 43 y a los delincuentes cómplices. México esta sumido en una de las peores crisis institucionales que país alguno haya experimentado, públicamente, en las ultimas décadas. Lo ocurrido en Ayotzinapa no solo evidencia y describe la descomposición moral, o incapacidad administrativa de unos cuantos funcionarios: más bien aparenta representar la afirmación absoluta de la existencia de una corrupción moral, institucional y cívica que contamina todo el sistema político y que incluye, además, a una parte de su población civil. El problema, por su complejidad, no debe circunscribirse a responsabilizar exclusivamente al narcotráfico y su efecto pernicioso. Su raíz es más profunda, conectada a la realidad de todos los sectores del país.

Ante esta posibilidad surgen varias interrogantes. ¿Existirá la voluntad del sector público mexicano, independientemente de banderías políticas o de posiciones ideológicas, para enfrentar la crisis y crear un argumento-propuesta política de consenso nacional de verdadera reforma, que acabe con el presente clima de oportunidad y de impunidad para la corrupción, pública y privada, y castigue objetivamente al que la disfruta, alienta y promueve?  ¿Se dispondrá el sector privado, que incluye al pueblo de México, a enfrentar las consecuencias políticas, sociales y económicas que una real reforma política nacional desencadenaría? 

¿Como reaccionará la terriblemente afectada población si los intereses que sostienen ese poder extraño, el que favorece y alienta el presente estado de corrupción e inseguridad, deciden actuar para preservar sus prebendas? 

Ayotzinapa es un clarín de lucha convocando la atención de todos los pueblos, de todas las sociedades. Es la evidencia necesaria que nos indica lo que nos puede ocurrir a todos, si no enfrentamos la descomposición de nuestros sistemas como consecuencia de la corrupción política y civil que afecta a todos nuestros países, donde sea que estemos y de la nacionalidad que seamos.  

Ayotzinapa no es un problema mexicano. Es un problema humano, y por ende, internacional. Es también nuestro problema. En el caso particular de nuestro país, Panamá, lo ocurrido en los últimos años nos acercó peligrosamente a esa misma realidad y allí también debemos detener la escalada de una corrupción política y cívica en aumento, propiciada por la codicia que se manifiesta con un cinismo cada vez más ofensivo. De esto comentaré en un articulo especial próximamente.

Dependerá de la voluntad de todos los pueblos del mundo, afirmar o desmentir el dictamen que declara que cada país crea la realidad que su acción, o inacción, merece. Espero que el sacrificio de esos 43 mártires, porque eso es lo que son, sirva para animarnos a adecentar la democracia, a revivirla y rescatarla de nuestra mediocridad cívica y de los tentáculos de una corrupción que se generaliza cada vez más y que amenaza con producir el desplome de todo lo que una vez consideramos digno y posible.

Rubén Blades | Panamá | 24 de Noviembre, 2014

 

 

 

 

 

Monday
Nov032014

TRIUNFO DE PANAMA EN BEISBOL 

Nuestras felicitaciones a los peloteritos Panameños que acaban de ganar
el Campeonato Panamericano Sub-10 de Beisbol.
Ese triunfo una vez mas demuestra la calidad de nuestros deportistas y las posibilidades de nuestro país
para competir y ganar internacionalmente.
A los jugadores, entrenadores, familiares y a los responsables por esta oportunidad, nuestras
gracias por una victoria que enaltece a nuestra Patria y a nuestro pueblo.
Felicidades!
Rubén Blades
2 de Noviembre, 2014

Thursday
Oct162014

SOBRE EL 2019

Mi reciente participación en el programa televisivo Radar, conducido por la periodista Sabrina Bacal, ha provocado diversas opiniones y discusiones en el ámbito político panameño, especialmente por haber manifestado la posibilidad de mi regreso al escenario electoral nacional. Deseo hacer algunos comentarios acerca de las opiniones, positivas y negativas, generadas por mis declaraciones en el referido programa.

La decisión de contemplar una posible candidatura en el 2019, surge de mi convicción de que los candidatos tradicionales que produce el actual sistema partidista nacional, no tienen vocación de estructurar soluciones fundamentadas en una visión de país a largo plazo, justamente porque la misma naturaleza partidista nacional está estructurada para hacer planes electorales, es decir, solo para cinco años. La presente atmósfera de corrupción y de incredulidad de la población en la posibilidad de respuesta de nuestro sistema político, es consecuencia directa de la manera en como es concebida la creación, proceso y desarrollo de nuestra política criolla y por la forma premeditada como han sido concebidos nuestros instrumentos legales y esquemas de orden público, desde normas y códigos hasta las estructuras y programas que los regulan, que parecieran destinadas a sostener la mediocridad y corrupción existentes y a impedir su reemplazo por otras formas mas eficientes y correctas de administración.

Desmantelar un sistema obsoleto y corrupto requerirá no solo de nuevas figuras; es absolutamente indispensable la tarea de re-escribir nuestros códigos y renovar los esquemas necesarios para la administración del bien público, de forma eficiente y transparente. Mas aún, se requiere de un cambio de actitud nacional que contemple el regreso al amor propio, al amor por el país y a la preocupación por su futuro.

Tenemos que realizar enmiendas constitucionales fundamentales que, entre otras cosas, eleven a Titulo Constitucional áreas que hasta ahora han sido terreno fértil para el desarrollo de la corrupción, tanto política como civil. El clientelismo político es una de ellas. Si se eleva la Carrera Administrativa a Título Constitucional, por ejemplo, reducirá la oportunidad para utilizar el reparto de los puestos públicos como aliciente para votos y apoyos políticos. También ayudaría a crear eficiencia en el manejo de los servicios públicos, estimulando el desarrollo de una clase burocrática civil preparada. responsable y consistente en sus actuaciones.

No veo a partidos políticos tradicionales desmantelando su oferta presente. ¡Ojalá lo hiciesen! Le ahorrarían a los ciudadanos tiempo histórico valioso en el camino hacia el desarrollo pleno, y a mi me ahorrarían el tiempo y el desgaste que significa tener que entrar a enfrentarlos electoralmente, en un escenario diseñado por ellos para beneficio de ellos. Además, estoy convencido de que desde el seno de la sociedad civil también surgirá oposición a este tipo de cambios, porque la corrupción no solo se practica en el entorno político: es un mal nacional. Es la misma sociedad civil, la ciudadanía, la que dificulta el ingreso de las personas que no son corruptas en la política nacional, con probabilidades de triunfar, desde el momento en que votan por los corruptos por amistad, por simpatía, por venta del voto o por un puesto en el gobierno. Pero luego se quejan de lo que hacen los políticos. ¿De que nos quejamos? ¿De haber votado mal? El asunto ahora es cómo transformar esa queja impotente en un instrumento de cambio efectivo. Primero, aceptando alterar nuestra actitud y mala costumbre corto-placista, por una apuesta al futuro.

Durante la entrevista aclaré que aún no afirmo que voy a ser candidato. He dicho que lo estoy considerando y que se deben cumplir ciertas premisas primero. Obviamente, que tenga las condiciones físicas de salud; que el argumento político esté definido y bien sustentado; que cuente con la gente que acepte participar de ese argumento de gobierno y de administración nacional. Debo, por supuesto, tener mi situación económica suficientemente fortalecida para enfrentar el futuro después del período de servicio público, porque de mi posible paso por el gobierno no voy a obtener ningún beneficio económico. Todos estos aspectos no son negociables para mi, porque sustento mis acciones en situaciones realistas. A pesar de que hice todas estas aclaraciones durante la entrevista, se asume ya como un hecho de discusión, que voy a correr en el 2019. Así funciona la política nacional actual. Las discusiones no se basan en enfoques objetivos y en perspectivas a largo plazo, sino en temores y expectativas egoístas.

Los que oponen tal posibilidad, que todavía no es un hecho, presentan opiniones que van desde el odio abierto hasta el afecto.

Unos dicen que ya no soy panameño porque me casé con una extranjera. Posiblemente esos votaron para Alcalde de la ciudad capital a favor de un candidato que antes se había nacionalizado norteamericano sin anunciarlo públicamente. Después, sabiendo eso, también salieron a defenderlo.  

Otros opinan que ser músico me inhabilita para un cargo tan serio, ignorando a propósito que tengo DOS títulos en Derecho, (uno de la Universidad Nacional de Panamá, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y el otro de Harvard Law Graduate School).  Esos quizás hubiesen preferido votar para presidente por un animador de televisión que nunca terminó su educación secundaria. Muchos resienten el hecho de que no permanezca durante todo el año, físicamente, en Panamá. Incluso hay quienes indican que debo desde este momento comenzar a recorrer el país, para que ese recorrido ayude a cimentar apoyos futuros, es decir, buscar la popularidad -y los votos- de la misma manera en que lo han hecho tradicionalmente los corruptos. Hay un gran número de los que opinan que ven con tristeza mi retiro de la música y prefieren que la continúe produciendo en vez de entrar a la política.

Como indiqué, continuare mi carrera musical activa durante el 2015 y el 2016 y como actor también. 

Mis entradas provienen de dos actividades que se caracterizan por ser de naturaleza internacional: la música y el cine. Por lo tanto tengo que atender múltiples compromisos fuera del Panamá, la mayor parte del tiempo. Por otro lado, estar alejado temporalmente de mi país me ha dado la oportunidad de cimentar contactos en otros países, que pueden contribuir de muy diversas maneras a nuestro desarrollo, pero más importante, estar fuera del país y de su diaria hostilidad y matraqueo, me han ayudado a mantener viva la esperanza y la memoria de lo que aprendí allí en mis tiempos de formación y que me ha servido de guía durante toda mi vida. Cuando estoy en Panamá, desde lo que leo en los periódicos, hasta los comentarios de personas, casi todo rebosa hostilidad y negatividad. Quienes están permanentemente en el país se han acostumbrado, pareciera, a la constante descarga de insultos, descalificaciones; a la impunidad de las medias verdades y de la mentira, al punto de no reconocer o concebir ya la posibilidad de otra cosa, de algo distinto. Tan congestionada está la atmósfera nacional, tanto social como políticamente, que todo conspira contra la razón. 

A todas las personas que opinaron, doy las gracias por preocuparse por lo que hago y digo. Eso, de por si, es algo valioso que aprecio y que todavía no cesa de sorprenderme. Siempre he respetado el derecho de cada persona a opinar y lo haré siempre. Ese inalienable derecho humano merece toda nuestra consideración y defensa. Pero no estoy obligado a respetar la opinión en sí misma, especialmente cuando ésta es mal intencionada, llena de odio, o expresada como resultado de una ignorancia obvia. Eso equivaldría a la estupidez de afirmar que si una persona opina que hay que matar a todos los que no piensan o son como ella, debo respetar o defender esa opinión. El derecho a opinar es una cosa; la opinión en si es otra y su efecto es también distinto. Cada cual es responsable por su opinión. De cualquier manera, en Panamá las opiniones no generan consecuencias o acciones determinadas, en términos generales. A menos que sea la de un comentador hípico, o la de aquel que determina a quien debes apostar en los juegos deportivos o de azahar. Equivocarse allí si que produce consecuencias.

A las personas que me odian porque si, que me consideran payaso, mentiroso, diletante, incapaz, vanidoso, arrogante, malo en todo lo que hago, mal Panameño, hipócrita, etc., les recuerdo que si se dan las condiciones que efectivamente permitan mi participación en el proceso político nacional del 2019, todas ellas tendrán, incluso antes de esa fecha, la capacidad de rechazar mis propuestas, mis argumentos, mi candidatura, mi presencia política. Pero también les recuerdo que el hecho de disentir con nuestras ideas o propuestas no les da derecho de insultarme o de ofender a mi familia y amigos solo para llenar las redes sociales con calumnias y mentiras. No ataquen a la persona, ataquen a la idea con argumentos y si no los encuentran pero aun detestan mi posibilidad política entonces no firmen mi petición de apoyo para una candidatura independiente. No acudan a mi llamado de participar como candidatos independientes a puestos de elección y de servicio publico. No voten por mi. Todo lo que tienen que hacer es IGNORARME. Nadie está condenado a darme su apoyo, o a quererme. Que cada cual examine su conciencia y reaccione.

Yo siento la obligación de darle mi apoyo a la Patria que me vio nacer y que me cubrirá después. Y si mi deseo de contribuir políticamente no ocurre, tendré claro antes de morir que hice lo que consideré necesario, que dije lo que consideré necesario, que sentí el amor necesario, y que traté de aportar. Creo en eso, en tratar con amor -y no con odio y maldad- de construir una mejor Patria y dejarla mejor que cuando me recibió. Y mantengo la confianza de que habrá otros y otras que sigan en esa misma ruta y que hagan un mejor trabajo que el que hice, o que mejoren lo que propuse para todos.

Que sepan todos que el Panamá que hoy es, puede y debe transformarse en el Panamá que puede ser. Esa es mi visión y sospecho que es la de muchos Panameños y Panameñas, vivos y muertos. El Panamá que puede ser es una idea que no puede ser eliminada con la compra de conciencias, ni avasallada por el odio y la asfixiante mediocridad que define al proceso político, en muchas partes de nuestra América.

Gracias por su atención, 

Rubén Blades | 14 de Octubre, 2014

 

Friday
Sep262014

Agradecimiento. Nominaciones Grammy Latino: Mejor disco del Año y Mejor disco de Tangos

Agradezco las nominaciones por TANGOS y las comparto con la gente que contribuyó a que el disco fuese escogido como uno de los diez mejores del año. 
Mis gracias a Carlos Franzetti, arreglista, músico, conductor y co-productor del álbum; a la Orquesta del Maestro Leopoldo Federico y a Don Leopoldo, al grupo de músicos que nos acompaño en las grabaciones en New York y a la Orquesta Sinfónica de la ciudad de Praga. Todas sus contribuciones han resultado en esta distinción.
Mis gracias a ellos y a la Academia, por su consideración.

Rubén Blades
24 de Septiembre, 2014
New York

 

Monday
Sep082014

CARTA A MIS AMIGOS, PUBLICADA HACE VEINTE AÑOS ATRAS (el 6 de mayo de 1994) 

Amigos:

Revisando papeles que la Universidad de Harvard, ha gentilmente ofrecido recibir y cuidar, encontré esta carta con fecha del 6 de Mayo de 1994 que envíe a miembros del Movimiento Papa Egoró, cuando culminaba el proceso electoral de1994 en donde fui presentado como candidato presidencial por el Movimiento Papa Egoró, (MPE).

Veinte años más tarde, reproduzco estos sentimientos, textualmente:

Carta a mis amigos,  

Acabo de recibir una nota de Roberto Cedeño y me he dispuesto a reciprocarla, en la manera que me resulte posible, y extenderla además a todos ustedes.

Roberto escribe: "Cualquiera que sea el resultado, estimo que contamos -de hecho-con un triunfo diáfano en un aspecto y varias consecuencias positivas en otros". Señala que logramos calificar "a un alto nivel en una contienda electoral", y esto es irrefutable.

El haberlo logrado, a pesar de todas las dificultades que no es necesario recordara los que atravesamos por ese camino de espinas que en nuestro país es la decencia, manteniendo nuestra integridad y optimismo intactos, es efectivamente un triunfo diáfano. 

Entre las consecuencias positivas menciona la restitución "de la autentica víscera de la amistad", que a veces pareció desquebrajarse por las presiones de diferencias "políticas y personales", y el esfuerzo por crear el "terreno común" del que tanto hablé, como el fundamento para crear una Patria de todos y para todos.

En estas consideraciones simples y poderosas descansan las respuestas a la crisis espiritual e institucional del Panamá de hoy.

Podemos salvarnos de todos los peligros que nos acechan, dentro y fuera de laRepública, si actuamos en concierto, con entusiasmo y con responsabilidad y producimos una administración nacional determinada por el altruismo y el espíritu cívico.

Este proyecto patrio dependerá de la fuerza y convicción de nuestra alma. En innumerables ocasiones hemos señalado que contamos con los recursos humanos y naturales pero hemos carecido de la intención y de la voluntad que se apoya en espiritualidades y valores cívicos.

Por eso entiendo a los políticos tradicionales cuando nos reclaman que nosotros,"no aterrizamos" en la realidad existente. No comprenden que para la moral no hay aterrizaje posible en las pistas de la corrupción, mediocridad,cinismo y egoísmo, que tan diligentemente construyeron los arquitectos de la desilusión nacional.

Los que nos acusan de soñadores nos proponen la continuación de lo intolerable: el desgobierno de la partidocracia, de la coima, de la ausencia de ideas, de talento, de oportunidad, del ejercicio de la voluntad cívica que nos lleve,efectivamente, a la solución final de nuestros problemas. Los que nos piden que"aterricemos" buscan una escala más en el desmoralizador horario electoral de mentiras, vulgaridades, y falsas promesas. Buscan desembarcarnos entre los timadores de ayer y de siempre, los mismos pilotos de la espuria propuesta politiquera para así, desde su territorio de manipulaciones,desvalijar a nuestros pasajeros, tripulación y capitán. 

Es necesario entonces celebrar el espíritu defendiendo y elevando ideas como la amistad, el afecto, la decencia, el agradecimiento y el sentimiento cívico.

Ustedes, queridos amigos, han sabido responder en todo momento y en distintos planos a estos ideales.

Creo que todos comprendemos que es desde allí desde donde comienza el fundamento que se traduce luego, no solo en propuestas para resolver problemas comunes, sino en la voluntad de ponerlas en acción.

Me siento sumamente tranquilo. Mi conciencia me felicita por haber actuado correctamente al aceptar este reto que la coyuntura histórica ha depositado sobre todos nosotros. En estas condiciones, perder es imposible.

Hay ganancias que van mucho mas allá de las decisiones humanas y que solo se reconocen a niveles íntimos, viscerales, no materialmente.

Gracias a todos, por su esfuerzo, su confianza y su amistad y cariño.

Rubén

Panamá, 6 de Mayo de 1994

 

Rubén Blades | 8 de Setiembre, 2014